Visitar Zaragoza y no pasear por el Paseo de la Independencia, sería como visitar París y no ver la Torre Eiffel.

Con más de 200 años de historia y multitud de reformas, el Paseo de la Independencia es una de las principales vías de comunicación de Zaragoza y el centro neurálgico de la vida comercial y social de la ciudad. Comienza en la Plaza de España y termina en la Plaza de Paraíso, pasando por la Plaza de Aragón.

El Paseo de la Independencia visto desde Puerta Cinegia, en Plaza España

El Paseo de la Independencia visto desde Puerta Cinegia, en Plaza España

Cronistas nacionales y extranjeros de todas las épocas han descrito el Paseo Independencia desde su surgimiento como «una de las vías más animadas de Zaragoza». El constante ir y venir bullicioso de la gente ha estado justificado por su cercanía al centro y la presencia de farmacias, casas de modas, sastrerías, dulcerías, cafés, bares, bazares, billares, librerías, joyerías y tiendas de toda índole.

Su posicionamiento como corredor comercial le llevó a ser pionera en el alumbrado público de la ciudad.

También albergó el primer cine de Zaragoza, el Cinematógrafo Coyne en 1905, en el que se proyectaron ‘Cuadros’ de actualidad (como se llamaban en la época) grabados por el propio Ignacio Coyne Lapetra, que fue además el “reportero” oficial de la Exposición Hispano-Francesa de 1908.

Vista del Paseo independencia desde la Plaza de España en 1904

Vista del Paseo independencia desde la Plaza de España en 1904 (Imagen: Archivo del Ayuntamiento de Zaragoza)

Aun hoy se mantiene esa tradición y funciona atestada de establecimientos minoristas que se recorren con la tranquilidad y naturalidad de un paseo. Es uno de esos sitios donde parece que el tiempo se haya detenido años atrás, cuando todo era más sencillo y la gente no tenía tanta prisa.

Caminando por el Paseo de la Independencia, uno se encuentra de repente inmerso en lo que podría equivaler a la típica calle comercial de cualquier pequeña ciudad, con la particularidad de que la más humilde de las tiendas puede ser una espectacular obra arquitectónica con detalles modernistas o preciosas tipografías antiguas.

Se trata de un recorrido bullicioso donde vienen y van turistas y lugareños, más que mirando escaparates, mirándose y dejándose ver, parados en una esquina, sentados en un poyete comiendo pizza o un helado mientras suena la música de algún grupo ambulante.

Primeras horas de la mñana en el Paseo de la Independencia

Primeras horas de la mañana en el Paseo de la Independencia

El Paseo de la Independencia está repleto de casas que en su momento sirvieron como residencia a las principales familias de la burguesía zaragozana.

Los magníficos soportales del Paseo Independencia reflejan el poderío de la ciudad. Sí, parece una postal de los años cincuenta. Afortunadamente no lo es, y el movimiento indica una agitada vida tanto turística como cotidiana: atascos, humo y bocinazos.

Es uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de Zaragoza, donde el Neoclasicismo convive en armonía y complementariedad al lado del Modernismo inspirado en Antoni Gaudí.

A principios del XX el Paseo de la Independencia vio la adición de edificios de viviendas y comerciales más altos, que desafortunadamente no mantuvieron la coherencia arquitectónica original.

El Paseo de la Independencia fue diseñado siguiendo el modelo de la Rue de Rivoli de París

El Paseo de la Independencia fue diseñado siguiendo el modelo de la Rue de Rivoli de París

Antes de la Guerra de la Independencia este lugar estaba lleno de viviendas, conventos e iglesias. Los Sitios de 1808 y 1809 hicieron estragos en la ciudad, y la mayor parte de los edificios mencionados terminaron destruidos por la artillería francesa.

vista de la plaza de España en la época de los Sitios. La iglesia del Hospital de Nuestra Señora de Gracia, con su espadaña y un nido de cigüeña. La torre más alta corresponde a la iglesia del convento de San Francisco

Vista de la Plaza de España en la época de los Sitios. La iglesia del Hospital de Nuestra Señora de Gracia, con su espadaña y un nido de cigüeña. La torre más alta corresponde a la iglesia del convento de San Francisco.

