Esta escultura, promovida por el Ayuntamiento de Zaragoza y erigida en 2022, es obra del escultor zaragozano José Antonio Barrios.

Realizada en bronce y acero en carbono, representa a dos personajes en conexión, una persona mayor que trasmite su legado a un menor con el que forma un conjunto armónico, una composición de arte público contemporáneo que simboliza la relación intergeneracional, el traspaso del legado construido con el esfuerzo de una trayectoria vital.

El concepto de esta obra se alinea con una consideración de las personas mayores como motores familiares, sociales y económicos de la sociedad. En Zaragoza, este colectivo representa al 22% de la población de la ciudad.

La iniciativa se enmarca en la voluntad del Gobierno de Zaragoza por reforzar las políticas municipales para mejorar la calidad de vida de las personas de la tercera edad, que se ha plasmado en las inversiones en centros de mayores y en servicios como la teleasistencia o la ayuda a domicilio. En este caso, se trata de una acción simbólica dirigida a a visibilizar la contribución de este colectivo a la sociedad.

Por acuerdo unánime del Pleno Municipal, Zaragoza es Ciudad Amigable con las Personas Mayores. Esto supone, además de pertenecer a una de las principales redes mundiales de promoción de envejecimiento activo y saludable, el compromiso de realizar acciones para la promoción del bienestar de las personas mayores, así como el reconocimiento del valor de la experiencia y la edad, y de su aportación a la ciudad.

Dirección: Paseo Fernando el Católico, junto a la Plaza del Emperador Carlos V