La Muralla Romana de Zaragoza, que ha marcado la configuración de la ciudad durante siglos, fue declarada Monumento Nacional en 1933, por lo que actualmente es Bien de Interés Cultural.

Construida en el siglo I, la muralla romana de Zaragoza protegía un perímetro de 3.000 metros con unos 120 torreones defensivos custodiados por más de 2.000 hombres armados, levantados a intervalos de entre 14 y 16 metros de distancia.

El trazado de la muralla Cesaraugusta, formada por un lienzo de mortero revestido de sillares, se ajustaba a la forma de un campamento romano, rectangular con los ángulos curvos rodeando la trama propia de una ciudad nueva que se adapta a la geografía de su emplazamiento.

Puede seguirse a lo largo de la ribera del río, desde el monasterio del Santo Sepulcro hasta San Juan de los Panetes, siguiendo hasta el mercado Central y continuando por el Coso hasta llegar a la plaza de la Magdalena y bajando de nuevo hasta el Santo Sepulcro.

La muralla, construída en los siglos II y II d.C., se abría por cuatro puertas, situadas en el extremo de sus ejes principales, la de Toledo (Oeste) y la de Valencia (Este), en los extremos del decumanus (calles Mayor, Espoz y Mina y Manifestación); y la del Ángel (Norte) y la de Puerta Cinegia o del Arco Cinegio (Sur), en los del cardo (Calle Don Jaime I).

Caesar Augusta fue el nombre de la ciudad romana de Zaragoza, fundada como colonia inmune de Roma en el año 14 a. C.

Recreación de la ciudad romana de Caesar Augusta

Sus muros tenían un considerable grosor, siendo la parte exterior de sillares de alabastro y caliza, y la interior de una argamasa de gran dureza (opus caementicium u hormigón romano). Sus torres eran semicirculares o ultrasemicirculares y tenían un diámetro entre los 8 y los 13m.

Los trabajos arqueológicos realizados en los últimos años han arrojado luz sobre los distintos sistemas defensivos que se fueron levantando en Zaragoza durante la época romana.

Gracias a ellos sabemos que exisitió un muro o vallum correspondiente al campamento que levantaron aquí las legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina (las legiones fundadoras de la colonia).

legiones romanas fundadoras de caesaraugusta zaragoza

Restos del puerto fluvial de Zaragoza, en cuyos sillares aparecen las marcas IV, VI y X, referidas a las Legiones IV Macedonica, VI Victrix y X Gemina (las legiones fundadoras de la colonia)

Caesaraugusta fue fundada en parte por las legiones IV Macedónica, VI Victrix y X Gémina. De ellas, los numerales de las dos últimas aparecen grabados en algunos sillares del puerto, visibles si se aguza la vista.

Tal empalizada se ve probada al haberse hallado los fosos que se situaban al pie de la misma, cuyo fin era aumentar el sistema defensivo. Posiblemente nunca aparezcan hallazgos de tal cerca, no sólo por su construcción con materiales perecederos, sino también por situarse en el espacio que luego ocuparía la muralla de piedra.

Este muro prefiguró la ciudad futura y orientó su crecimiento inicial. Diseminados aún en varios sitios de la urbe antigua, como testigos de la historia, sorprenden aún los restos de aquella imponente barrera de rocas.

La mayor parte de aquella magnífica defensa fue destruida o permanece sepultada bajo las modernas calles, pero hoy en día todavía quedan en pie algunos lienzos y torreones de la muralla, aprovechados en casas y otras edificaciones. Estos fragmentos que han trascendido hasta la actualidad, permiten descubrir los límites que marcaban la separación entre la ciudad intramuros y extramuros.

Uno de los tramos de muralla mejor conservados, de unos 80 metros de longitud, se levanta justo al lado de la Plaza del Pilar y del Torreón de la Zuda.

El Torreon de la Zuda era la sede de los gobernadores musulmanes de Zaragoza y fue construido aprovechando uno de los torreones de la muralla romana. Hoy en día se utiliza como oficina de turismo y puede visitarse.

