En 1899 el arquitecto madrileño Francisco Gutiérrez proyectaba una vivienda que se construía de nueva planta para José María Rodríguez Lacomme, como un hotelito de dos plantas y dentro de un moderado eclecticismo.

Se trataba de uno de los característicos palacetes que la aristocracia zaragozana gustó de levantar en la plaza de Aragón y sus alrededores.

El Paseo de Pamplona (entonces Paseo de la Lealtad) era por entonces una zona alejada del núcleo urbano y que, por lo tanto, aún no gozaba de las infraestructuras y comodidades de este.

A comienzos de siglo, siendo propietaria del edificio Dª Pilar Navarro, Marquesa de la Granja de Samaniego fue transformado sustancialmente. En 1916 el arquitecto Manuel Martínez de Ubago Lizarra, levantaba una planta más al edificio y lo dotaba de unas terrazas laterales en las que se colocarían, espléndidas rejas modernistas, así como el mirador de hierro y cristal que caracteriza hoy al edificio.

En 1899 el arquitecto madrileño Francisco Gutiérrez proyectaba una vivienda que se construía de nueva planta para José María Rodríguez Lacomme, como un hotelito de dos plantas y dentro de un moderado eclecticismo.

Menos transcendencia estética tuvieron las obras ejecutadas en 1928 proyectadas para Eloy Chóliz por Teodoro Ríos Balaguer, consistentes en la elevación de una planta más y un pabellón sobre la terraza.

En la actualidad y como resultado de todas las transformaciones referidas, el edifico de carácter exento y planta rectangular, consta de cuatro plantas y está construido alternando el uso del ladrillo visto y el revocado, que se mantiene más en las fachadas laterales en las que se ha conservado la tipología eclecticista inicial.

Edificio de Paseo de Pamplona 3 Zaragoza

La fachada principal, ofrece elementos de singular interés como es todo el trabajo de rejería (de las reformas de Martínez de Ubago) que se incluye en los cerramientos de las rejas de la calle, los antepechos de los balcones y terrazas y el magnifico mirador en los que se desarrolla la característica forma del “coup de fouet” modernista, que confiere un imagen de transparencia y ligereza a la composición aun muy eclecticista.

Dirección: Paseo de Pamplona 3