El 21 de mayo de 1929 se inauguró en Barcelona el Estadio de Montjuïc. El acto formaba parte de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. El Estadio tenía sin duda una finalidad: acoger los Juegos Olímpicos de 1936; las posibilidades de conseguirlo eran muchas, porque la reunión decisiva del Comité Olímpico se celebraría en Barcelona el mes de abril de 1931.

Pero la proclamación de la Segunda República Española el 14 de abril del mismo año y los acontecimientos ocurridos, aunque de poca importancia, impidieron que se celebrase la convocatoria del Comité. Después, por carta, se escogió Berlín.

Esta posibilidad olímpica había provocado que en 1928 (año olímpico con los Juegos de Amsterdam) Pablo Gargallo recibiese en París el encargo de crear cuatro obras escultóricas monumentales de evidente sabor olímpico para el Estadio de Montjuïc.

Estas esculturas eran las dos bigas en piedra artificial que presidieron la fachada principal y los dos jinetes en bronce que coronarían la Puerta de Maratón, y fueron realizadas en el taller que el artista tenía en París.

Las bigas o carros tirados por dos caballos estaban conducidas por sus aurigas, uno femenino y el otro masculino.

Los dos jinetes, conocidos actualmente como «El saludo olímpico», se distinguen como el atleta clásico y el atleta moderno.

Ambos jinetes eran dos hombres desnudos que saludan con el brazo alargado a la manera olímpica, montando sus caballos sin silla ni brida; el caballero clásico lleva una diadema en la frente; mientras uno de los caballos muestra una actitud de salto, el otro avanza ceremoniosamente con la cabeza alta.

El atleta moderno es uno de los dos jinetes conocidos actualmente como "El saludo olímpico"

El atleta moderno es uno de los dos jinetes conocidos actualmente como «El saludo olímpico»

El atleta clásico es el otro de los dos jinetes conocidos como "El saludo olímpico"

El atleta clásico es el otro de los dos jinetes conocidos como «El saludo olímpico»

Los jinetes restaurados fueron trasladados en 1981 a las puertas del Palacio de la Virreina, en la Rambla barcelonesa. Entre 1985 y 1986 se fundieron unos ejemplares destinados al Museo Pablo Gargallo, los cuales desde este último año flanquean la entrada de la pinacoteca.

Los dos jinetes realizados para el Estadio Olímpico de Montjuïc de Barcelona en 1929, conocidos como “El Saludo Olímpico” reciben al visitante del Museo Pablo Gargallo en la Plaza San Felipe

Los dos jinetes realizados para el Estadio Olímpico de Montjuïc de Barcelona en 1929, conocidos como “El Saludo Olímpico” reciben al visitante del Museo Pablo Gargallo en la Plaza San Felipe

Los dos jinetes realizados para el Estadio Olímpico de Montjuïc de Barcelona en 1929, conocidos como “El Saludo Olímpico” reciben al visitante del Museo Pablo Gargallo en la Plaza San Felipe

En 1989 los jinetes regresaron definitivamente al Estadio, que desde 1992 añadió a su nombre el apellido «Olímpico».

Las bigas, que presentaban un estado de conservación lamentable, fueron restauradas por la escultora Marta Polo, quien, supervisada por Pierrette Gargallo –la heredera del artista– y con la ayuda de antigua documentación fotográfica, realizó un trabajo largo y extraordinario. En él recreó mediante poliéster los ejemplares del Estadio, y realizó una magnífica y espectacular reproducción de éstos en bronce, que puede admirarse en el Parque Deportivo Can Dragó de Barcelona.

En el Museo Pablo Gargallo se conservan fragmentos de las dos bigas o carros tirados por dos caballos, con sus correspondientes aurigas, que Pablo Gargallo realizó en 1928 para el nuevo Estadio Olímpico de Montjuic.

En el Museo Pablo Gargallo se conservan fragmentos de las dos “bigas” o carros tirados por dos caballos, con sus correspondientes aurigas, que Pablo Gargallo realizó en 1928 para el nuevo Estadio Olímpico de Montjuic

En el Museo Pablo Gargallo se conservan fragmentos de las dos bigas o carros tirados por dos caballos, con sus correspondientes aurigas, que Pablo Gargallo realizó en 1928 para el nuevo Estadio Olímpico de Montjuic

Pablo Gargallo fue uno de los escultores más importantes y rompedores del siglo XX. Nacido en Maella en 1881, este escultor, se movió entre el clasicismo y la experimentación del cubismo, el modernismo o el expresionismo. Sus obras están en museos de todo el mundo (desde el Reina Sofía al  MOMA, o el Centro Pompidou).

Pablo Gargallo, uno de los escultores más importantes del primer tercio del siglo XX fotografia de 1924

Pablo Gargallo fue uno de los escultores más importantes del primer tercio del siglo XX. En la imagen, Pablo Gargallo en su taller de París en 1924

De sólida formación tradicional, que consolidó en la Barcelona Modernista (en el taller de Eusebi Arnau y como alumno de La Lonja) y amplió con sus viajes a París en 1903, 1907 y 1909, a partir del segundo investigó con materiales metálicos inusuales (chapas de cobre, hierro, latón, plomo) en busca de un lenguaje personal e innovador.

Sin abandonar el campo de la figuración y manteniendo siempre su interés preferente por la representación del cuerpo humano, a lo largo de tres décadas (que se reparten entre Barcelona y París) logró desarrollar un apasionante proceso de liberación física de la escultura, ya que desde el clasicista bulto redondo (que siguió practicando y depurando durante toda su vida) y mediante la inversión de los volúmenes, el aligeramiento de la masa, la supresión total de la materia y la fragmentación y elisión de los elementos significantes de la figura, llegó a convertir el vacío, los espacios inducidos y las luces recogidas -y no reflejadas- en factores decisivos de la construcción escultórica.

Salvo los ejemplares instalados en Zaragoza (en el entrono de la Plaza San Felipe), toda su obra pública de carácter monumental se localiza en Barcelona.