El edificio estaba situado en el centro de la antigua Zaragoza romana, en la calle de Santa Cruz, ocupando los nº 5, 7 y 9 (actuales), con fachada también a la calle Jusepe Martínez.

Se trata de un palacio urbano construido en el siglo XVI como residencia del Prior Ortal, miembro de una noble familia zaragozana.

Entre ellos sobresalieron sobre todo Jerónimo, uno de los pocos aragoneses que participaron en el descubrimiento de América, conquistador del Orinoco y Gobernador de la Costa del Marañón y Lupercio, Prior de La Seo zaragozana.

El edificio sigue el modelo habitual de la arquitectura civil aragonesa del Renacimiento. Tiene planta cuadrada y se articula en torno a un patio interior.

Vista de la Casa Palacio del Prior Ortal desde la Calle Santa Cruz

Vista de la Casa Palacio del Prior Ortal desde la Calle Santa Cruz

El piso superior de la luna se abre por medio de una galería de arcos de medio punto. No se conserva ninguna referencia ni sobre la construcción del edificio, ni de las sucesivas reformas que se llevaron a cabo en él.

Durante el siglo XX en el palacio se instalaron un buen número de creadores aragoneses de la época, entre los que se encontraban el pintor Eduardo Laborda, el decorador Carlos Roldán, el Grupo Forma (Paco Rallo, Marteles, Gimeno, Cortés Simón) o Pilar Burges.

En definitiva, el edificio se convirtió en un centro artístico de primer orden, una verdadera residencia de artistas.

En 1982 el edificio fue declarado en ruina, aunque en él todavía vivían varios inquilinos.

Entre 1991 y 1992 el edificio fue completamente rehabilitado destinándose el edificio a viviendas, restaurante, sala de exposiciones, etc., alterando su estructura interna, aunque aún permanecen visibles algunos de los elementos originales.

El elemento de mayor interés es el patio interior, que en la actualidad ha quedado incluido dentro del restaurante-cantina Borago.

Patio del Palacio Prior Ortal en el Restaurante Cantina Borago

Patio del Palacio Prior Ortal en el Restaurante Cantina Borago

De planta prácticamente cuadrada (originalmente era más rectangular), con cinco metros de lado, conserva en su planta baja las columnas que sustentan la planta superior, iguales dos a dos.

Las dos columnas del lado paralelo a la fachada del edificio son de orden toscano y su fuste liso se divide en dos cuerpos mediante un anillo cuyo grosor y diámetro varía en cada columna, así como la altura a la que está colocado en cada una; coronadas con capitel de toro con decoración de ovas y dardos, se remata con ábaco cuadrado.

Las otras dos columnas son de tipo jónico y ese encuentra empotradas en el muro. Su fuste se divide en anillos, con la parte superior estriada, y coronadas por capitel jónico con astrágalo y decoración de ovas.

La unión entre las cuatro columnas tiene lugar mediante jácenas de madera con ménsulas sobre los apoyos. En su parte superior la luna se abre mediante arquería con tres vanos por lado, de arcos de ladrillo de medio punto con intradós decorado en yeso y capitel jónico con volutas y ábaco cuadrado.

Esta galería fue rehabilitada totalmente, ya que su estado era ruinoso y todos los vanos estaban tapiados.

En los bajos del inmueble se encuentra el Vivalavida. Zaragoza también hace culto al moderneo y el Vivalavida es un buen lugar para ello. Hay buena música, buena bebida y un diseño que, aparte de poder darlo todo, también te permite estar «de tranquis» en el local.

Vivalavida bar de copas y sala de conciertos en zaragoza

Música en directo en el Vivalavida

Dirección: Calle Santa Cruz 5, 7 y 9