La Aljafería fue construido en el siglo XI como palacio de recreo de los reyes musulmanes que gobernaban la taifa de Saraqosta.

Antes de la construcción del palacio ya existía allí la que ahora conocemos como Torre del Trovador, originaria del siglo IX, y que se usaba como torre de vigilancia. Esta se integró después en el palacio islámico, construido a imagen de los castillos omeyas de Siria y Jordania.

La Torre del Trovador es la edificación más antigua de la Aljafería y recibió este nombre a partir del drama romántico de Antonio García Gutiérrez, El Trovador, de 1836.

La obra narra la historia de Manrique de Lara, trovador de profesión que fue criado por una gitana aunque su sangre pertenecía a la nobleza zaragozana. Se enamoró de Leonor, una joven de la corte de La Aljafería, de la que también estaba enamorado Antonio Artal, hermano del primero aunque ambos desconocían este hecho.

Leonor eligió a Manrique y Antonio, por celos, hizo que la joven fuese encerrada en un convento. Pero el trovador la raptó y escaparon juntos. La pareja vivió feliz hasta que dieron con su paradero: Manrique fue apresado y llevado a la torre de La Aljafería, donde fue condenado a muerte y ejecutado.

La muerte de Manrique provocó el suicidio de Leonor y la historia no fue mucho mejor para su otro pretendiente, Antonio, ya que la gitana le contó que había ejecutado a su propio hermano y murió desconsolado al conocer la noticia.

Este drama fue convertido en libreto para la ópera de Giuseppe Verdi, Il Trovatore, de 1853.

La estructura original de la torre, construida en el siglo IX con elementos de la muralla romana, se conserva junto con los restos de una estructura hidráulica tardorromana que comunica directamente con el río Ebro.

Primera planta de la Torre de Trovador. Se aprecian los arcos de herradura del siglo IX (Foto: Escarlati bajo lic. CC BY-SA 3.0)

Primera planta de la Torre de Trovador. Se aprecian los arcos de herradura del siglo IX (Foto: Escarlati bajo lic. CC BY-SA 3.0)

A través de la primera planta de la torre se llega por un estrecho corredor a un aljibe o pozo circular que, con una profundidad de 12 metros, llega hasta las capas freáticas del río Ebro.

“Cuando lleva mucho caudal, hay agua en este pozo”, explican en las visitas guiadas. Dado su gran tamaño (cinco metros de diámetro) podría haber servido para abastecer de agua a todos los habitantes de la fortaleza y, ahora, unas escaleras de caracol permiten intuir dónde queda su fondo.

Algunos autores también la han identificado como la torre de homenaje de un castillo feudal descrito en el Cantar de Roldán (siglo XI).

Vista exterior de la Torre del Trovador del Palacio de la Aljafería

La torre es de planta cuadrangular y cinco pisos, y está edificada con alabastro, con el que los romanos construían sus murallas. Este estilo es todavía visible en la escalera de acceso y en la puerta principal de acceso.

Entre los siglos IX y X era una torre vigía y baluarte defensivo, al tiempo que se le rodeó de un pozo, que en algunos periodos llegó a estar lleno de leones y otros animales salvajes.

En 1070 Al-Muqtádir ordenó instalar en la terraza de la torre un observatorio astronómico, en el que el monarca musulmán pasaba largas horas con sus astrónomos estudiando el movimiento de los planetas, la posición de  las estrellas y los fenómenos que se producían en el cosmos.

Dirección: Palacio de la Aljafería, Calle de los Diputados, s/n. 50071 Zaragoza
Teléfono de contacto
: 976 28 96 83
E-mail: aljaferia@cortesaragon.es
Sitio Web: https://www.cortesaragon.es/Aljaferia.2208.0.html