La Basílica del Pilar es el edificio más representativo de Zaragoza, el templo barroco más grande de España, uno de los centros de peregrinación más importantes del país y un centro artístico de primer orden que reune obras de gran valor de diferentes épocas, especialmente los frescos pintados por Francisco de Goya.

En el Pilar se conserva la columna (o pilar) que la Virgen María, la noche del 2 de enero del año 40, entregó al apóstol Santiago cuando éste se encontraba a orillas del río Ebro convirtiendo a los primeros cristianos.

Según la tradición, la Virgen en vida vino a Zaragoza desde Palestina a confortar y animar al apóstol en su empresa y al entregarle la columna le pidió que sobre ella levantase una capilla en la que se venerase su imagen.

Esta columna pétrea de jaspe de 1,80 metros de altura es lo único que se conserva de la capilla primitiva y su ubicación no ha variado desde entonces.

exterior de la basilica del pilar

Se conoce la existencia de varios templos anteriores al actual. Sobre una pequeña capilla paleocristiana dedicada a Santa María la Mayor que databa del siglo VIII se levantó, tras la Reconquista de Zaragoza en 1118, un templo en estilo románico.

En 1434 un incencio arrasó el conjunto del que sólo se conserva en la actualidad un tímpano de piedra con crismón, que se encuentra ubicado junto al acceso de la fachada sur (la que da a la plaza del Pilar).

El tímpano románico del Pilar

El tímpano románico del Pilar

Doña Blanca de Navarra, esposa del rey Juan II de Aragón, gran devota y mecenas, contribuyó a la edificación de un nuevo templo gótico-mudéjar que fue terminado hacia 1515.

Se trataba de un edificio de nave única dedicado a Santa María la Mayor y de un pequeño claustro que albergaba la Santa Capilla que protegía el Pilar. También debió financiar la actual imagen de la Virgen del Pilar, una talla de madera obra de Juan de Lahuerta realizada hacia 1436. De esta época data igualmente el magnífico Retablo Mayor de alabastro en estilo gótico-renacentista que Damián Forment esculpió entre 1509 y 1518.

Vista del la Basílica del Pilar desde la plaza homónima

Vista del la Basílica del Pilar desde la plaza homónima

El templo actual es el resultado de un complejo y dilatado proceso constructivo que arranca a finales del siglo XVII y concluye a mediados del siglo XX, configurándose, sin embargo, como un edificio de carácter unitario de grandiosas dimensiones, armónicas proporciones y gran amplitud espacial. Fue diseñado por Felipe Sánchez y modificado por Francisco Herrera el Mozo y Ventura Rodríguez.

El Pilar presenta planta rectangular de salón con tres naves de igual altura, siendo más ancha la central, y capillas entre contrafuertes rodeando todo el perímetro del templo. Se plantea de este modo como iglesia de peregrinación para circular por ella sin molestar el culto.

Cuenta con diferentes tipos de cubiertas (bóvedas, cúpulas) que se alternan de forma dinámica sobre gruesos pilares de sección cuadrada, salvo los que soportan la gran cúpula central que son poligonales. Los muros se articulan a base de pilastras que enmarcan las embocaduras de las capillas.

La decoración interior es obra de Ventura Rodríguez, quien siguiendo tendencias clasicistas, sustituyó los elementos decorativos de estilo barroco que se proyectaron en origen.

Elemento a destacar en el interior del edificio es la Santa Capilla, templete de planta oval diseñado por Ventura Rodríguez, que se sitúa en el segundo tramo de la nave central. Fue construida para albergar el Camarín de la Virgen, donde se ubican la Santa Columna y la imagen de la Virgen y que, según la tradición, es el lugar en el que los depositó María y donde deberán permanecer hasta el final de los tiempos.

Capilla de la Virgen del Pilar

La Santa Capilla del Pilar

Sobre los altares de la Santa Capilla, dos grupos escultóricos de José Ramírez de Arellano en mármol de Carrara representan a los siete convertidos con Santiago y la Venida de la Virgen respectivamente.

Este conjunto es una exaltación de María a través de los sentidos. En la retórica del barroco es muy importante la persuasión, y nada mejor para ello que la narrativa plástica del milagro en los tres altares. Todo se cubre con una bóveda elíptica calada que deja ver la decoración pictórica de la cúpula pintada por Antonio González Velázquez.

Santa Capilla de Ventura Rodriguez en El Pilar

Santa Capilla de Ventura Rodriguez

Durante su primera etapa, Francisco de Goya se convirtió en un destacado pintor religioso, género que practicó con gran maestría el resto de su vida. En Zaragoza trabajó principalmente en la Basílica del Pilar, donde dejó magníficas obras que ejemplifican el carácter, capacidad técnica y originalidad de su pintura.

En 1772, mientras Ventura Rodríguez, el arquitecto del Pilar, edificaba la Santa Capilla, el joven Goya recibió el encargo de decorar con un fresco la bóveda del coreto, el pequeño coro que hay frente de la Santa Capilla, donde representó “La adoración del Nombre de Dios”.

