En las calles y suelos de Zaragoza nos encontramos con numerosas esculturas. Pequeñas piezas de gran calidad artística que mejor podrían contemplarse y conservarse en un museo.

Un buen ejemplo, bien conservado y arropado por la hiedra que lo envuelve, discreto en sus pretensiones pero que embellece un lugar de paso muy concurrido entre el comienzo del paseo de Sagasta y la plaza de Paraiso es el cuerpo tallado de una mujer echando la siesta que el artista turolense Enrique Galcerá esculpió hacia 1960.

Sobre una base lisa rectangular podemos contemplar la figura de una joven campesina reposando su cabeza sobre un haz de espigas de trigo. Está durmiendo tranquilamente, quizás tras un largo día segando en el campo.

escultura La Siesta en el paseo sagasta de zaragoza

La tupida vegetación y la primera y propicia luz rasante, rubia y fría, de las primeras horas de las mañanas de primavera contribuye a esa imagen de sueño a punto de ser desvelado.

Con esta pieza Galcerá ganó la Medalla de Plata en la II Bienal de Pintura y Escultura de Zaragoza en 1963.

Dirección: Paseo de Sagasta, 2