El nuevo templo de los hipsters zaragozanos está situado en la antigua tienda de telas “Paños Sesma”, toda una institución en la ciudad de los años 20 y 30.

Doña Hipólita es un bar, cafetería, restaurante y hasta lugar de trabajo, es habitual encontrarse con portátiles abiertos y caras de concentración junto a humeantes tazas de café y animadas conversaciones.

A parte de su ubicación privilegiada, este local juega muy bien con el minimalismo nórdico, con un despliegue de techos altos, madera, mobiliario casero y luz, muchísima luz. La cocina a la vista, una cocina antigua que recuerda la de nuestras abuelas, preside el espacio principal, que se abre a la calle con un ventanal oxigenante. La atmósfera es relajada, y el público, moderno, joven y calmado.

Doña Hipólita

terraza de la cafetería con encanto Doña Hipólita

No es extraño, Doña Hipólita es un centro de desintoxicación infalible cuando habéistenido sobredosis de oficina: un zumo natural, limonada de la casa o una infusión, si estáis blandos; un pastel casero o uno de sus magníficos sandwiches, si el hambre aprieta; un gintonic para hacerlo bajar todo.

Es un local tranquilo, ideal para leer un libro o para beberte un batido natural mientras revisas Facebook o para hojear sin vergüenza el último número de tu revista favorita de interiorismo.

Prueba el batido de Oreo, con un sabor conseguidísimo a la galleta original pero algo así como un millón de veces más ligero y sano.

En el mundo del exprimido y el prensado no se queda atrás con sus zumos y batidos en más de una veintena de variedades.

Interior de Doña Hipólita

moothie veggie-detox en Doña Hipólita

Barista de la cafetería Doña Hipólita

Lo tiene todo: variedades de zumos cold pressed, más de una decena de smoothies, completísimos healthy bowls, bebidas calientes (sin lactosa, tés ecológicos, matcha latte…) y tostadas con frutas.

Eso sí, su fama le precede, y suele estar lleno, sobre todo los fines de semana.

Su terraza es uno de los lugares más frescos y deliciosos de la ciudad.  Si se va de noche, el efecto mágico de su terraza es doble.

Cualquier hora del día es buena para visitar Doña Hipólita, un espacio que ha logrado sobrevivir a la fiebre modernilla y no morir de éxito. De hecho, está tan sobrado de encanto que cuando las barbas se rasuren y las bicicletas pasen de moda, todavía seguirá en pie. A prueba de hipsters.

Dirección: Calle Joaquín Gil Bergés 4, esquina con Plaza San Felipe (ver ubicación aquí)
Facebookhttps://www.facebook.com/dhipolita/

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