El Puente del Tercer Milenio conecta los barrios de Las Delicias y La Almozara con el barrio del Actur. Es el mayor puente de arco en hormigón suspendido del mundo.

Diseñado por Juan José Arenas (Huesca, 1940) y ejecutado entre 2006 y 2008 el Puente del Tercer Milenio cierra el Tercer Cinturón, dando así continuidad a una de las vías de comunicación perimetral de la ciudad.

Sin tocar el agua, el puente del Tercer Milenio de Zaragoza lleva de un lado al otro del Ebro, en un alarde técnico de primera línea. Su autor interpreta este hecho como un acto de respeto hacia el río, que se salva de orilla a orilla, sin ‘pisarlo’ con pilas o apoyos.

La singularidad de este puente , que hace de él un récord mundial en la tipología de puente suspendido, es el material con el que está construido su arco: hormigón blanco. No existe en el mundo un puente de arco suspendido construido en hormigón con un tablero de tales dimensiones: una longitud de vano principal (luz, en terminología técnica) superior a 216 metros y una anchura de 48 metros.

Juan José Arenas considera el del Tercer Milenio “el gran puente de su vida“. Estudió Ingeniería de Caminos en Madrid y es catedrático de Puentes en la Universidad de Cantabria, pues se asentó en Santander en 1976. Para él, los puentes están llenos de valor simbólico “por lo que tienen de enlace, de comunicación entre los habitantes de un lado del río con los de la otra margen”, explicó hace poco en el acto en el que se le nombró hijo predilecto de Huesca. Son obra suya el puente sevillano de la Barqueta, el levadizo de Barcelona y los viaductos de la Arena, en Vizcaya, y de la Regenta, en Asturias.

puente tercer milenio en zaragoza

Situado en la zona suroeste del recinto Expo, constituye uno de los mejores exponentes de la ingeniería de puentes actual, tanto a nivel nacional, como internacional, utilizando la técnica del hormigón armado visto, dando lugar a un diseño de originalidad absoluta

Se trata de un gran puente arco elevado. Es un puente del tipo arco atirantado por el tablero que descansa en cuatro apoyos verticales distanciados entre sí 216 metros en sentido longitudinal y 48 metros en dirección transversal y cuyo arco central nace y muere en los vértices de sendos pórticos triangulares que, en ambos extremos del puente, actúan para conductores, ciclistas y paseantes como auténticas puertas de acceso al mismo.

El diseño formal del tablero del puente del Tercer Milenio se origina desde la sección transversal, que es un trapecio limitado por planos inclinados de hormigón, con algo de proas frente al viento, y con un intradós de perfil circular que produce una ley de cantos suavemente creciente desde ambos bordes laterales hasta el eje del puente.

Esa sección transversal se configura como suma de dos nervios longitudinales de borde, de sección celular, que se enlazan por nervios transversales de sección doble T, espaciados 6 metros, cuya tabla inferior ofrece un ancho variable entre 140 y 90 cm.

Cuenta con el valor añadido de haberse convertido en un hito representativo no solo del conjunto de la Expo, sino que forma parte de un nuevo paisaje del río Ebro, teniendo en cuenta que no existe en el mundo ninguna estructura del tipo arco atirantado, desarrollada en hormigón y con las dimensiones de ésta. Sus formas poseen una enorme fuerza visual y una riqueza arquitectónica poco usual.