Ubicada en la plaza de San Miguel, la Puerta del Duque o del Duque de la Victoria es la más moderna (1856) y la de más corta existencia de las que ha tenido Zaragoza.
Esta puerta se abrió en 1856 para comunicar el nuevo Puente de San José, terminado en 1854, con la plaza de San Miguel, que hasta ese momento carecía de salidas hacia el Huerva y el Coso.
La obra fue costeada por el financiero zaragozano Juan Bruil e inaugurada con motivo de la visita del general Baldomero Espartero, nombrado Duque de la Victoria tras la Primera Guerra Carlista, a la ciudad para inaugurar las obras del ferrocarril entre Zaragoza y Madrid en mayo de 1856.
La Puerta del Duque de la Victoria fue proyectada en forma de arco honorífico por el arquitecto municipal Miguel Jeliner y se construyó en apenas 15 días. Esta rapidez provocó el derrumbe de una parte al poco tiempo.


Totalmente reconstruida, volvió a ser inaugurada cinco años después, en 1861. El 18 de octubre de 1860 los restos de la primera puerta fueron demolidos y, sobre ellos, Juan Bruil promovió la construcción de una segunda puerta de hierro fundido sobre cimentación de piedra de Muel, que permaneció en pie —con diversas reparaciones— entre 1861 y 1919. Es esta segunda estructura la que aparece representada en el mural que hoy preside esta parte de la plaza de San Miguel.
No obstante, el aumento del tráfico rodado a comienzos del siglo XX hizo que la puerta comenzara a resultar un obstáculo para la circulación, por lo que fue desmontada definitivamente en 1919.


La pintora Arantza Horno trabajando en la recuperación del mural
En 1988 el Ayuntamiento de Zaragoza remodeló la plaza de San Miguel y decidió pintar un mural en recuerdo de la desaparecida Puerta del Duque en un edificio anexo. El autor del diseño fue el arquitecto técnico José Lanao, mientras que el encargo de trasladarlo al muro recayó en Alfonso Forcellino.
En 2019 el edificio sobre el que estaba pintada la puerta (calle Reconquista número 4) presentó un problema de asentamiento, lo que provocó grietas y desprendimientos. El Ayuntamiento de Zaragoza ordenó la reparación de los daños y, tras comprobar el deterioro del mural, se firmó un contrato para su restitución con la empresa encargada de las obras.
El nuevo mural se realizó en colaboración con el taller del pintor oscense Pepe Cerdá. Para recrear la pintura desaparecida contó con un equipo integrado por Arantza Horno, pintora; Ana Nicolás, pintora y escultora responsable, entre otros trabajos conocidos, de los dos últimos cabezudos de la comparsa zaragozana; y Mercedes Lafuente, restauradora. Los trabajos de recuperación del mural de la Puerta del Duque de la Victoria finalizaron en noviembre de 2020.
Los restauradores incorporaron a la decoración algunos elementos nuevos, como varios viandantes ataviados con prendas de principios de siglo paseando por el entorno de la puerta o la torre de La Seo, integrando así nuevas referencias visuales en la composición.



Las obras de remodelación que experimentó la Plaza de San Miguel en 2026 pusieron al descubierto parte de la cimentación de la Puerta del Duque de la Victoria, asentada directamente sobre la antigua muralla medieval.
Tras la finalización de las obras, los restos fueron debidamente protegidos y se conservan actualmente bajo el vial de la plaza.

Dirección: Plaza de San Miguel 1

