El Paseo de la Independencia de Zaragoza
El Paseo de la Independencia

Paseo de la Independencia

Es difícil imaginar Zaragoza sin el Paseo de la Independencia. Pero esta avenida por la que pasan cada día miles de personas esconde mucha más historia de la que parece: nació inspirada en la Rue de Rivoli de París, albergó algunos de los cafés y cines más famosos de la ciudad y bajo su pavimento aparecieron los restos de un barrio musulmán de los siglos X al XII.

Con más de 200 años de historia y numerosas transformaciones, el Paseo de la Independencia continúa siendo una de las principales arterias de Zaragoza y uno de los centros de su vida comercial y social. Comienza en la Plaza de España y termina en la plaza de Basilio Paraíso, pasando por la Plaza de Aragón.

El Paseo de la Independencia visto desde Puerta Cinegia, en Plaza España
El Paseo de la Independencia visto desde Puerta Cinegia, en Plaza España

Desde su creación, cronistas nacionales y extranjeros lo han descrito como «una de las vías más animadas de Zaragoza». El constante ir y venir de la gente se debe a su céntrica ubicación y a la presencia histórica de farmacias, casas de moda, sastrerías, dulcerías, cafés, bares, bazares, librerías, joyerías y todo tipo de comercios.

Hoy esa tradición comercial sigue viva. El Paseo de la Independencia está repleto de tiendas, bares y cafeterías y continúa siendo uno de esos lugares por los que zaragozanos y visitantes pasan una y otra vez.

Al levantar la vista en el Paseo Independencia, descubrimos hermosos detalles arquitectónicos que suelen pasar desapercibidos

Caminando por la avenida, uno se sumerge en un ambiente bullicioso donde turistas y locales pasean, se saludan, comen un helado en un poyete o escuchan la música de algún grupo ambulante. Los detalles arquitectónicos, las tipografías originales y las pequeñas esculturas que aparecen en sus edificios revelan el paso del tiempo y la riqueza de este paseo.

Para conocer el origen del Paseo de la Independencia hay que remontarse a los Sitios de 1808 y 1809, que provocaron la destrucción de buena parte de los edificios de esta zona por la artillería francesa.

vista de la plaza de España en la época de los Sitios. La iglesia del Hospital de Nuestra Señora de Gracia, con su espadaña y un nido de cigüeña. La torre más alta corresponde a la iglesia del convento de San Francisco
Vista de la Plaza de España en la época de los Sitios. La iglesia del Hospital de Nuestra Señora de Gracia, con su espadaña y un nido de cigüeña. La torre más alta corresponde a la iglesia del convento de San Francisco.

En 1811, durante la ocupación francesa, se planificó la construcción de una gran vía triunfal aprovechando el espacio que había quedado despejado.

El arquitecto municipal Joaquín Asensio, inspirado en la célebre Rue de Rivoli de París, diseñó el entonces denominado Paseo Imperial. Sin embargo, las obras se paralizaron en 1813 tras la retirada de los franceses.

El Paseo de la Independencia fue diseñado siguiendo el modelo de la Rue de Rivoli de París
El Paseo de la Independencia fue diseñado siguiendo el modelo de la Rue de Rivoli de París

En 1833, bajo el nombre de Salón de Santa Engracia, los arquitectos Martín de Garay y posteriormente Tiburcio del Caso retomaron los trabajos de construcción del actual Paseo de la Independencia.

En 1863 se cambió su nombre por el de Paseo de la Independencia. En ese momento, la vía llegaba hasta la llamada Puerta de Santa Engracia, situada a la altura del edificio de Capitanía y derribada en 1904.

fuente de Isabel (conocida popularmente como fuente de Neptuno, se trasladó en 1902 al Parque Grande) y el Salón de Santa Engracia (actual Paseo de la Independencia)
El Paseo Independencia durante la visita de la Reina Isabel II en 1860. Fotografía de Charles Clifford (Foto: Biblioteca Nacional de España bajo licencia CC-BY-NC-SA)

A finales del siglo XIX, el paseo se había consolidado como centro de buena parte de la actividad de la ciudad. Cafés, quioscos de prensa, comercios y multitud de personas ocupaban tanto el bulevar central como sus características arcadas.

