En 1964, cuando el nuevo edificio consistorial se encontraba en su fase final de construcción, el alcalde Luis Gómez Laguna decidió encargar a Pablo Serrano dos grandes figuras monumentales de piedra que habían de flanquear la puerta principal del nuevo edificio.

En un primer momento se pensó representar al Ángel Custodio y a San Jorge, más adelante se modificó ese planteamiento, manteniendo al Ángel Custodio o Ángel de la ciudad (advocación protectora muy frecuente en distintas ciudades del mediterráneo y que durante siglos había sido objeto de mucha devoción en Zaragoza) y sustituyendo a San Jorge por la figura de San Valero, obispo y patrono de la ciudad.

Ángel Custodio o Ángel de la Ciudad de Pablo Serrano

Ángel Custodio o Ángel de la Ciudad de Pablo Serrano

Lo que en principio no debía despertar mucha controversia sí fue objeto de discusión en su época porque se especuló con que, en lugar de ir acompañado del Ángel Custodio, se debería completar el conjunto con San Braulio -iconográficamente muy similar a San Valero- o con Santa Engracia, también patrona de la ciudad.

San Valero de Pablo Serrano en la Plaza del Pilar

San Valero de Pablo Serrano en la Plaza del Pilar

También controvertida fue la decisión de en qué material esculpir la gran pieza, pues Serrano tuvo que defender su elección del bronce frente a la piedra tallada preferida por el Ayuntamiento.

El criterio de Serrano fue finalmente respetado como se explica en la exposición ‘La conquista del espacio’, que aún permanece en el IAACC Pablo Serrano y donde puede admirarse uno de los bocetos en escayola, a escala, de la estatua.

Esculturas preparatorias en escayola del Ángel Custodio de la ciudad y de San Valero en el IAACC Pablo Serrano

Esculturas preparatorias del Ángel Custodio y de San Valero en el IAACC Pablo Serrano

DirecciónPlaza del Pilar (ante la fachada de la Casa Consistorial)