La animada Calle Cádiz se extiende por más de 150 metros, desde el Paseo de Independencia hasta la Plaza del Carmen. Además cuenta con ramificaciones como la Calle Laurel.
Subirla o bajarla, recorrerla en toda su extensión nos hace viajar entre estilos arquitectónicos, escultóricos y ambientales de alto valor cultural y patrimonial.
Casi todas las edificaciones poseen más de dos plantas y predominan las viviendas. Distinguen por sus altos puntales y los balcones que sobresalen sobre la acera. Por lo general, carecen de portales y llenan casi todo el espacio alrededor de la vía, en marcado reflejo de la arquitectura ecléctica y la gran densidad poblacional de la zona. A ratos, algún pequeño árbol acompaña nuestro trayecto.
Los balcones se asoman a la calle, como queriendo ser parte de todo cuanto ocurre y, dividiéndolos, están los guardavecinos, esas rejas con los más caprichosos diseños que tipifican los barrios y marcan los pequeños límites perimetrales entre viviendas contiguas. El ir y venir de la gente forma parte del entorno visual y acústico.
Aunque tiene apenas 16 números, la Calle Cádiz ostenta auténticos tesoros, como su número 9 donde Aires del Sur ofrece la mejor gastronomía de Andalucía.
Tesoros también como el My Way, una de las coctelerías del momento.
Restaurantes, galerías de arte, tiendas, bancos, farmacias, se suceden a partir de allí y forman parte de la vida habitual de la calle. Instalaciones recientemente restauradas y modernas se dan la mano con el pasado..
La Calle Cádiz es una vía donde se escuchan diferentes idiomas, como en el pub irlandés Bull McCabe’s.
A lo largo de su trazado, la Calle Cádiz también acoge importantes construcciones que resaltan por su arquitectura, como el edificio del número 6, construido por la Compañía de Seguros La Peninsular. Culminado en 1864 con un marcado eclecticismo, muestra elementos de fuerte tradición académica para no desentonar con sus vecinos. Es inconfundible por su revestimiento de piedra y un amplio portal con arcadas.
En el número 3, también llama la atención un imponente edificio con aires clásicos proyectado para José Larrosa en 1902 por el arquitecto Félix Navarro Pérez. La obra se sitúa plenamente en el eclecticismo más variado y decorativista que se da en los primeros años del siglo XX en la obra de Félix Navarro, constituyendo uno de los ejemplos de edificio de viviendas más notables espectaculares de este arquitecto.
Otros inmuebles resaltan a la vista por su original estilo modernista, como la casa del número 10, proyectada por Julio Bravo en 1909, por encargo de Rafael López Gil, y la casa del número 12, una vivienda de dos plantas, techo de tejas y torre mirador, que conserva jardines y patios interiores, balcones abalaustrados de madera y murales en las paredes, a pesar de haber sido parcialmente transformada. Fue construida por el mismo arquitecto en 1907, por encargo del propietario de la finca Macario Solanas.
En definitiva la Calle Cádiz no es solo sinónimo de terrazas, comercios o un simple tránsito. Es un paseo alegre que debe ser descubierto.