En el centro de la Plaza de San Felipe hay una escultura muy particular. Se realizó en memoria de la Torre Nueva. No destaca por su monumentalidad, ni por representar a un personaje ilustre. Se trata de un muchacho anónimo sentado en el suelo de la plaza.

La figura, obra de Santiago Gimeno Llop, parece mirar donde estaba en su día la Torre Nueva, situándose la mirada en la altura máxima de la torre. El muchacho contempla la altura vacía, nuestro pasado cercenado. Admira la Torre Nueva, que allí existió durante casi cuatro siglos.

Plaza de San Felipe, donde se encontraba la Torre Nueva. La escultura de un muchacho sentado mira hacia el lugar en que se alzó la torre, señalado por hitos de piedra.

Con esto se pretendía realizar un diálogo entre lo contemporáneo representado por la figura y el pasado cuya protagonista era la torre.

Dirección: Plaza de San Felipe