Con la permanencia de los franceses en la ciudad en 1811 se planeó la construcción de una gran vía triunfal aprovechando el espacio creado. El arquitecto municipal Joaquín Asensio, guiado por las ideas ilustradas y siguiendo el modelo de la Rue de Rivoli de París, diseñó el denominado Paseo Imperial.

Con tan solo algunos bancos y árboles levantados, las obras se paralizaron en el año 1813, al abandonar los franceses la ciudad.

El Paseo Independencia visto desde el antiguo edificio de almacenes SEPU, en la actualidad en manos de otra firma comercial, C&A

El Paseo Independencia visto desde el antiguo edificio de almacenes SEPU (acrónimo de «Sociedad Española de Precios Únicos»), en la actualidad en manos de otra firma comercial, C&A

No será en 1833, bajo el nombre de Salón de Santa Engracia cuando los arquitectos Martin de Garay y posteriormente Tiburcio del Caso, retomaron los trabajos.

A finales del siglo XIX el paseo ya era el centro de buena parte de la actividad de la ciudad, lleno de cafés, quioscos de prensa y multitud de personas paseando por el bulevar central o por las arcadas.

En el año 1863 se cambió el nombre por el de Paseo de la Independencia. En este momento el paseo llegaba hasta la llamada Puerta de Santa Engracia, situada a la altura del edificio de Capitanía. Esta puerta fue derribada en el año 1904.

fuente de Isabel (conocida popularmente como fuente de Neptuno, se trasladó en 1902 al Parque Grande) y el Salón de Santa Engracia (actual Paseo de la Independencia)

El Paseo Inpendencia durante la visita de la Reina Isabel II en 1860. Fotografía de Charles Clifford (Foto: Biblioteca Nacional de España bajo licencia CC-BY-NC-SA)

En ese periodo Zaragoza era una ciudad moderna, con barrios muy bien delimitados y un centro histórico y unos ensanches donde la nueva burguesía construía sus viviendas. Un periodo de entusiasmo que se reflejó en la imagen de la capital.

En la Plaza de San Francisco, actualmente la Plaza de España, se levantó la primera fuente urbana monumental de Zaragoza. La Fuente de la Princesa, más conocida como Fuente de Neptuno, cumplió con su función de abastecimiento de agua hasta 1902, cuando fue desmontada y sustituida por el Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria. La fuente fue trasladada a la Arboleda de Macanaz primero, para posteriormente, ya en 1946, colocarse en el Parque Grande.

El Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria visto desde el bulevar central del Paseo Independencia

El Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria ocupa el centro de la Plaza de España

Joaquín Pallarés: El dios de las aguas en Zaragoza, óleo/lienzo, 1890

La Fuente de Neptuno en el lienzo de Joaquín Pallarés: “El dios de las aguas en Zaragoza”, 1890, Museu Nacional d’Art de Catalunya

Desde entonces el Paseo de la Independencia fue objeto de diferentes propuestas de prolongación hasta el Pilar y hasta la ribera del Ebro, que comenzaron en 1905 y cuya polémica no se zanjó hasta 1968 con la aprobación definitiva del Plan General de Ordenación Urbana, donde finalmente se desestimó la idea.

El boulevard parisino se mantuvo hasta mediados del siglo XX y aunque su estructura se sigue manteniendo en la actualidad, muchos de los edificios que se construyeron originalmente en este paseo fueron modificados e incluso derribados.

Hoy el Paseo resalta por sus galerías de columnas, portales por los que pasan los caminantes guarecidos del sol zaragozano, con amplia variedad constructiva, singulares balcones de formas caprichosas y una estructura que se conecta con otras importantes arterias y puntos medulares de la ciudad.

En Independencia nº 19, se situaba la Compañía de Seguros “La Equitativa”, la cual mandó construir este edificio para establecer en él su sede, a arquitecto Manuel Cabanyes en 1950.

Edificios del Paseo de la Independencia, entre los que destaca el de la Compañía de Seguros “La Equitativa”

En el año 2002 sufrió una importante reforma que amplió las aceras, y convirtió el paseo en un espacio más transitable y agradable para los ciudadanos.

En esta reforma estaba planeada la creación de un aparcamiento subterráneo, que no llegó a construirse, ya que en las excavaciones se encontraron los restos de Sinhaya, una barriada de las afueras de la Zaragoza Musulmana, datable entre los siglos X y XII de nuestra era.