En aquel periodo, Zaragoza era una ciudad moderna, con barrios bien delimitados y un centro histórico en plena expansión, donde la nueva burguesía construía sus viviendas y dotaba a la capital de una imagen más próspera.

En la actual Plaza de España —antigua Plaza de San Francisco— se levantó la primera fuente urbana monumental de Zaragoza: la Fuente de la Princesa, más conocida como Fuente de Neptuno.

Sirvió para abastecer de agua hasta 1902, cuando fue desmontada y sustituida por el Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria. La fuente fue trasladada primero a la Arboleda de Macanaz y, en 1946, se instaló definitivamente en el Parque Grande.

El Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria visto desde el bulevar central del Paseo Independencia
El Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria ocupa el centro de la Plaza de España
Joaquín Pallarés: El dios de las aguas en Zaragoza, óleo/lienzo, 1890
La Fuente de Neptuno en el lienzo de Joaquín Pallarés: «El dios de las aguas», 1890, Museu Nacional d’Art de Catalunya

Desde entonces, el Paseo de la Independencia fue objeto de diversos proyectos de prolongación hacia la Plaza del Pilar y la ribera del Ebro.

Las primeras propuestas surgieron en 1905 y el debate no se cerró hasta 1968, cuando el Plan General de Ordenación Urbana desestimó finalmente la idea.

El bulevar de inspiración parisina se mantuvo hasta mediados del siglo XX. Aunque su estructura sigue presente, muchos edificios originales del paseo fueron modificados o derribados.

Edificio del Paseo de la Independencia nº 16
El edificio del número 16 del Paseo Independencia es uno de los pocos que se construyeron originalmente en el siglo XIX y que no ha sido modificado o derribado

El Paseo de la Independencia alberga todavía casas que fueron residencia de familias influyentes de la burguesía zaragozana. Sus soportales reflejan el poderío que alcanzó esta zona de la ciudad y continúan siendo uno de sus elementos más característicos.

Arquitectónicamente, es uno de los espacios más eclécticos de Zaragoza, donde conviven edificios de diferentes épocas y estilos. A principios del siglo XX se añadieron construcciones más altas y modernas que rompieron parcialmente la coherencia original del conjunto.

Hoy, el paseo destaca por sus galerías porticadas, balcones singulares y su conexión con otras arterias principales de la ciudad, ofreciendo además un recorrido protegido del intenso sol zaragozano.

En Independencia nº 19, se situaba la Compañía de Seguros “La Equitativa”, la cual mandó construir este edificio para establecer en él su sede, a arquitecto Manuel Cabanyes en 1950.
Edificios del Paseo de la Independencia, entre los que destaca el de la Compañía de Seguros ‘La Equitativa’

En 2002 el Paseo de la Independencia fue sometido a una gran reforma que amplió las aceras y lo convirtió en un espacio más cómodo y transitable para los ciudadanos.

Durante estas obras se proyectó un aparcamiento subterráneo que nunca llegó a construirse debido al hallazgo de los restos de Sinhaya, una barriada de la Zaragoza Musulmana datada entre los siglos X y XII.

Fotografia aérea de la ciudad islámica del siglo XI que salió a la luz en 2001 con las obras de reforma del Paseo de la Independencia (Imagen: Archivo del Ayuntamiento de Zaragoza)
Fotografía aérea de la ciudad islámica del siglo XI que salió a la luz en 2001 durante las obras de reforma del Paseo de la Independencia (Imagen: Archivo del Ayuntamiento de Zaragoza)

Para favorecer la protección de las ruinas arqueológicas, se decidió cubrir de nuevo el Paseo. A ambos lados del lugar donde apareció Sinhaya se colocaron unas placas informativas con una maqueta que muestra cómo eran los restos arquitectónicos descubiertos.

En el 2001 se comenzó a excavar el Paseo de la Independencia para construir un gran parking subterráneo. Estas excavaciones descubrieron las ruinas de Sinhaya (siglos X y XII), una circunstancia que frenó el proyecto. Dos placas informativas a ambos lados del paseo ofrecen una explicación de los restos de su subsuelo, ya que decidieron cubrirse. Fue una pena porque se veían varias calles enteras.
En 2001 comenzaron las excavaciones para un aparcamiento subterráneo, que descubrieron las ruinas de Sinhaya (siglos X y XII). Dos placas informativas a ambos lados del paseo ofrecen detalles de los restos ahora cubiertos.

