Una gran botella de la que continuamente brota agua formando un estanque a su alrededor, rodeado de árboles, junto a la ribera del Ebro, continúa siendo una de las intervenciones artísticas más eficaces que se plantearon en la Exposición Internacional 2008.

Autor comprometido con el medio ambiente, Federico Guzmán nos presenta una botella reciclada aportando su visión ecologista, fomentando el desarrollo sostenible y el respeto a la Naturaleza.

El propio escultor nos describe: “Es una gran botella reciclada que vuelve a dar agua creando a su alrededor un estanque, un bosque de árboles y un lugar para el relajo junto al río. Tenía la idea de crear una botella-fuente y decidí trabajar con las formas de una botella de plástico aplastada, porque así el agua puede jugar por los pliegues, como si fueran las piedras y rocas de un paisaje”.

“Manantial” es una escultura de bulto redondo en forma de botella de agua arrugada que sigue el modelo de las botellas de plástico comunes.

De color verde oscuro, parece flotar sobre un pequeño estanque o charco (construido también como parte de la intervención), rodeado a su vez por un pequeño bosque de chopos, fresnos y sauces.

Está ubicada sobre un pedestal de hormigón y anclada al mismo para poder resistir los efectos del viento.

La obra, que simboliza el reciclaje, mide seis metros de altura y consiste, esencialmente, en una enorme botella reciclable  instalada dentro de un estanque ,que vuelve a dar agua.  El agua de esta “botella-manantial” circula desde las arquetas del estanque bombeándola hasta lo alto de la botella y rebosa bajo el tapón.

Cerca de la botella se ubica el supuesto tapón de la misma, donde está grabado el dibujo de la cuenca del río Ebro rodeado de la leyenda “Nunc semper fluit” (Ahora siempre fluye).

Dirección: Entre el Puente de Hierro y el Puente de la Unión, en la margen izquierda del río Ebro, en el barrio de Vadorrey