Lograr este encargo no le resultó fácil a Goya. Durante años intentó acceder a una beca para la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, y al no lograrla se fué a Italia por su cuenta para aprender todo lo que pudiera.

Altar Mayor del Pilar

Retablo Mayor de alabastro que Damián Forment esculpió entre 1509 y 1518

De regreso a Zaragoza, con tan solo 25 años y envuelto del prestigio que le daba su formación en Italia, consiguió el encargo de la bóveda del coreto tras demostrar al Cabildo que sabía pintar al fresco (además de ofrecerles un presupuesto mucho más económico que su competencia, al pintor académico González Velásquez).

El fresco que pintó “La adoración del Nombre de Dios”, con un modelado suave y cuidadas formas de clara influencia italiana, encajó perfectamente con la idea conceptual del Pilar.

interior de la basilica del pilar

Interior de la Basílica del Pilar

En 1780, el Cabildo encargó a Francisco Bayeu, por entonces pintor del Rey de España, el resto de las cúpulas y bóvedas que rodeaban a la Santa Capilla y el pintor, contó con su hermano Ramón y con su cuñado Francisco de Goya.

Goya se encargó de la cúpula situada frente a la capilla de San Joaquín, con la letanía “Regina Martyrum”.

Era la primera vez que Goya se enfrentaba a una superficie semiesférica y, de nuevo, lo resolvió magistralmente.

No estaba acabada la obra cuando la Junta de Fábrica, que dirigía las obras del templo, subió a verla, y lo que encontraron no les gustó nada. Las figuras les parecieron enormes, son el doble del tamaño natural, aproximadamente, porque Goya, que era un adelantado a su tiempo, tenía claro que iban a verse a 30 metros de distancia. El trazo de Goya, libre y rápido, más próximo al impresionismo, chocaba con los gustos clasicistas de la época.

bóveda “Regina Martyrum” en el Pilar de Zaragoza

La cúpula “Regina Martyrum” obra cumbre de Francisco de Goya en el Pilar

Goya dejó el proyecto muy dolido con el Cabildo y enemistado con Bayeu. No pintó nunca más en el Pilar. Casi todos los bocetos presentados, incluidos los dos de Goya, se conservan en el Museo Pilarista.

Con el paso del tiempo la transgresora “Regina Martyrum” se convirtió es una de las obras religiosas más importantes de Goya y la que lo consagró como gran pintor.

Al exterior, el templo presenta cuatro fachadas construidas en ladrillo y piedra, de gran severidad compositiva, con muros articulados por pilastras y arcos enmarcando las puertas, siendo la fachada principal la que concentra los elementos más relevantes como el relieve realizado en piedra caliza por Pablo Serrano que representa la Venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza.

Relieve de Pablo Serrano que representa la Venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza.

Relieve de Pablo Serrano en la facha del Pilar

El conjunto se completa con las potentes cúpulas cubiertas con tejas vidriadas rematadas con linterna y cupulín y las esbeltas torres de los ángulos que acentúan la monumentalidad del edificio y le confieren un dinamismo de marcado acento ascensional.

La primera torre se levantó entre 1683 y 1715 y las tres restantes en el siglo XX, entre 1903 y 1961.

la basílica del Pilar, desde la otra orilla del Ebro.con antiguo puente, el puente de piedra, el más antiguo de la ciudad, de origen romano y restaurado en numerosas ocasiones.

La basílica del Pilar y el Puente de Piedra, el más antiguo de la ciudad, de origen romano y restaurado en numerosas ocasiones, 1860. Charles Clifford

Las dos situadas en la ribera del Ebro fueron sufragadas por el matrimonio Urzáiz-Salas. Este importante matrimonio zaragozano, sin hijos pero con mucho dinero y propiedades, decidió regalar a la ciudad las dos torres que le faltaban a la Basílica con motivo de sus bodas de oro.

Hacia 1950 la Junta de Obras financió las verjas de cerramiento, la piedra de las fachadas y la portada y las ocho estatuas sobre la cornisa.

Para la fachada exterior de la Plaza del Pilar, Teodoro Ríos diseñó una redecoración en piedra, que fue llevada a cabo entre 1942 y 1954.

Las puertas quedan enmarcadas por columnas que sostienen un entablamento coronado por frontón triangular. En 1969 se inauguró la escultura-retablo de Pablo Serrano en el centro de la fachada, quedando como telón de fondo al final de la calle Alfonso. Está dedicada a “la difusión del culto del Pilar en el mundo”.

La Virgen del Pilar era uno de los baluartes morales de los zaragozanos durante los Sitios de Zaragoza (1808-1809). Por eso, los franceses no tuvieron ningún reparo en atacar su Basílica.

Vista de la Basílica del Pilar 1806. Dibujo de Louis-François Lejeune para ilustrar el libro 'Voyage pittoresque et historique de l’Espagne'de Alexander Laborde. Descendiente de españoles por parte de padre, Alexander Laborde viene a España como agregado de embajada de Luciano Bonaparte y recorre la península entre los años 1800-1806 en calidad de arqueólogo. Fruto del estudio de numerosos monumentos es su obra 'Voyage pittoresque et historique de l’Espagne'.

