La calle San Antonio María Claret es un eje urbano que desde siempre se ha caracterizado por una gran concentración de actividad y agentes culturales y creativos.

San Antonio María Claret es una calle de aceras avaras y fachadas churretosas, frontera entre dos barrios populosos, Universidad y Delicias.

Es una de las calles mas céntricas y concurridas de Zaragoza, y se extiende desde la Avenida Goya hasta la calle Menéndez Pelayo, atravesando las calles Fueros de Aragón, Pamplona Escudero, Tomás Bretón, Luis del Valle y Corona de Aragón.

A veces uno no se dirige precisamente a la calle San Antonio María Claret, a veces uno va para otro lado, a otra plaza, a otra gestión, a veces por ahí se hace más lejos pero igual uno toma la calle San Antonio María Claret, como si fuera un recorrido obligatorio o una suerte de apremio por llenarse de la vida que recorre esa calle de un extremo a otro.

Es uno de esos sitios donde parece que el tiempo se haya detenido años atrás, cuando todo era más sencillo y la gente no tenía tanta prisa.

Vista de la Calle San Antonio María Claret con la Avenida Goya al fondo

Vista de la Calle San Antonio María Claret con la Universidad de Zaragoza al fondo

Las edificaciones no tienen más de tres o cuatro alturas, las suficientes para resguardar de la luz del sol a casi cualquier hora del día.

Los balcones se asoman a la calle, como queriendo ser parte de todo cuanto ocurre y, dividiéndolos, están los guardavecinos, esas rejas con los más caprichosos diseños que tipifican los barrios y marcan los pequeños límites perimetrales entre viviendas contiguas.

Varios artistas locales están trabajando poniendo color y alegría a la Calle San Antonio María Claret, pintando tanto comercios abiertos como cerrados. “La gente del distrito Universidad es majísima y los comercios funcionan muy bien, mientras que las calles son oscuras y tristes, y eso es lo que pretendemos cambiar“, explica Leire Rial, que regenta desde hace 14 años el centro de belleza y estética Tout Suite (número 43).

Cansada de esa imagen lúgubre, Rial se puso manos a la obra. Contactó con varios artistas de la ciudad y comenzó a hablar con los comerciantes del entorno para ver si estarían dispuestos a decorar con murales sus fachadas y persianas. La iniciativa –bautizada como Rúa Feliz– llega en un momento idóneo, ya que la crisis del coronavirus ha demostrado que una ciudad sin tiendas y comercios es mucho más triste y oscura como pudo comprobarse durante el confinamiento.

La artista Verónica Martínez trabajando en uno de los murales del proyecto Rúa Feliz de la Calle San Antonio María Claret

Verónica Martínez trabajando en uno de los murales del proyecto Rúa Feliz

El Oso Bob, con sonrisa, gorrito de fiesta y champagne, nos dá la vienvenida a la Rúa Feliz

El Oso Bob, con sonrisa, gorrito de fiesta y champagne, nos dá la bienvenida a la Rúa Feliz

Murales del proyecto Rúa Feliz en las fachadas de la Peluquería Boreal (número 52) y la Copistería Soni (número 48)

Murales del proyecto Rúa Feliz en las fachadas de la Peluquería Boreal (número 52) y la Copistería Soni (número 48)

El Mercado San Antonio (número 53), donde luce un mural obra de la artista Vera Galindo

El Mercado San Antonio (número 53), donde luce un mural obra de la artista Vera Galindo

La primeras huellas del arte callejero fueron en el Mercado de San Antonio (número 53), la Peluquería Boreal (número 52) y la Copistería Soni (número 48) y después los artistas han ido actuando en otros negocios del entorno.

En el número 17 se encuentra El Festín de Babel. Este restaurante abrió sus puertas en 2002 apostando por una cocina internacional de autor elaborada con productos de temporada, próximos y de calidad. A cargo de los fogones está Sergio Ortas, que a su condición de chef une la de poeta y músico, con Puritani como nombre de guerra.

Cuando un cocinero así viaja por el mundo es seducido por alimentos y platos capaces de hacerte soñar en una cocina sin fronteras. En el viaje imaginario que Sergio Ortas nos invita a viajar con él, nos lleva a por los cinco continentes en una multitud de platos, ingredientes y preparaciones.

Sergio Ortas está a cargo de los fogones del restaurante El Festín de Babel

Sergio Ortas está a cargo de los fogones del restaurante El Festín de Babel

En el mismo número se sitúa la Pizzería Salvatore. Sí, es un clásico, y mientras aguanten el nivel, cualquier recomendación de pizzeros en Zaragoza pasa por esta dirección. Durante más de 40 años, el napolitano Salvatore Cuomo ha ofrecido algunas de las mejores pizzas tradicionales que se pueden probar en Zaragoza. El establecimiento es grande, con una decoración sencilla y precios razonables.

Pizzeria-Tratoria-Salvatore

Pizzería Salvatore

En el 19 está Espacio Toho, un establecimiento en el que se pueden comprar objetos de decoración y regalo, productos ‘gourmet’ y comida nipona tradicional para llevar. Espacio Toho nace desde la pasión de sus fundadores, Rebeca Sánchez y Álex Alejandre, por los viajes y su particular amor por las culturas orientales y, concretamente, Japón.

Alejandre se ha formado en la Sushi Academy de Tokio y ha estado trabajando en uno de los mejores restaurantes especializados de Kuala Lumpur (Malasia). Unas experiencias que ahora se transforman en platos que se sirven para llevar en Espacio Toho, con una amplia variedad de tipos de sushi, pero también de otras recetas tradicionales japonesas, como los onigiri, los tamagosando o el onigirazu.

Productos ‘gourmet’ y comida japonesa tradicional para llevar en Espacio Toho

Productos ‘gourmet’ y comida japonesa tradicional para llevar en Espacio Toho

Sillas de hierro forjado, de madera, de plástico y sofás rodean mesas de tamaños y materiales diferentes que hacen de La Terraza uno de los rincones más eclécticos y alegres de la ciudad. La Terraza queda escondida en el número 20 de San Antonio María Claret y tiene una parte cubierta, que quiere decir que en verano hay una sombra deliciosa de las que piden detenerse y tomarse un vermut.

La Terraza en San Antonio María Claret 20

La Terraza de San Antonio María Claret

El Dasbur (número 23) permanece inmutable desde hace más de 40 años. Sólo han cambiado la cocina y la refrigeración, el resto sigue exactamente igual. Encontraréis un estándar de calidad alto y hamburguesas de carnicería. Y mucha variedad: el clásico frankfurt de barrio, donde igual te clavas un bratwurst con cebolla y queso que una chistorra con pimientos verdes.

En el número 47 está la Hamburguesería San Petersburgo. Sus hamburguesas son clásicas, aunque también podrás probar  la aragonesa (con longaniza blanca), la italiana (con una base de espaguetis con tomate), la india (con arroz y una mezcla de verduras con curry), la cubana (con arroz y plátano frito) o la mexicana (con nachos,  jalapeños y salsa de quesitos).

Eso (y muchísimo más) es la Calle San Antonio María Claret: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

San Antonio María Claret es esa otra parte de Zaragoza de la cual no hablan generalmente las guías turísticas, pero igual llena de vida y gente.