El Paseo Pamplona une las Plazas Aragón y Paraíso, con el Paseo María Agustín a la altura de la Puerta del Carmen.

El actual Paseo de Pamplona ha tenido varios nombres a lo largo de su historia. A principios del siglo XX se llamó Paseo de la Lealtad hasta que, tras la Guerra Civil, pasó a denominarse con su actual nombre.

El origen del Paseo Pamplona es el camino que iba hacia las instalaciones del Canal Imperial de Aragón en el Barrio de Casablanca.  

El camino iniciaba su recorrido en la desaparecida Puerta de Santa Engracia, que se localizaba en la actual Plaza Aragón, y transcurría por el actual Paseo Pamplona y por la Calle Hernán Cortes hasta llegar a los depósitos del canal.

El Paseo Pamplona comenzó a construirse a principios del XX y muy pronto se convirtió en el bulevar preferido por las familias burguesas y aristocráticas zaragozanas para edificar sus mansiones.

Paseo Pamplona Zaragoza

En ese periodo Zaragoza era una ciudad moderna, con barrios muy bien delimitados y un centro histórico y unos ensanches donde la nueva burguesía construía sus viviendas. Un periodo de entusiasmo que se reflejó en la imagen de la capital.

El modernismo estaba de moda en ese momento; por eso la mayoría de edificios que se construyeron pertenecían a este estilo. Desafortunadamente, en la década de los 60 y 70, la mayoría de estas joyas modernistas fueron pasto de las excavadoras.

Fueron sustituidos por grandes bloques de viviendas.

De entre los edificios que se construyeron en la antiguo Paseo de la Lealtad, el situado en el número 3 es el único que se “conserva”, eso sí, tan transformado, que cuesta adivinar la construcción original bajo la actual.

Edificio de Paseo de Pamplona 3 Zaragoza

Edificio de Paseo de Pamplona 3

Es una vía amplia, bien señalizada, de varias sendas, con separador, luminarias y pocos semáforos, lo que la convierte en un trayecto cómodo y rápido.

A lo largo del trayecto, varias construcciones tienen particular significación histórica y arquitectónica, como el Paraninfo (Plaza Paraiso 4), el Monumento a Basilio Paraiso, la Casa de la Marquesa de la Granja (Paseo Pamplona 3), la Casa Hernández (Paseo Pamplona 7), la Casa Gallardo (Calle Ponzano 18), Casa Palomar (Calle Almagro 5) y la Puerta del Carmen.

Desembocan en ella otras calles, avenidas y paseos importantes y célebres de Zaragoza, como el Paseo Independencia, el Paseo Sagasta, la Gran Vía, la Calle Doctor Cerrada, la Calle Almagro, el Paseo María Agustín, la Calle Hernán Cortés y la Avenida César Augusto.

A lo largo de la historia, la popular avenida y sus alrededores han sido escenario de grandes acontecimientos. Fiestas, masivas marchas y desfiles, conciertos de reconocidas agrupaciones musicales, eventos de arte que han sobrevivido hasta nuestros días, y otros muchos sucesos confirman su importancia histórica, social y cultural.

Una de sus primeras edificaciones conservada hasta el presente, es la marcada con el número 4, en la que radicaba la facultad de Medicina y Ciencias de Zaragoza. Se trata de la construcción histórica más antigua de la Universidad y la más conocida y estudiada.

El edificio es la obra maestra de Ricardo Magdalena y origen y punto de arranque de toda la arquitectura regionalista que se realiza en la ciudad, desde la que constituye sin duda su mejor ejemplo.

Ilustres personajes han pasado por las aulas de la Facultad, como Santiago Ramón y Cajal o Albert Einstein, quien pronunció lecciones sobre la relatividad en 1923, tan sólo dos años después de recibir el Premio Nobel.

Actualmente, el edificio cumple las funciones de Paraninfo de la Universidad, Museo de Ciencias Naturales​, Biblioteca General y lugar de actos oficiales de la Universidad de Zaragoza.

Paraninfo (Antigua Facultad de Medicina y Ciencias)

Paraninfo (Antigua Facultad de Medicina y Ciencias)

Y apenas unos pasos más, en el número 4 de la Calle Almagro, está el Café Levante, una oportunidad para tomar café en un entorno único (y aquí cuando decimos único no es una licencia poética ni una frase hecha).

El encanto del local, los camareros de toda la vida y el pintoresco cuadro que conforma la clientela hacen que el café también tome un sabor nostálgico y evocador. Especialidades, aparte del café: horchata, granizados de producción propia y helados naturales. Los lácteos aquí son incomparables.

Vidriera modernista del Café Levante

Vidriera modernista del Café Levante

En el número 17 se encuentra el restaurante Cantábrico. Su propuesta gastronómica gira principalmente en torno al marisco y pescado fresco. Pocos sitios transportan el sabor del mar a la alta cocina como lo hacen aquí: su exquisito chef, lacónico en palabras, habla con la imaginación y el oleaje del mar.

Fue uno de los primeros restaurantes de Zaragoza donde las nécoras se pasaron por la plancha y hoy sigue siendo uno de sus platos estrella.

restaurante el cantabrico zaragoza

Restaurantes, cafeterías, hostales, tiendas, bancos, farmacias, se suceden a partir de allí y forman parte de la vida habitual de la calle. Instalaciones recientemente restauradas y modernas se dan la mano con el pasado. Las viviendas aristocráticas nos salen al paso, con sus balcones de piedra que sobresalen a la construcción misma, los techos de tejas o los bellos vitrales.

Durante todo el trayecto parece que nos transportamos por varios siglos hacia el pasado, sin embargo, es en la la Puerta del Carmen donde la idea casi se convierte en certeza. Es la única puerta que ha sobrevivido al paso del tiempo de las 12 que tenía la antigua muralla de la ciudad.

Tiene el valor histórico de haber sido testigo de acontecimientos trascendentes para la ciudad. Durante los Sitios de Zaragoza (1808-1809) sirvió de bastión a la resistencia aragonesa quedando las huellas de los proyectiles todavía visibles en su estructura.

Puerta del Carmen de Zaragoza

Puerta del Carmen

Eso (y muchísimo más) es el Paseo de Pamplona: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

Siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del centro de Zaragoza.