En 1965, cuando el Ayuntamiento de Zaragoza se encontraba en su fase final de construcción, el alcalde Luis Gómez Laguna decidió encargar a Pablo Serrano dos grandes figuras monumentales de piedra que habían de flanquear la puerta principal del nuevo edificio.

En un primer momento se pensó representar al Ángel Custodio y a San Jorge, más adelante se modificó ese planteamiento, manteniendo al Ángel Custodio o Ángel de la ciudad (advocación protectora muy frecuente en distintas ciudades del mediterráneo y que durante siglos había sido objeto de mucha devoción en Zaragoza) y sustituyendo a San Jorge por la figura de San Valero, obispo y patrono de la ciudad.

También se aceptó la sugerencia del propio Serrano acerca de la conveniencia de fundir las esculturas en bronce.

DirecciónPlaza del Pilar (ante la fachada de la Casa Consistorial)