Pocos años más tarde, en julio de 2011, la parte central del paseo fue nuevamente levantada debido a la construcción de la primera línea del Tranvía de Zaragoza.

Vías del Tranvía de Zaragoza en la zona central del Paseo de La Independencia
Vías del Tranvía de Zaragoza en la zona central del Paseo de La Independencia

Hubo una época en la que ir a Independencia era sinónimo de ir al cine, tomar un café o mirar escaparates. El paseo fue durante décadas uno de los grandes escenarios del ocio y la vida social zaragozana.

Su importancia como corredor comercial le permitió ser pionero en el alumbrado público y albergar el primer cine de Zaragoza, el Cinematógrafo Coyne (1905), donde se proyectaban ‘Cuadros’ de actualidad grabados por Ignacio Coyne Lapetra, reportero oficial de la Exposición Hispano-Francesa de 1908.

Vista del Paseo independencia desde la Plaza de España en 1904
Vista del Paseo Independencia desde la Plaza de España en 1904 (Imagen: Archivo del Ayuntamiento de Zaragoza)

En 1955 abría sus puertas, en el número 5, la Cafetería Las Vegas, un ambicioso proyecto hostelero calificado como la mejor cafetería de España. Contaba con dos alturas, dos accesos y combinaba cafetería, heladería, pastelería, salón de té con almuerzos y marisquería.

Tras varios años cerrada, en 2014 abrió una nueva Las Vegas, sin relación con la original salvo por el nombre, el rótulo y la fachada.

Cafeteria Las Vegas Paseo Independencia de Zaragoza
La nueva Cafetería Las Vegas

En el Paseo también estuvieron varios cafés emblemáticos, como el Ambos Mundos (números 32 y 34), que presumía de ser «el café más grande de Europa» y que cerró definitivamente en 1955.

En el número 8 se encontraba el Alaska, donde posteriormente se construyó el nuevo SEPU. Durante los años 60, SEPU (Sociedad Española de Precios Únicos) estaba en plena expansión y eligió el Paseo de la Independencia —que había desplazado a la calle Alfonso I como principal vía comercial— para abrir un moderno gran almacén.

El edificio, diseñado por los arquitectos zaragozanos Ríos Usón y José de Yarza, fue inaugurado en 1967. Este fue el segundo SEPU de Zaragoza, tras el de Torrenueva. Cerró en 2002 y actualmente alberga unos almacenes C&A.

El edificio del nuevo Sepu (en la actualidad los almacenes C&A)
El edificio del nuevo SEPU (hoy ocupado por C&A)

Casi enfrente, en el número 11, se ubica El Corte Inglés, heredero del edificio de las Galerías Preciados, proyectado en 1971 por los arquitectos Javier Martínez Feduchi y Francisco Bassó Birulés. Fue el primer gran almacén de Zaragoza con aparcamiento integrado. Tras la absorción de Galerías Preciados en 1995, pasó a ser parte de la cadena El Corte Inglés.

El antiguo edificio de Galerías Preciados, en la actualidad en manos de otra firma comercial, El Corte Inglés
El antiguo edificio de Galerías Preciados, actualmente ocupado por El Corte Inglés

A lo largo del paseo destacan numerosos edificios que merece la pena descubrir levantando la vista.

Uno de ellos es el Edificio La Equitativa (1950), de marcado eclecticismo y elementos historicistas, que armoniza con la arquitectura del entorno. Su revestimiento en piedra y el amplio portal con arcadas lo hacen inconfundible.

Edificio La Equitativa de Zaragoza
Edificio La Equitativa de Zaragoza

En sus bajos se ubicó el Cine Coliseo Equitativa, obra de los arquitectos José de Yarza García y Manuel Martínez de Ubago Chango. Cerró en 1999 y, tras una cuidadosa restauración, el local se convirtió en una tienda Mango, conservando parte de la sala original y su icónica cubierta de madera, semejante a un barco volcado.