Para favorecer la protección de las ruinas arqueológicas, se decidió cubrir de nuevo el paseo. A ambos lados del lugar en el que apareció Sinhaya, hay colocadas unas placas informativas en las que se detalla con una maqueta como eran restos arquitectónicos.

En el 2001 se comenzó a excavar el Paseo de la Independencia para construir un gran parking subterráneo. Estas excavaciones descubrieron las ruinas de Sinhaya (siglos X y XII), una circunstancia que frenó el proyecto. Dos placas informativas a ambos lados del paseo ofrecen una explicación de los restos de su subsuelo, ya que decidieron cubrirse. Fue una pena porque se veían varias calles enteras.

En el 2001 se comenzó a excavar el Paseo de la Independencia para construir un gran parking subterráneo. Estas excavaciones descubrieron las ruinas de Sinhaya (siglos X y XII), una circunstancia que frenó el proyecto. Dos placas informativas a ambos lados del paseo ofrecen una explicación de los restos de su subsuelo, ya que decidieron cubrirse. Fue una pena porque se veían varias calles enteras.

Pocos años más tarde, en julio de 2011, la parte central del paseo fue de nuevo levantada con motivo de la construcción de la primera línea del Tranvía de Zaragoza.

Vías del Tranvía de Zaragoza en la zona central del Paseo de La Independencia

Vías del Tranvía de Zaragoza en la zona central del Paseo de La Independencia

En el año 1955 abría sus puertas en el número 5 la cafetería Las Vegas, un ambicioso proyecto hostelero calificado como la mejor cafetería de España. Tenía dos alturas y dos accesos. Además de cafetería, heladería, pastelería y un salón de té con almuerzos también era marisquería.

Tras varios años cerrada, una nueva Las Vegas abrió sus puertas en 2014. No tiene ninguna vinculación con la anterior Las Vegas, salvo el nombre, el rótulo y la fachada.

Cafeteria Las Vegas Paseo Independencia de Zaragoza

La nueva Cafetería Las Vegas

En Independencia se ubicaron varios cafés emblemáticos como el Ambos Mundos (entre los número 32 y 34), que presumía de ser “el café más grande de Europa”. Cerró para siempre en 1955.

Faroles colgantes instalados en los porches del Paseo de la Independencia

Faroles colgantes instalados en los porches del Paseo Independencia

En el 8 se ubicaba el Alaska, lugar donde después se construyó el nuevo Sepu. En los años 60 Sepu (Sociedad Española de Precios Únicos) estaba en pleno proceso de expansión, y en Zaragoza decidió abrir un moderno gran almacén en el Paseo Independencia, que en aquel momento había desplazado a la calle Alfonso I como principal vía comercial de la ciudad.

El edificio fue construido por los arquitectos zaragozanos Ríos Usón y José de Yarza, siendo inaugurado en 1967. Este edificio fue el segundo que Sepu abrió en Zaragoza, el primero en Torrenueva. Sepu echó la persiana en octubre del 2002. En su lugar ahora hay unos almacenes C&A.

El edificio del nuevo Sepu (en la actualidad los almacenes C&A)

El edificio del nuevo Sepu (en la actualidad los almacenes C&A)

Casi enfrente, en el número 11, está situado El Corte Inglés. Popular y práctico, este centro comercial tiene muy claro que su clientela no esta dispuesta a desembolsar cifras astronómicas pero exige la mayor calidad.

El edificio que alberga el Corte Inglés fue proyectado en 1971 por los arquitectos Javier Martínez Feduchi y Francisco Bassó Birulés para las famosas Galerías Preciados. Galerías Preciados fue el primer gran almacén en Zaragoza en incorporar aparcamiento en el propio edificio, y estuvo abierto hasta 1995, año en el que la cadena fue absorbida por El Corte Inglés, y este edificio se integró en su red comercial.

El antiguo edificio de Galerías Preciados, en la actualidad en manos de otra firma comercial, El Corte Inglés

El antiguo edificio de Galerías Preciados, en la actualidad en manos de otra firma comercial, El Corte Inglés

A lo largo de su trazado, el Paseo Independencia también acoge importantes construcciones que resaltan por su arquitectura, como el Edificio La Equitativa. Culminado en 1950 con un marcado eclecticismo, muestra elementos historicistas para no desentonar con sus vecinos.

