A pocos metros de uno de los mejores bares para comer este plato típico, El Calamar Bravo, se encuentra otro rival a la altura.

Situado junto al Paseo de la Independencia y la Plaza de Salamero, La Mejillonera es el lugar perfecto para hacer un descanso mientras se visita el centro de la ciudad.

Pared alicatada, luz cegadora, espejos coloreados de raciones, camareros cantando el pedido y montañas de calamares ya rebozados aguardando el aceite hirviendo.

Aquí, a pesar de que una larguísima barra metálica que atraviesa el espacio, lo complicado es hacerse un hueco.

Una de las freidurías más castizas de Zaragoza, La Mejillonera es famosa por sus bocatas de calamares, sus bravas y sus raciones de mejillones al vapor, que sirven con diferentes tipos de salsas (bravos, vinagretas, al limón…). En su carta también encontramos salmueras, anchoas, chipirones, boquerones y otras deliciosas tapas.

Pero profundicemos un poco más en el bocadillo de calamares. En primer lugar, el pan. No os esperéis la típica baguette, aquí el pan es tierno y contundente y muchos de los que consideraban una aberración meter los calamares entre miga han cambiado de opinión tras pasar por La Mejillonera.

Los calamares, con la cantidad justa de rebozado de huevo y harina, se bañan con su espectacular, famosa y (desgraciadamente) secreta salsa brava. Esa misma salsa es la que acompaña a las patatas bravas.

No es un local muy espacioso, cuenta con pocas sillas y mesas, lo mejor es tapear directamente en la barra, desde donde puedes ver cómo fríen los pedidos.

No importa el día, el público siempre será de lo más heterogéneo.

Un espléndido lugar para empacharse de tradición maña.

Dirección: Calle Cinco de Marzo, 3
Teléfono: 976 232 654