Abrió sus puertas el 14 de junio de 2008, el mismo día que la Expo de Zaragoza, y desde entonces no ha cerrado ningún día. En 2008 José Juste compró un antiguo edificio erigido en el siglo XVII y lo rehabilitó por completo.

El inmueble se levantó sobre una gran bodega de mediados del XV, en el mismo lugar en que tuvo su casa Pedro de Arbués, primer inquisidor de Aragón.

Hoy, la casa del inquisidor es el Albergue de Zaragoza, un refugio para mochileros, peregrinos del Camino Jacobeo del Ebro y todo tipo de visitantes, en general.

Esta iniciativa privada salió adelante sin apoyo institucional y sus impulsores acometieron la reforma respetando varios elementos como la fachada, la escalera, la bodega y la cúpula del edifico, ya que se trata de un inmueble catalogado y protegido por su interés monumental.

La Bóveda del Albergue concita la actividad cultural de este establecimiento. Esta antigua y elegante sala de conciertos se ha convertido en el paradigma de la buena música en vivo sin etiquetas.

Si os acercáis a tomar una cerveza probablemente os encontraréis con algún concierto acústico. Figuras emergentes y consagradas de la música pisan el escenario cada día de la semana.

Dirección: Calle Predicadores, 70