En 1870, el sistema de abastecimiento de agua en Zaragoza se realizaba mediante cubos y peones, los llamados “aguadores”.

Este sistema no garantizaba el abastecimiento adecuado de agua potable a una ciudad que, a finales del siglo XIX, ya contaba con una población de 70.000 habitantes.

Por ello, el Ayuntamiento de Zaragoza encargó a su jefe de arquitectos, Ricardo Magdalena, un estudio sobre la construcción de dos depósitos de agua descubiertos con una capacidad de 40.000 metros cúbicos en el actual Parque Pignatelli, aprovechando la cercanía del Canal Imperial a su paso por el Puente de América.

La complejidad de la obra era extraordinaria y Magdalena estudió los antecedentes y las posibilidades de aprovechamiento de los acueductos anteriores, efectuó un cálculo de la dotación de agua para la ciudad, valoró las dificultades para lograr la obra de captación en el Canal Imperial y propuso el trazado del cauce hasta el depósito.

Magdalena valoró aspectos relativos a la ubicación, altura, capacidad y dimensiones de la conducción, así como otros aspectos tecnológicos, además de argumentar las condiciones requeridas para un buen sistema de distribución.

Los depósitos de Pignatelli se inaugurarón en 1876 y fueron los primeros depósitos que abastecieron de agua potable a la capital aragonesa. Su construcción fue reflejo de la necesidad de dotar de agua potable a una población en crecimiento que comenzaba a participar con firmeza en el proceso de industrialización.

Exposición en los Antiguos Depósitos del Pignatelli

Exposición en el espacio expositivo de los antiguos depósitos del Pignatelli

Exposición en el espacio expositivo de los antiguos depósitos del Pignatelli

Se trata de una construcción subterránea de planta perfectamente rectangular de dos naves, divididas en dos cada una, con una estructura de pilares de sección cuadrada sobre los que se apoyan las bóvedas, todo ello ejecutado en ladrillo visto.

Este conjunto se completaría con la Casa para el Guarda de los Depósitos, proyectada por Ricardo Magdalena en febrero de 1878, aunque fue construida hacia 1905.

Zaragoza crecía en población a buen ritmo y pocos años después se construyeron los depósitos de Casablanca, que actualmente se siguen empleando. De esta manera, los depósitos de Pignatelli quedaron como una instalación secundaria hasta que a mediados del siglo XX dejaron de funcionar.

Debido a  su calidad arquitectónica, a las posibilidades espaciales y al atractivo visual que ofrecían los depósitos soterrados, en los años 80 del siglo XX fueron restaurados y utilizados como espacio expositivo.

Pero el proyecto no terminó de cuajar y en 2005 el espacio se volvió a cerrar al uso público.

Acceso a los antiguos depósitos Pignatelli desde el parque homónimo

Acceso a los antiguos depósitos Pignatelli desde el parque homónimo

En 2019 el Ayuntamiento de Zaragoza decidió dar una nueva oportunidad a esta antigua obra de ingeniería hidráulica. Fue entonces cuando los viejos depósitos del Parque Pignatelli se reabrieron bajo el nombre de Espacio Pignatelli.

Dirección: Paseo de Cuéllar, 2