Desde principios del siglo XIX, la zona central de la Plaza del Pilar frente a la fachada sur del templo contaba con 2 fuentes que sólo servían de bebedero a las abundantes palomas del lugar.

En 1979 la concejalía de cultura del Ayuntamiento de Zaragoza encargó un proyecto de ideas para transformar las simples fuentes de granito de la plaza, en elementos con valor artístico.

El escultor Francisco Rallo planteó dos grupos de niños con peces, realizados en bronce, que mantendrían el uso para las aves y tambien tendrían una utilidad pública.

En las figuras, de poco más de un metro de altura, el artista apuesta por el modelo barroco de reencuentro con la naturaleza y las raíces mitológicas, que tan usuales son en las fuentes de este periodo de la historia del arte.

Dirección: Zona central de la Plaza del Pilar, junto a la Basílica