El político, jurista, economista e historiador Joaquín Costa (Monzón, Huesca, 1846-Graus, Huesca, 1911) fue la figura más importante del regeneracionismo español.

La crisis agrícola que sufría la España de finales del siglo XIX, y la conmoción que sufrió el país con las pérdidas de las últimas posesiones coloniales en Cuba, Puerto Rico y Filipinas estimularon a Costa a buscar propuestas para cambiar el orden establecido.

Joaquín Costa fotografiado por Manuel Compañy en 1894

Joaquín Costa fue la figura más destacada del regeneracionismo. Fotografía de Manuel Compañy (1894)

En ese sentido, Costa soñaba con reformar España para aproximarla a Europa, promoviendo el desarrollo y la educación, acabando con el caquicismo y atajando la corrupción.

El monumento a Joaquín Costa en la Plaza de Santa Engracia fue inaugurado en junio de 1979, por iniciativa de la Peña Solera Aragonesa.

En el contexto histórico de la transición, el monumento debe interpretarse como una merecida recuperación de la figura del regeneracionista oscense, cuyo discurso intelectual, especialmente en temas de europeismo y política hidráulica, siguen teniendo hoy día un gran peso en Aragón.

Vista de la Iglesia de Santa Engracia desde el Monumento a Joaquín Costa en Zaragoza

Para su emplazamiento, el Ayuntamiento de Zaragoza escogió un lugar destacado, la plazoleta de Santa Engracia, donde la intensidad escultórica de la portada de la iglesia de Santa Engracia, obra de Gil Morlanes el viejo y restaurada por Carlos Palao, no crea interferencias con el monumento de José Gonzalvo, suficientemente individualizado por su ubicación y su estilo sobrio y rotundo.

Monumento a Joaquín Costa Plaza Santa Engracia

José Gonzalvo se nos presenta en este monumento como un autor de una inteligente eficacia. En ocasiones, esta eficacia, resultado de su sólida formación clásica, se basa en concentrarse en la representación más potente del homenajeado del monumento. De este modo, sobre un sólido y sencillo pedestal de piedra, se levanta el busto de Costa, con su característica poblada barba y la mirada perdida en el horizonte, como si diagnosticara el futuro del país.

Siguiendo también con el recurso que retomara Rodin en su monumento a Zola, al igual que los héroes clásicos, Gonzalvo representa a Joaquín Costa desnudo, sin ningún vestuario historicista, en plenitud vital, reforzando de este modo la imagen de Costa como uno de los grandes hombres nacidos en Aragón.

DirecciónPlaza de Santa Engracia, Zaragoza