La Catedral de San Salvador o La Seo

Muro de la parroquieta de La Seo

Muro de la parroquieta de La Seo

La Seo es una de las dos catedrales metropolitanas de Zaragoza, junto con El Pilar. Está construida en el mismo espacio que antes habían ocupado el templo principal del foro romano de Caesaraugusta, la catedral tardorromana dedicada a San Vicente de la época visigoda y la mezquita mayor de Saraqusta al Baida (Zaragoza la Blanca).

Se edificó a finales del siglo XII, siguiendo las pautas artísticas del románico tardío, con elementos desarrollados en la catedral de Jaca.

La Seo se amplió en el siglo XIV, levantándose los ábsides superiores y la parroquieta para albergar el sepulcro de Don Lope de Luna.

Interior de la La Catedral de San Salvador o La Seo

El muro de la parroquieta, visible desde el exterior, está considerado una de las obras cumbre del Mudéjar.

Cimborrio de La Seo

Cimborrio de La Seo

En el siglo XV, gracias al mecenazgo del Papa Luna se construyó la parte superior del ábside central. También en el siglo XV, se erigió el retablo mayor, obra de los escultores Pere Johan y Ans Piet d’Anso y considerado uno de los más representativos del gótico europeo.

retablo mayor de la seo

Pedro de Arbués (Épila, 1441 – Zaragoza, 1485) fue el primer inquisidor del Tribunal del Santo Oficio en Aragón, creado por los Reyes Católicos. La Inquisición fue recibida en el Reino de Aragón con oposición, no sólo por parte de los conversos, que era a quienes más perjudicaba, sino también por otros sectores de la población aragonesa, que veían en él un peligro para sus libertades.

La noche del del 14 al 15 de septiembre de 1485, mientras rezaba arrodillado ante el altar mayor de la Seo de Zaragoza, fue acuchillado por ocho asesinos. Según informa el cronista de Aragón Jerónimo de Zurita, la cota de malla que llevaba debajo del hábito no le salva porque los homicidas, que lo saben, le apuñalan en el cuello. Falleció dos días después, como consecuencia de las heridas infligidas.

El crimen de Arbués suscitó el horror y la indignación en todo el reino y acrecentó el odio hacia los conversos —y hacia los judíos—, desatándose una feroz e inmisericorde represión, sobre todo cuando se detuvo a los asesinos y se comprobó que habían sido pagados por conversos —los autores del crimen, sus cómplices e instigadores fueron juzgados y ejecutados entre el 30 de junio y el 15 de diciembre de 1486 tras la celebración de sucesivos autos de fe—. Según Zurita, hubo nueve ejecutados en persona, aparte de dos suicidios, trece quemados en estatua y cuatro castigados por complicidad. A uno de los asesinos “le cortaron las manos y las clavaron en la puerta de la Diputación, tras lo cual fue arrastrado hasta la plaza del mercado, donde fue decapitado y descuartizado, y los trozos de su cuerpo colgados en las calles de la ciudad [de Zaragoza]”. Las represalias se prolongaron hasta 1492 y los miembros de las principales familias conversas aragonesas, acusados de estar implicados en la conspiración, fueron detenidos y condenados a muerte por la Inquisición, destruyendo “de modo efectivo la influencia de los cristianos nuevos en la administración aragonesa”.

El martirio de San Pedro de Arbués (1664), por Murillo (Museo del Hermitage, San Petersburgo).

El martirio de San Pedro de Arbués (1664), por Murillo (Museo del Hermitage, San Petersburgo)

Arbués fue beatificado por el Papa Alejandro VII el 17 de abril de 1662, y canonizado por Pío IX el 29 de junio de 1867. Su sepulcro, realizado por Gil Morlanes, se encuentra en la capilla de San Pedro Arbués de La Seo de Zaragoza.

La Seo adquirió su aspecto actual en el siglo XVI, bajo el impulso del arzobispo Hernando de Aragón. En este período se levantó el cimborrio, la capilla de Gabriel de Zaporta y el retablo de alabastro obra de Juan de Ancheta.

Las últimas intervenciones fueron la torre barroca, proyecto del arquitecto italiano Giovanni Battista Contini y la fachada clasicista, que sustituyó al portal mudéjar del siglo XIV, que se encuentra detrás de la actual portada.

A primera primera hora de la mañana (cuando la iglesia está desierta), la luz entra a través de los coloridos vitrales y de las angostas ventanas, iluminando las gigantescas naves en penumbra y creando impresionantes juegos de luces y sombras, un efecto que le da al lugar una cualidad etérea y sobrenatural.

Dirección: Plaza de la Seo, 2
Teléfono: 976 29 12 31

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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