No debería ser ningún secreto que el Casco Histórico de Zaragoza se estructura en torno a sus plazas, cada una con su abanico de atractivos.

La Plaza Salamero recibe su nombre oficial en honor a Miguel Salamero, defensor de la ciudad en los Sitios de Zaragoza y vecino del barrio de San Pablo.

Aún cuando el nombre actual y oficial es Salamero, todos siguen conociéndola como Plaza del Carbón, el apelativo que la identificó por casi un siglo. Este es otro ejemplo de cómo la tradición se arraiga en los pueblos y se resiste a algunos cambios.

Situada en el corazón de la ciudad, esta plaza sorprende por su forma irregular, muy diferente de la delimitación, generalmente cuadrada o rectangular, de las plazas tradicionales. Tampoco es habitual encontrar en Zaragoza la esencia de su ambiente popular, su resistencia de barrio sin imposturas.

Los musulmanes entraron en España en el 711 por Tarifa y en el año 714 conquistaron Zaragoza. Dividieron la península en dos mitades, llamadas marcas. La Marca Superior incluía los distritos de Tortosa, Tarragona, Lérida, Huesca, Calatayud, Tudela y Zaragoza, que era su capital, a la que llamaron Medina Albaida (la ciudad blanca).

En la Plaza Salamero se encontraba parte del antiguo barrio musulmán de Sinhaya (cuyas ruinas aparecieron en 2001 al excavar el Paseo de la Independencia para construir un gran parking subterráneo).

Tras la conquista de la ciudad por Alfonso I el Batallador en 1118, el antiguo arrabal de Sinhaya pasó a llamarse la Morería, una zona extramuros en torno a la actual Plaza de España, el Paseo Independencia, la Calle Azoque y la propia Plaza Salamero.

De hecho, la calle Azoque recibe su nombre porque allí se situaba el Zoco (mercado y espacio central de la vida social en la Zaragoza musulmana).

Zaragoza mantuvo una importante población musulmana que decidió quedarse, conservando su fe, aunque sometida al mandato del Rey de Aragón. Hábiles albañiles, eran contratados por los señores cristianos para la construcción de sus edificios y templos, dando lugar al arte mudéjar, declarado patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Los musulmanes permanecieron en Zaragoza hasta su expulsión en 1610 por el rey Felipe III. Las consecuencias económicas y demográficas de la deportación general fueron desoladoras.

Ya en el siglo XII se establecieron en el área diferentes conventos de órdenes religiosas. Destaca el convento de San Ildefonso de los dominicos año (1522) que después de la desamortización fue también Hospital Militar de la ciudad. Todavía se conserva la iglesia anexa, la iglesia de San Ildefonso, declarada Monumento Nacional en el año 1975.

Importante también era el convento de Santa Fe (1553), construido sobre el solar de la antigua mezquita mayor de la morería.

Este último fue defendido por Miguel Salamero en la Guerra de la Independencia, cuando la zona era conocida como Huerta de Santa Fe. Durante la segunda mitad del siglo XIX se convirtió en Museo y Academia de Artes Bellas.

A finales del siglo XIX y principios del XX la plaza vio la adición de edificios de viviendas y comerciales más altos, que desafortunadamente no mantuvieron la coherencia arquitectónica original.

En la actualidad, la Plaza Salamero es uno de los lugares más emblemáticos y animados de Zaragoza y cuenta con numerosos bares, restaurantes y cafeterías.

La plaza se llena de vida (y ruido) por las tardes, cuando los niños de la escuela de primaria situada justo al lado de la iglesia terminan sus clases y se reúnen para jugar a fútbol.