Entre las calles Alonso V y Arcadas, muy cerca del Coso y del Centro de Historias, se sitúa uno de los tres tramos conservados de la que fuera muralla medieval de la ciudad; los otros dos están en la calle Asalto, y son los conocidos por Murallas de los Sitios, por el papel que jugaron en estos acontecimientos bélicos.

De origen musulmán, y realizado en adobe, fue reforzado y reconstruido en 1357 por Pedro IV de Aragón, llamado el Ceremonioso, con motivo de la denominada Guerra de los dos Pedros, un conflicto que enfrentó a las monarquías aragonesa y castellana entre 1356 y 1369.

La nueva línea defensiva, reforzada por el curso del río Huerva, protegía La Magdalena, un barrio o burgo de carácter gremial surgido en el siglo XIII que había rebasado el perímetro de la ciudad amurallada romana.

Se sabe que medía 73 cuerdas, contaba con 66 torreones, separados por 72 compases y 7 puertas permitidas (después ampliadas en número): esto es, Quemada, Santa Engracia, Baltax (luego del Carmen), del Portillo, Sancho, Forado de Predicadores, y Abrevadero de San Juan del Hospital.

Este muro realizado en ladrillo (al contrario que las murallas romanas que son de piedra) rodeaba la ciudad medieval en un perímetro que coincide con la delimitación del Conjunto Histórico de la Ciudad. El muro fue reparado en numerosas ocasiones, al estar hecho de materiales deleznables, reforzándolo incluso algunas veces con sillares procedentes de la muralla romana.

Murallas Medievales de Zaragoza

En 1460 está en pésimas condiciones arruinándose en muchas partes por el deficiente drenaje de las aguas pluviales. Este hecho contribuyó a la pérdida de función del mismo y a la paulatina ocupación posterior de la muralla. En la vista de Wyngaerde de 1563, aparece la utilización de varios compases, lienzo de muro entre dos torreones, para construcción de casas.

El mismo uso se le dio a la muralla por la parte posterior, hoy calle Arcadas, antiguamente de los Arcos por los que reforzaban el muro al interior. El Concejo cedió estos espacios en 1602 a varios vecinos por un módico canon, destinándose igualmente a viviendas. Incluso los propios torreones se convirtieron en vivienda, o con el tiempo pasaron a engrosar parte de otras, hecho que se aprecia con toda claridad en el parcelario de D. Casañal de 1911.

Recientemente, se han recuperado y restaurado los lienzos de muralla y los cuatro torreones conservados, obras proyectadas y dirigidas por Úrsula Heredia y concluidas en el año 2010, quedando pendientes algunas obras de consolidación de los mismos.

Dirección: Entre las calles Alonso V y Arcadas