Es inconfundible por su revestimiento de piedra y un amplio portal con arcadas.

Edificio La Equitativa de Zaragoza

Edificio La Equitativa de Zaragoza

Los arquitectos José de Yarza García y Manuel Martínez de Ubago Chango proyectaron en los bajos del edificio el Cine Coliseo.

El cine cerró en 1999. En poco más de un año, el amplio local fue cuidadosamente restaurado y convertido en una tienda de Mango.

En su interior se conserva parte de la sala del antiguo cine, con su icónica cubierta de madera, que recuerda a un barco volcado.

En el número 21 está situada la heladería Amorino, Con más de 20 sabores, esta heladería de padres italianos puede presumir de fabricar sus helados con el mejor producto. Si pasas por delante del escaparate en muy difícil que te resistas. Si preferís comer y beber algo caliente, probad el café y acompañadlo con los dulces del día.

Heladería Amorino en el Paseo Independencia de Zaragoza

Heladería Amorino

En el número 24 se encuentra El Caracol, un centro comercial curioso por su organización interior en torno a una rampa que gira en espiral. La época dorada de esta original galería fue en sus inicios. Desde 1985 hasta finales de los años 90 estuvo prácticamente funcionando al 100%. Entonces llegó Grancasa, que inauguró el modelo de gran centro comercial en Zaragoza.

Interior del Centro Comercial Independencia, "El Caracol"

Interior del Centro Comercial Independencia, “El Caracol”

Sin embargo, los momentos más duros fueron las obras, primero del paseo y luego del tranvía. Cuando la renovación de Independencia, en el 2000, las aceras quedaron inservibles y las visitas se redujeron un 80%. De hecho, apenas la mitad de los negocios permanecieron abiertos. Afortunadamente, en los últimos años El Caracol está viviendo un periodo de recuperación.

Justo enfrente, en el número 23, estaba el Teatro Argensola, que se inauguró en 1938 con el nombre de La Parisiana y que alternaba las proyecciones cinematográficas con representaciones teatrales, zarzuela y revistas musicales. Echó el telón a finales de los 80 para convertirse en el Pasaje Argensola.

Si hay un pasaje donde se come bien, con permiso del Pasaje del Ciclón, es este. Tenemos un clásico como el Café del Tibet, un restaurante con vocación de ofrecer una panorámica de la amplitud gastronómica de la India y Fray Juán, que ofrece sabrosas hamburguesas, bocadillos y patatas fritas de elaboración casera utilizando ingredientes de gran calidad.

Interior del Pasaje Argensola

Interior del Pasaje Argensola

A unos pocos metros, en la esquina de las calles Sanclemente y Moneva, se encuentra el Jalos. Solo por la cuidada decoración y la animada clientela hipster que se junta allí merece la pena ir a tomar algo. Si al estudio antropológico le sumas hamburguesas diferentes y de calidad y espléndidos platos mexicanos, como los nachos con guacamole, los deliciosos totopos, las quesadillas “pollo loco” o los tacos de cochinita pibil, sería un error no acercarse.

Hamburguesas y quesadillas “pollo loco” en Jalos

Hamburguesas y quesadillas “pollo loco” en Jalos

El edificio del número 29 fue construido en 1930 para albergar viviendas y la sede, talleres y oficinas del periódico Heraldo de Aragón. Su estructura vanguardista, impone un toque de modernidad que lo hace sobresalir sobre el entorno, en el que es más frecuente el uso de estilos historicista y ecléctico.

Sede del periódico Heraldo de Aragón en el Paseo Independencia

Sede del periódico Heraldo de Aragón

El 20 de septiembre de 2020, para conmemorar su 125 aniversario, el diario colocó frente a su sede una reproducción en bronce de su primera portada. Allí figura el artículo ‘Palabras precisas’, en el que se resumen los principios fundacionales de Heraldo, basados en el pluralismo, el servicio público y el impulso del proceso de modernización de Aragón.

El edificio de Correos y Telégrafos se levanta en el solar del Paseo de la Independencia número 35, donde estuvo el antiguo Teatro Pignatelli, muestra representativa de la arquitectura del hierro y del cristal erigido por Félix Navarro en 1878 y derribado en 1915.

