El año 1918 se cumplía el octavo centenario de la reconquista de Zaragoza por el rey Alfonso I. Con tal motivo se constituyó la Junta del Octavo Centenario, que entre otras actuaciones decidió levantar un monumento en memoria del rey.

El proyecto elegido fue el del joven escultor zaragozano José Bueno, también autor del monumento a Mariano Cavia en la Plaza Aragón, recién llegado de su estancia en la Academia Española de Bellas Artes de Roma.

A finales de 1920, José Bueno ya tenia terminado el modelado de la estatua en tamaño definitivo. Poco después fue pasada a mármol de Carrara por el italiano Gabriel Bechini en Barcelona, siendo posteriormente trasladada por piezas hasta Zaragoza. En 1923 se realizó el pedestal y se acabó de montar la estatua.

En 1927 se añadió el león en bronce, obra del comandante de infantería Virgilio Garrán y fundida en los talleres Averly.

Alfonso era rey de Aragón y Navarra y, por matrimonio, de León y Castilla (hasta 1114). Formidable jefe de guerra, en su fuerte motivación religiosa anhelaba tomar un día nada menos que Jerusalén. Entre tanto, al topar con la fuerte resistencia de los nuevos dueños de una ciudad casi inexpugnable, amurallada y apoyada en sus ríos, planteó un asedio a Zaragoza de larga duración.

En mayo de 1118 Alfonso tomó la Aljafería. En septiembre, un contingente almorávide logró entrar en la plaza. Esperanza vana: el 11 de diciembre los saraqustíes se rindieron por hambre y el 18 Alfonso tomó posesión de la ciudad.

La conquista de Zaragoza fue un hito en la historia de la Reconquista. El rey “Batallador” también conquistó ciudades como Ejea, Tudela, Soria, Borja, Tarazona, Calatayud, Daroca, Molina de Aragón o Mequinenza.

En sus treinta años de reinado incorporó al reino una extensión cuatro veces mayor de la que heredó de Pedro I.

El monumento está situado en el Cabezo de Buenavista, un montículo situado al final del Paseo de San Sebastián del Parque Grande José Antonio Labordeta.

Para acceder hasta el desde el paseo existen unas escaleras monumentales que rodean la fuente-cascada que nace en la base de la escultura de Alfonso I el Batallador.

Merece la pena subir las escaleras, ya no solo por ver el monumento, desde arriba tendrás unas vistas privilegiadas de todo el parque y parte de la ciudad.

Dirección: Cabezo de Buenavista, un montículo situado al final del Paseo de San Sebastián del Parque Grande José Antonio Labordeta

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