Lugares de Interés el pilar de noche con el rio ebro y el puente de piedra

Publicado el 17 de abril de 2017 | por David Gimenez

Basílica del Pilar

La Basílica del Pilar es el edificio más representativo de Zaragoza, el templo barroco más grande de España, uno de los centros de peregrinación más importantes del país y un centro artístico de primer orden que reune obras de gran valor de diferentes épocas, especialmente los frescos pintados por Francisco de Goya.

En el Pilar se conserva la columna (o pilar) que la Virgen María, la noche del 2 de enero del año 40, entregó al apóstol Santiago cuando éste se encontraba a orillas del río Ebro convirtiendo a los primeros cristianos. Según la tradición, la Virgen en vida vino a Zaragoza a confortar y animar al apóstol en su empresa y al entregarle la columna le pidió que sobre ella levantase una capilla en la que se venerase su imagen.

Esta columna es lo único que se conserva de esta capilla primitiva y su ubicación no ha variado desde entonces.

Se conoce la existencia de varios templos anteriores al actual. Sobre una pequeña capilla dedicada a Santa María la Mayor que databa del siglo VIII se levantó, tras la conquista de Zaragoza por el monarca Alfonso I a los musulmanes en 1118.

El nuevo templo y el claustro fueron levantados en estilo románico durante el pontificado del obispo Don Pedro de Librana (1118-1128). En 1434 un incencio arrasó el conjunto del que sólo se conserva en la actualidad un tímpano de piedra con crismón, que se encuentra ubicado junto al acceso de la fachada sur.

El tímpano románico del Pilar

El tímpano románico del Pilar

Doña Blanca de Navarra, esposa de Juan II de Aragón, gran devota y mecenas, contribuyó a la edificación de un nuevo templo gótico-mudéjar que fue terminado hacia 1515 y que sustituyó al templo románico tras el incendio de 1434. Se trataba de un edificio de nave única dedicado a Santa María la Mayor y de un pequeño claustro que albergaba la Santa Capilla que protegía el Pilar. También debió financiar la actual imagen de la Virgen del Pilar, una talla de madera obra de Juan de Lahuerta realizada hacia 1436. De esta época data igualmente el magnífico Retablo Mayor de alabastro en estilo gótico-renacentista que Damián Forment esculpió entre 1509 y 1518.

Vista de Zaragoza

Vista de Zaragoza desde El Pilar

El templo actual es el resultado de un complejo y dilatado proceso constructivo que arranca a finales del siglo XVII y concluye a mediados del siglo XX, configurándose, sin embargo, como un edificio de carácter unitario de grandiosas dimensiones, armónicas proporciones y gran amplitud espacial. Fue diseñado por Felipe Sánchez y modificado por Francisco Herrera el Mozo y Ventura Rodríguez.

La decoración interior es obra de Ventura Rodríguez, quien siguiendo tendencias clasicistas, sustituyó los elementos decorativos de estilo barroco que se proyectaron en origen.

Elemento a destacar en el interior del edificio es la Santa Capilla, templete de planta oval diseñado por Ventura Rodríguez, que se sitúa en el segundo tramo de la nave central. Fue construida para albergar el Camarín de la Virgen, donde se ubican la Santa Columna y la imagen de la Virgen y que, según la tradición, es el lugar en el que los depositó María y donde deberán permanecer hasta el final de los tiempos.

Sobre los altares de la Santa Capilla, dos grupos escultóricos de José Ramírez de Arellano en mármol de Carrara representan a los siete convertidos con Santiago y la Venida de la Virgen respectivamente. Este conjunto es una exaltación de María a través de los sentidos. En la retórica del barroco es muy importante la persuasión, y nada mejor para ello que la narrativa plástica del milagro en los tres altares.

Capilla de la Virgen del Pilar

La Santa Capilla del Pilar

Todo se cubre con una bóveda elíptica calada que deja ver la decoración pictórica de la cúpula pintada por Antonio González Velázquez.

Durante su primera etapa, Goya se convirtió en un destacado pintor religioso, género que practicó con gran maestría el resto de su vida. En Zaragoza trabajó principalmente en la Basílica del Pilar, donde dejó magníficas obras que ejemplifican el carácter, capacidad técnica y originalidad de su pintura.

En 1772, mientras Ventura Rodríguez, el arquitecto del Pilar, edificaba la Santa Capilla, el joven Goya recibió el encargo de decorar con un fresco la bóveda del coreto, el pequeño coro que hay frente de la Santa Capilla, donde representó “La adoración del Nombre de Dios”.

Lograr este encargo no le resultó fácil a Goya. Durante años intentó acceder a una beca para la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, y al no lograrla se fué a Italia por su cuenta para aprender todo lo que pudiera.

