El origen de la Iglesia de Santa Engracia está en una capilla paleocristiana del siglo III-IV, donde se rendía culto a los restos de Santa Engracia y otros mártires zaragozanos. De este periodo se conservan en la cripta de la iglesia dos sarcófagos realizados por talleres romanos de la primera mitad del siglo IV.

En 2008 se realizaron una serie de descubrimientos que han permitido confirmar la antigüedad del primitivo templo, datándolo en los primeros años del siglo IV, poco después del Edicto de Milán. Todo hace pensar que se levantó en una necrópolis donde los cristianos eran enterrados en torno a la tumba de la joven mártir, extramuros de la ciudad.

En las excavaciones se ha hallado el pavimento de la cripta original, consistente en una nave principal en el centro y dos laterales. Como era costumbre, estaba orientada hacia Jerusalén (este), por lo que el primitivo baptisterio se encuentra a la entrada (oeste). En él fueron bautizados los neófitos de la ciudad a lo largo de los siglos IV al VII. En aquel entonces sólo había un baptisterio por urbe, esto hace pensar que el templo de Santa Engracia fue la sede episcopal de entonces.

Durante la dominación dominación musulmana fue templo mozárabe, con el nombre de “Iglesia de las Santas Masas”. Era el centro del arrabal mozárabe, barrio situado extramuros de la medina.

El monasterio de Santa Engracia fue erigido entre los siglos XV y XVI sobre el solar de la antigua iglesia mozárabe.

Vista exterior del Monasterio de Santa Engracia, 1806. Dibujo de Louis-François Lejeune para ilustrar el libro 'Voyage pittoresque et historique de l’Espagne'de Alexander Laborde. Descendiente de españoles por parte de padre, Alexander Laborde viene a España como agregado de embajada de Luciano Bonaparte y recorre la península entre los años 1800-1806 en calidad de arqueólogo. Fruto del estudio de numerosos monumentos es su obra 'Voyage pittoresque et historique de l’Espagne'.

Vista exterior del Monasterio de Santa Engracia, 1806. Dibujo de Louis-François Lejeune para ilustrar el libro ‘Voyage pittoresque et historique de l’Espagne’de Alexander Laborde. Foto: Biblioteca Nacional de España bajo licencia CC-BY-NC-SA

La construcción fue promovida por el citado monarca Juan II tras su curación de una dolencia de cataratas. Los trabajos se prolongaron en el tiempo asumiendo Fernando el Católico el compromiso de su padre y a su muerte, su nieto el emperador Carlos V, continuó con tal empresa.

El monasterio era un lugar simbólico de la ciudad ya que señalaba el lugar donde se conservaban los sepulcros con los restos de Santa Engracia y de los Innumerables Mártires Cristianos perseguidos por Daciano.

 Claustro del monasterio de Santa Engracia antes de los Sitios de Zaragoza

El claustro del monasterio de Santa Engracia antes de los Sitios de Zaragoza

Durante los Sitios de Zaragoza, la iglesia, el claustro y las dependencias monásticas se vieron muy afectados.

En junio de 1813 las tropas francesas abandonaron la ciudad, y el 14 de noviembre, cuando buena parte del solar urbano estaba lleno de escombros, el alcalde, Vicente del Campo, pidió ayuda a los zaragozanos. ‘¿Qué cosa más agradable a vuestros ojos que el restablecimiento de los preciosos monumentos de la Cruz del Coso y el Subterráneo de los Santos Mártires en que siempre habéis hallado vuestro consuelo? No duda pues el Ayuntamiento que contribuiréis a porfía con vuestros brazos, carros, espuertas y herramientas y con vuestros intereses a tan dignos objetos, y en esta confianza dará principio a descubrir aquel precioso relicario el domingo 21 de los corrientes, y se abrirá una suscripción…’.

Al final, la ciudad estaba tan depauperada, tan barrida por el huracán de la guerra, que se renunció a volver a levantar la Cruz del Coso para centrar todos los esfuerzos en la cripta de Santa Engracia.

El propio Fernando VII aplaudió la iniciativa, y una comisión integrada por Vicente del Campo, Domingo Estrada, José de Yarza y Manuel Irañeta dirigió los trabajos. El 21 de noviembre de 1813 más de 200 personas formaron una cadena humana para desescombrar las ruinas, arrojando los cascotes al Huerva. Días después, el 14 de diciembre, apareció el sepulcro de Santa Engracia y San Lupercio.

Los trabajos fueron sacando a la luz, poco a poco, los elementos que vemos hoy en la iglesia de Santa Engracia, desde la columna en la que fue flagelada al grupo escultórico de Gil Morlanes.

Fachada principal de la Iglesia de Santa Engracia

Fachada principal de la Iglesia de Santa Engracia, 1860. Charles Clifford  (Foto: Biblioteca Nacional de España bajo licencia CC-BY-NC-SA)

La magnífica portada-retablo de Gil Morlanes se considera como una de las más tempranas y mejores del Renacimiento en la Península Ibérica. En ella se aprecian motivos decorativos típicamente italianos y otros que dejan constancia del patrocinio regio de la obra, como los escudos de los Reyes Católicos o en la parte superior sus esculturas como orantes.

Fachada de la Iglesia de Santa Engracia

La magnífica portada-retablo de principios del siglo XVI, obra del maestro Gil Morlanes y de su hijo

Su carácter martirial también está presente ya que están representados los Doctores de la Iglesia Latina además de San Prudencio, San Esteban, San Valero o San Vicente entre otros santos, todo ello presidido en la parte superior por una escultura del Calvario, símbolo de la redención.

El arquitecto José de Yarza hizo todo lo que estuvo en su mano para que la cripta recuperada se semejara lo más posible a la original. Y el 24 de mayo de 1819, tras la colaboración (económica y de trabajo) de cientos de zaragozanos, se bendijo la iglesia subterránea y se celebró la primera misa en ella.

interior de la iglesia de santa engracia

La iglesia que actualmente se puede visitar fue construida entre 1891 y 1899 por Mariano López, y consta de nave única con capillas entre los constrafuertes y rematando el conjunto una cabecera con testero recto.

Todo se completa con una cripta ubicada bajo el altar mayor. Se trata de un lugar de veneración de los restos de Santa Engracia y de los Innumerables Mártires contenidos en varios sarcófagos, entre los que destacan los de época paleocristiana.

En 1891, la portada que sufrió serios daños durante los Sitios fue restaurada por el escultor Carlos Palao y Ortubia, quien completó o repuso enteramente algunas de las figuras originales.

Dirección: Plaza de Santa Engracia, S/N
Teléfono: 976 22 58 79

lista de lugares imprescindibles para visitar en zaragoza