Vista de la Basílica del Pilar, 1806. Dibujo de Louis-François Lejeune para ilustrar el libro ‘Voyage pittoresque et historique de l’Espagne’de Alexander Laborde. Foto: Biblioteca Nacional de España bajo licencia CC-BY-NC-SA

Aún quedan impactos de artillería en las parades externas, especialmente notables en la del este y en la que da al Ebro.

El templo fue refugio de los zaragozanos sin casa hasta llegar al hacinamiento, por lo que Palafox llegó a prohibir la entrada a quien no se pudiese desplazar por sus propios medios.

Impactos de artillería en la fachada este del Pilar (Calle del Milagro de Calanda)

Impactos de artillería en la fachada este del Pilar (Calle del Milagro de Calanda)

En el Pilar están enterrados la mayoría de los arzobispos zaragozanos de la Edad Moderna, así como los cuerpos de San Braulio y del general Palafox, entre otros.

Como curiosidad hay que citar las dos bombas de la guerra civil, expuestas muy cerca de la capilla de la Virgen, que cayeron sobre el edificio pero no llegaron a explotar.

Dice la tradición que en agosto de 1936, durante la guerra civil española, un avión republicano lanzó cuatro bombas sobre El Pilar. Una cayó al Ebro, otra a la Plaza del Pilar y dos en el interior del templo sin que ninguna de ellas llegase a estallar ni a causar daños de consideración, por volar el bombardero a muy baja altura.

Hay quien cuenta que se pusieron ahí a posteriori y se inventó la historia como una forma de propaganda anti-republicana. En cualquier caso, no deja de ser curioso ver los boquetes –al estilo Tejero en el Congreso de los Diputados– que supuestamente dejaron estos dos artilugios.

Fachada de la Basilica del Pilar

También cabe destacar la presencia de las banderas de España y de los diferentes países hispanoamericanos, por ser la Virgen del Pilar la patrona de la Hispanidad.

Una tradición muy arraigada en Zaragoza es pasar a los niños por el manto de la Virgen del Pilar, para pedir para ellos su protección. Los Infanticos cumplen cada día, por turnos de dos, ese cometido. El mayor de ellos –tienen entre 8 y 12 años– subirá en sus brazos a los bebés; el pequeño de la pareja acompañará a los mayores a subir la escalinata hasta llegar a la imagen de la Virgen.

No hay maño que no tenga una foto de niño con la Virgen del Pilar.

Vista desde el mirador de la Torre San Francisco de Borja

Vista desde el mirador de la Torre San Francisco de Borja

Mucha gente lo sabe, pero por tan solo 3 euros se puede disfrutar de las mejores vistas de Zaragoza desde el mirador de la torre San Francisco de Borja (una de las cuatro torres de la Basílica de Pilar). Abre todos los días de 10 a 14 horas y de 16 a 18 horas; excepto en los meses de verano que se prolonga su apertura en dos horas más. Se accede desde fuera de la basílica, por la Ribera del Ebro en la esquina con la Calle Florencio Jardiel.

Desde ahí divisamos, además de las impresionantes cúpulas de la catedral, los 14 puentes que sirven para cruzar el río, los más característicos, el de Piedra o el Puente de Hierro, pero también otros más modernos como el del Tercer Milenio del recinto de la Exposición Internacional de 2008.

Recomendamos subir en los últimos minutos de su horario. Es la mejor opción si se quiere disfrutar de un bonito atardecer con el Ebro a tus pies y es entonces cuando una mezcla de colores inunda toda Zaragoza.

Fotografía de la fachada norte del Pilar obtenida desde el Paseo Echegaray y Caballero

Fotografía de la fachada norte del Pilar obtenida desde el Paseo Echegaray y Caballero

El Pilar está abierto al público religioso y a todo el respetuoso de España y el mundo, adonde acuden los devotos a rezar en paz y tranquilidad, y otros a meditar, a aclarar su mente e impregnarse del influjo benefactor que imprime la sacra majestuosidad.

Allí también se celebran ceremonias oficiales de la arquidiócesis, misas, bautizos, bodas y otras actividades, que han convertido a este templo en símbolo de la ciudad a través de los siglos, con millones de fotografías, dibujos, pinturas, referencias históricas, literarias y cinematográficas.

A primera primera hora de la mañana (cuando el templo está desierto), la luz entra a través de los coloridos vitrales y de las angostas ventanas, iluminando las gigantescas naves en penumbra y creando impresionantes juegos de luces y sombras, un efecto que le da al lugar una cualidad etérea y sobrenatural.

El Pilar y el Puente de Piedra vistos desde la ribera del Ebro

El Pilar y el Puente de Piedra vistos desde la ribera del Ebro

Dirección: Plaza del Pilar, s/n
Teléfono: 976 39 74 97
Correo electrónico: basilicadelpilar@gmail.com
Página Web
: www.basilicadelpilar.es
Horario: De 6.45 a 20.30 h en días laborables y domingos de 6.45 a 21.30. Día 12 de octubre de 3.45 a 21.30h

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