Antiguo Cine Coliseo Equitativa tienda de Mango en el Paseo Independencia de Zaragoza
Antiguo Cine Coliseo Equitativa, obra de los arquitectos José de Yarza García y Manuel Martínez de Ubago Chango, en el paseo de la Independencia. El cine cerró sus puertas en 1999 y, tras la restauración del edificio, el espacio pasó a albergar una tienda Mango.

El edificio de Correos y Telégrafos se levanta en el solar del número 35, donde estuvo el antiguo Teatro Pignatelli, obra del arquitecto Félix Navarro en 1878, ejemplo de arquitectura en hierro y cristal, derribado en 1915 tras 36 años de uso.

El Teatro Pignatelli fue inaugurado en 1878, y sobrevivio a la piqueta 36 anos, cerrando tras las fiestas del Pilar de 1915
El Teatro Pignatelli fue inaugurado en 1878 y sobrevivió a la piqueta 36 años, siendo derribado tras las fiestas del Pilar de 1915 (Imagen: Archivo del Ayuntamiento de Zaragoza)

En 1925 el arquitecto madrileño Antonio Rubio diseñó un edificio que intentaba recuperar formas mudéjares, visibles en la fachada principal y en el patio interior, donde se mantiene un estilo neomudéjar en su decoración.

Buzón situado en la sede central de Correos de Zaragoza
Buzón situado en la sede central de Correos de Zaragoza

El edificio de Telefónica, construido en 1926 junto a Correos, fue el primer edificio de Zaragoza inspirado en la vanguardia europea, con influencias de la Bauhaus y Le Corbusier, antecediendo en tres años la fundación del GATEPAC.

Edificio de la Telefónica en Paseo Independencia
Edificio de la Telefónica

Luis Buñuel pasó gran parte de su infancia y juventud en Zaragoza. Como curiosidad, el director de Viridiana vivió en lo que hoy es la sede del Heraldo de Aragón (Paseo de la Independencia, 29).

Luis Buñuel vivió junto a su familia en lo que, actualmente, es la sede de Heraldo de Aragón, en Paseo de la Independencia, 29 L
Luis Buñuel vivió junto a su familia en lo que, actualmente, es la sede de Heraldo de Aragón, en Paseo de la Independencia, 29 (Foto: Emmanuel Radnitzky bajo lic. CC BY-SA 4.0)

El edificio del número 29 fue construido en 1930 para albergar viviendas y la sede, talleres y oficinas del periódico Heraldo de Aragón. Su estructura vanguardista introduce un toque de modernidad en un entorno dominado por estilos más historicistas y eclécticos.

Sede del periódico Heraldo de Aragón en el Paseo Independencia
Sede del periódico Heraldo de Aragón

El 20 de septiembre de 2020, para conmemorar su 125 aniversario, el diario colocó frente a su sede una reproducción en bronce de su primera portada, donde se resumen sus principios fundacionales: pluralismo, servicio público y compromiso con la modernización de Aragón.

En el número 24 se ubica El Caracol, un centro comercial singular por su diseño en espiral. Vivió su época dorada desde 1985 hasta finales de los 90, siendo un punto de encuentro para todas las edades: compras, salones recreativos, el popular pub El Zorro y los Cines Aragón, con tres salas en la entrada por la calle Cádiz.

Entonces llegó Grancasa, que inauguró el modelo de gran centro comercial en Zaragoza, y El Caracol fue perdiendo fuelle comercial.

Interior del Centro Comercial Independencia, "El Caracol"
Interior del Centro Comercial Independencia, ‘El Caracol’

Los momentos más duros llegaron con las obras de renovación del paseo y, posteriormente, del tranvía. En el año 2000, las aceras quedaron inservibles y las visitas se redujeron en un 80 %. Apenas la mitad de los negocios logró mantenerse abierta. En los últimos años, El Caracol está viviendo una etapa de recuperación.

Justo enfrente, en el número 23, estaba el Teatro Argensola, inaugurado en 1938 bajo el nombre de La Parisiana, alternando proyecciones cinematográficas con teatro, zarzuela y revistas musicales. Cerró a finales de los años 80 para convertirse en el Pasaje Argensola.