El edificio estuvo en pie 36 años y se empleaba sobre todo en verano. De hecho, cuando se diseñó ya se sabía que se destinaría a actuaciones esporádicas y que su vida no sería demasiado larga.

El Teatro Pignatelli fue inaugurado en 1878, y sobrevivió a la piqueta 36 años, cerrando tras las fiestas del Pilar de 1915

El Teatro Pignatelli fue inaugurado en 1878, y sobrevivió a la piqueta 36 años, siendo derribado tras las fiestas del Pilar de 1915 (Imagen: Archivo del Ayuntamiento de Zaragoza)

En 1925 el arquitecto madrileño Antonio Rubio diseñó una obra que supuso un tardío intento de recuperar formas mudéjares, como se refleja en la fachada principal que se abre al Paseo. El patio de operaciones interior mantiene también el mismo estilo de inspiración neomudéjar en su repertorio decorativo.

Buzón situado en la sede central de Correos de Zaragoza

Buzón situado en la sede central de Correos de Zaragoza

El edificio de Telefónica, que se encuentra junto a él, se construyó en 1926 y se trata del primer edificio de Zaragoza que adoptó el estilo de la vanguardia europea inspirada por la labor de la Bauhaus y Le Corbusier. Precedió en 3 años a la fundación del GATEPAC, el grupo que aglutinó la arquitectura racionalista española.

Edificio de la Telefónica en Paseo Independencia

Edificio de la Telefónica

Nuestra próxima parada es la Plaza de Santa Engracia, una pequeña plaza con jardín que sorprende por su forma irregular, muy diferente de la delimitación, generalmente cuadrada o rectangular, de las plazas tradicionales.

Destaca por la gran belleza de sus edificios y por ser un lugar tranquilo y apacible en el que relajarse paseando.

Sus principales atractivos son la Iglesia de Santa Engracia, el Busto a Joaquín Costa y el Monumento en recuerdo a las víctimas de la Covid-19.

Plaza de Santa Engracia en Zaragoza

Plaza de Santa Engracia

Si seguimos el trazado nos toparemos enseguida con el Cine Palafox (Independencia 12). El Cine Palafox fue inaugurado en 1954 y contó con 1250 butacas y la pantalla panorámica Cinemascope más grande de la época en Europa. Se unió a los espacios ocupados por el Cine Dorado (Independencia 14) y el Cine Rex (Calle Cinco de Marzo) para convertirse en multicine y ser uno de los pocos supervivientes cinematográficos del centro de Zaragoza.

Vista de los multicines Palafox-Las Salas desde el Paseo Independencia

Vista de los multicines Palafox desde el Paseo Independencia

Cuando nuestros padres nos dejaron transitar por el Paseo Independencia solos o acompañados por un grupo de amigos eso significaba que ya éramos grandes. Qué orgullo, por Independencia solos, la avenida de los cines, al menos, de aquellos que han sobrevivido.

A veces los negocios le roban lugar y es cuando aparecen mesas y sillas para detenerse a comer o tomar algo.

Primeras horas de la mañana en el Paseo de la Independencia

A veces uno no se dirige precisamente al Paseo Independencia, a veces uno va para otro lado, a otra plaza, a otra gestión, a veces por ahí se hace más lejos pero igual uno toma el Paseo Independencia, como si fuera un recorrido obligatorio o una suerte de apremio por llenarse de la vida que recorre este paseo de un extremo a otro.

Es un lugar muy agradable y alegre en el que sentarse a media tarde a contemplar tranquilamente el bullicio de la mayor arteria comercial y turística de la capital.

personas transitando por el paseo de la independencia de zaragoza

Personas transitando por el Paseo de la Independencia

En la actualidad, el Paseo Independencia es uno de los lugares más emblemáticos y animados de Zaragoza y cuenta con numerosos bares, restaurantes y cafeterías.

Siempre está lleno de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del centro de la ciudad.

Amanecer en el Paseo de la Independencia

Eso (y muchísimo más) es Independencia: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

Vista del Paseo Independencia desde Plaza de Aragón

Vista del Paseo Independencia desde Plaza de Aragón

Todo el conjunto arquitectónico y humano es impresionante, y el paseo por la principal arteria comercial y turística de Zaragoza se hace totalmente ineludible, tanto para los viajeros que llegan por primera vez a la capital maña como para aquellos que la conocen como la palma de su mano.

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