Siempre que hablamos de parques de Zaragoza se nombra al Parque Aljafería, al Parque del Agua, al Parque Grande… pero muy pocos conocen las maravillas del Parque Pignatelli.

El espacio destaca por su gran extensión ajardinada, con amplias arboledas jalonadas por diversas esculturas, como el imponente monumento a Ramón Pignatelli.

Ramón Pignatelli (Zaragoza, 1734-1793) era hijo de los condes de Fuentes. Siguió la carrera eclesiástica y fue canónigo del cabildo de Zaragoza. Miembro destacado de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, en la que desempeñó diversos cargos y es tenido por uno de las figuras más destacadas de la Ilustración en Aragón. Fue el principal impulsor de la construcción del canal Imperial, lo que motivó la dedicación de este monumento en Zaragoza un siglo después. También fue protector de Francisco de Goya en sus comienzos.

Para la iconografía de la voluminosa escultura que representa a Pignatelli, el escultor Antonio Palao se inspiró en el retrato que le había pintado Goya, de tamaño natural, pero a través de dos copias de otros pintores existentes en Zaragoza y también en algunos grabados y del asesoramiento del pintor Bernardino Montañés.

En un principio se ubicó en el ensanche de la ciudad, en la llamada Glorieta de Pignatelli (actual plaza de Aragón), donde se inauguró el 24 de junio de 1859, coincidiendo con la fecha de la llegada de las aguas del canal un siglo antes a Zaragoza.

En 1904 fue traladado a la entonces avenida del Siglo XX, luego convertida en el actual Parque de Pignatelli, en cuyo centro se alza con la estatua mirando hacial el cercano Canal Imperial.

En 1985 se construyó una fuente circular que realza la magnificiencia de la escultura.

En 1876 se construyeron los primeros depósitos que abastecieron de agua potable a la capital aragonesa. Fueron proyectados por el arquitecto municipal Ricardo Magdalena entre el final del Paseo Sagasta y el Canal Imperial a su paso por el Puente de América.

Antiguos depósitos del Parque Pignatelli

Antiguos depósitos del Parque Pignatelli

Fueron los primeros depósitos de agua con los que contó la ciudad de Zaragoza, y su construcción fue reflejo de la necesidad de dotar de agua potable a una población en crecimiento que comenzaba a participar con firmeza en el proceso de industrialización. Se trata de una construcción subterránea de planta perfectamente rectangular de dos naves, divididas en dos cada una, con una estructura de pilares de sección cuadrada sobre los que se apoyan las bóvedas, todo ello ejecutado en ladrillo visto.

Debido a la calidad arquitectónica, a las posibilidades espaciales y al atractivo visual que ofrecían los depósitos soterrados, en los años 80 fueron restaurados y utilizados como espacio expositivo comunicados a través de una pequeña puerta con el Parque Pignatelli, aunque en 2005 fue cerrada hasta la fecha. En febrero de 2018 el Ayuntamiento de Zaragoza adjudicó las obras de adecuación de los antiguos depósitos de Pignatelli. Los trabajos, que tienen un plazo de ejecución de seis meses, servirán para recuperar este espacio de la ciudad.

El parque tiene más de un centenar de especies vegetales, muchas de ellas plantadas en el siglo XIX, por lo que es uno de los más antiguos y encantadores de Zaragoza.

Pero sobre todo, es el parque de los zaragozanos, que le sacan el máximo partido y hay actividad casi todos los días del año.

El aroma de flores y plantas son el marco perfecto para pasear contemplando tranquilamente el bullicio del Paseo de Sagasta, una de las mayores arterias comerciales y turísticas de la ciudad.

Cerca de aquí se halla otro destino peculiar de Zaragoza, el Canal Imperial de Aragón, un canal de riego y de navegación que se extiende entre Fontellas (Navarra) y Fuentes de Ebro (Zaragoza) y cuya construcción tenía por objeto llevar el agua del río Ebro hasta Zaragoza y extender el regadío en la ciudad.

El Canal Imperial de Aragón a su paso por el Paseo de Colón

El Canal Imperial de Aragón a su paso por el Paseo de Colón

El Canal Imperial de Aragón fue una de las obras de ingeniería más importantes realizadas en Europa en el siglo XVIII. El plan fue diseñado durante la Ilustración para construir canales en España a semejanza de Inglaterra y Francia. En 1771 el Consejo del Reino, presidido por el conde de Aranda, creaba el cargo de protector con poderes para hacer toda clase de reformas necesarias para la consecución de la empresa, designando para ocuparlo a su cuñado Ramón Pignatelli.