Si hay un pasaje donde se come bien, con permiso del Pasaje del Ciclón, es este. Destacan el Café del Tibet, con su variada propuesta de cocina india, y 23 Burger, que ofrece hamburguesas y patatas caseras de excelente calidad.

pollo al curry y ternera estilo korma en el Café del Tibet
Pollo al curry y ternera estilo korma en el Café del Tibet
Interior del local de Burger 23
Interior del local de Burger 23

En la entrada del Pasaje Argensola se ubica Cosméticos Paquita Ors (número 23). Con productos eficaces y precios competitivos, esta histórica firma aragonesa se ha convertido en favorita de ministras, artistas y un público muy diverso, demostrando que la belleza puede estar al alcance de todos.

Cosméticos Paquita Ors Zaragoza
Jerónimo Ors, farmacéutico y director de la marca de cosméticos Paquita Ors

En el número 21 se encuentra la heladería Amorino, famosa por sus más de 20 sabores. Para quienes prefieren una opción caliente, también ofrece café y dulces.

Heladería Amorino en el Paseo Independencia de Zaragoza
Heladería Amorino

Nuestra próxima parada es la Plaza de Santa Engracia, una pequeña plaza ajardinada de forma irregular, distinta a la habitual estructura cuadrada o rectangular de otras plazas tradicionales.

El Paseo de la Independencia fue diseñado siguiendo el modelo de la Rue de Rivoli de París
El Paseo de la Independencia con la Plaza de España al fondo

Destaca por la belleza de sus edificios y por ser un lugar tranquilo y apacible para pasear y relajarse. Entre sus atractivos están la Iglesia de Santa Engracia, el Busto a Joaquín Costa y el Monumento en recuerdo a las víctimas de la Covid-19.

Plaza de Santa Engracia en Zaragoza
Plaza de Santa Engracia

Siguiendo el trazado encontramos el Cine Palafox (Independencia 12), inaugurado en 1954 con 1.250 butacas y la pantalla panorámica Cinemascope más grande de Europa en su época.

Los soportales del Paseo de la Independencia recuerdan al modelo de la Rue de Rivoli de París, que inspiró el diseño de la avenida zaragozana
Los soportales del Paseo de la Independencia recuerdan al modelo de la Rue de Rivoli de París, que inspiró el diseño de la avenida zaragozana

Se unió al Cine Dorado (Independencia 14) y al Cine Rex (Calle Cinco de Marzo) para formar un multicine, siendo uno de los pocos supervivientes cinematográficos del centro de Zaragoza.

Vista de los multicines Palafox-Las Salas desde el Paseo Independencia
Vista de los multicines Palafox desde el Paseo Independencia

Cuando nuestros padres nos dejaron recorrer el Paseo Independencia solos o acompañados por amigos, sentimos que ya éramos mayores. Caminar por la avenida de los cines, entre luces y escaparates, era casi un rito de paso para cualquier zaragozano.

Primeras horas de la mañana en el Paseo de la Independencia

Hoy algunos de aquellos cines, cafés y comercios ya no existen, pero la vida continúa latiendo en cada esquina. Las terrazas ocupan parte del paseo, los escaparates cambian y nuevas generaciones recorren la misma avenida por la que pasearon sus padres y abuelos.

personas transitando por el paseo de la independencia de zaragoza
Personas transitando por el Paseo de la Independencia

Incluso cuando no es el camino más corto, elegimos el Paseo de la Independencia.

Los soportales del Paseo de la Independencia recuerdan al modelo de la Rue de Rivoli de París, que inspiró el diseño de la avenida zaragozana

Hay algo en esta avenida que invita a recorrerla: levantar la vista hacia sus edificios, detenerse ante un escaparate, recordar los cines y cafés que desaparecieron o simplemente dejarse llevar por el constante ir y venir de la ciudad.

Amanecer en el Paseo de la Independencia

Eso es Independencia: un paseo donde la nostalgia convive con la Zaragoza actual, donde cada generación ha dejado parte de su historia y donde pasado y presente continúan encontrándose todos los días.

Los edificios del antiguo Banco Hispano Americano y de la Diputacion de Zaragoza en la Plaza de Espana
Los edificios del antiguo Banco Hispano Americano y de la Diputación de Zaragoza

 

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