Altar Mayor del Pilar

Retablo Mayor de alabastro que Damián Forment esculpió entre 1509 y 1518

De regreso a Zaragoza, con tan solo 25 años y envuelto del prestigio que le daba su formación en Italia, consiguió el encargo de la bóveda del coreto tras demostrar al Cabildo que sabía pintar al fresco (además de ofrecerles un presupuesto mucho más económico que su competencia, al pintor académico González Velásquez).

El fresco que pintó “La adoración del Nombre de Dios”, con un modelado suave y cuidadas formas de clara influencia italiana, encajó perfectamente con la idea conceptual del Pilar.

En 1780, el Cabildo encargó a Francisco Bayeu, por entonces pintor del Rey de España, el resto de las cúpulas y bóvedas que rodeaban a la Santa Capilla y el pintor, contó con su hermano Ramón y con su cuñado Francisco de Goya.

Goya se encargó de la cúpula situada frente a la capilla de San Joaquín, con la letanía “Regina Martyrum”. En ella, Goya rompió con todos los moldes y empleó una innovadora técnica de pintura suelta y un dibujo poco académico que no agradó al Cabildo.

Tras pintar con mayor adecuación clasicista las pechinas, después de haberle sido rechazados varios borradores para estas, Goya dejó el proyecto muy dolido con el Cabildo y enemistado con Bayeu.

A pesar de las duras críticas que recibió nada más acabar el proyecto, con el paso del tiempo la transgresora “Regina Martyrum” se convirtió es una de las obras religiosas más importantes de Goya y la que lo consagró como gran pintor.

bóveda “Regina Martyrum” en el Pilar de Zaragoza

La cúpula “Regina Martyrum” obra cumbre de Francisco de Goya en el Pilar

Al exterior, el templo presenta cuatro fachadas construidas en ladrillo y piedra, de gran severidad compositiva, con muros articulados por pilastras y arcos enmarcando las puertas, siendo la fachada principal la que concentra los elementos más relevantes como el relieve realizado en piedra caliza por Pablo Serrano que representa la Venida de la Virgen del Pilar a Zaragoza.

exterior de la basilica del pilar

El conjunto se completa con las potentes cúpulas cubiertas con tejas vidriadas rematadas con linterna y cupulín y las esbeltas torres de los ángulos que acentúan la monumentalidad del edificio y le confieren un dinamismo de marcado acento ascensional.

La primera torre se levanta entre 1683 y 1715 y las tres restantes en el siglo XX, entre 1903 y 1961. Las dos situadas en la ribera del Ebro fueron sufragadas por el matrimonio Urzáiz-Salas. Hacia 1950 la Junta de Obras financió las verjas de cerramiento, la piedra de las fachadas y la portada y las ocho estatuas sobre la cornisa.

Fachada de la Basilica del Pilar

Vista del la Basílica del Pilar desde la plaza homónima

En el templo están enterrados la mayoría de los arzobispos zaragozanos de la Edad Moderna, así como los cuerpos de San Braulio y del general Palafox, entre otros. Como curiosidad hay que citar las dos bombas de la guerra civil, expuestas en uno de los pilares, que cayeron sobre el edificio pero no llegaron a explotar.

A primera primera hora de la mañana (cuando la iglesia está desierta), la luz entra a través de los coloridos vitrales y de las angostas ventanas, iluminando las gigantescas naves en penumbra y creando impresionantes juegos de luces y sombras, un efecto que le da al lugar una cualidad etérea y sobrenatural.

Decorada con oro, mármol y estatuas, la Virgen del Pilar también constituye una gran experiencia para los que no profesan la religión cristiana.

el pilar de noche con el rio ebro y el puente de piedra

La cúpula, muy bella desde fuera, presenta unas dimensiones imponentes si la admiramos desde el interior. Las paredes lisas y la simplicidad de las columnas octogonales contribuyen a dar un toque místico a la iglesia.

El Pilar está abierta al público religioso y a todo el respetuoso de Zaragoza y el mundo, adonde acuden los devotos a rezar en paz y tranquilidad, y otros a meditar, a aclarar su mente e impregnarse del influjo benefactor que imprime la sacra majestuosidad.

Allí también se celebran ceremonias oficiales de la arquidiócesis, misas, bautizos, bodas y otras actividades, que han convertido a este templo en símbolo de la ciudad a través de los siglos, con millones de fotografías, dibujos, pinturas, referencias históricas, literarias y cinematográficas.

Dirección: Plaza del Pilar, s/n
Teléfono: 976 39 74 97
Correo electrónico: basilicadelpilar@gmail.com
Página Web
: www.basilicadelpilar.es
Horario: De 6.45 a 20.30 h en días laborables y domingos de 6.45 a 21.30. Día 12 de octubre de 3.45 a 21.30h

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Sobre el autor

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir gente, eventos y establecimientos únicos y creativos.



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