Junto a la Muralla Romana y el Torreón de la Zuda, se encuentra la estatua de César Augusto, el fundador de la ciudad. Es posible que hayáis visto otras esculturas de Augusto iguales en otras ciudades españolas (Tarragona, Mérida, Astorga…), ya que la de Zaragoza, al igual que la de las otras ciudades es una réplica en bronce de la original, que se encuentra en los Museos Vaticanos de Roma.

Estatua de César Augusto, el fundador de Zaragoza

Estatua de César Augusto, el fundador de la ciudad de Zaragoza

La escultura representa a Augusto, gobernante con el que acabó la República y comenzó el Imperio en Roma. La decisión de fundar Zaragoza vino de él, y de ahí su nombre: Caesaraugusta.

La escultura original apareció en Roma en 1863, cuando se excavaba un palacio que había pertenecido a la esposa de Augusto, en los alrededores de una zona conocida como Prima Porta. La réplica en bronce que podemos ver al lado de las murallas romanas fue un regalo de Mussolini, hecho en el año 1940 a varias ciudades fundadas por Augusto o que habían tenido una relación especial con él.

En el solar en el que se encuentra el Mercado Central existía un tramo de la muralla intacto, sin añadidos y sin obras posteriores, conservado en perfecto estado. Formaba parte, además, de un torreón que se integraba en la antigua Puerta de Toledo (derribada en 1848). Para hacer sitio al nuevo mercado parte de estos vestigios se dinamitaron.

Durante las obras del Centro Comercial Puerta Cinegia Gastronómica (2001-2003) aparecieron en el solar restos de uno de los torreones y del paño de la muralla romana, que hoy en día podemos contemplar en los bajos de la tienda de Adolfo Domínguez (en la entrada principal). Estos restos eran parte de la zona interior de la muralla romana, estaban realizados con mortero y sobre ellos se colocaban los sillares de piedra.

Entre la Plaza de España y el Coso se ubicaba la Puerta Cinegia o del Arco Cinegio. En época romana (siglo III) fue puerta de la muralla romana dando entrada al Cardo Máximo (calle principal norte-sur de la ciudad). Esta zona tenía gran importancia ya que también es donde se abrió el primer mercado hasta 1210, fecha en que se trasladó a la zona del Torreón de la Zuda. Esta Puerta, como gran parte de la Plaza de España fue destruida en los Sitios de 1808 y 1809 por los franceses.

A la entrada de la calle de los Mártires todavía se conservan restos de la antigua Puerta Cinegia.

Restos de la Puerta Cinegia o del Arco Cinegio

Restos de la Puerta Cinegia o del Arco Cinegio

Vista del Coso y La Plaza España desde la Calle Mártires

Vista del Coso y La Plaza España desde la Calle Mártires

El número 101 del Coso, frente a la calle Espartero y la Plaza de San Miguel, era conocido antiguamente como ‘las Piedras del Coso‘. Desde principios del siglo XIX, una placa recordaba que allí se acababa Zaragoza: “Esta piedra del antiguo muro indica que aquí está el término de la ciudad”. En 2005, la placa desapareció del hueco que llevaba 200 años ocupando. Este punto de la vía contiene antiguos vestigios de la muralla que rodeaba la Zaragoza romana y sirvió como cantera para la construcción de nuevos edificios aprovechando restos de la vieja muralla, junto a la antigua judería.

En la actual Plaza de la Magdalena, al final de la calle Mayor, se encontraba la Puerta de Valencia, la puerta este de la muralla romana. En 1867, ante la necesidad de ampliar la plaza, se aprobó su derribo.

Se conservaron algunos sillares con inscripciones en latín, que pueden verse en el Museo de Zaragoza. En la misma plaza, todavía permanecen visibles varios sillares perfectamente labrados y adosados en el muro de una casa, además del recuerdo de la puerta desaparecida en una pintura mural de un edificio anexo.

sillares perfectamente labrados y adosados en el muro de una casa

Restos de la muralla romana adosados a un edificio de la Plaza Magdalena

En el sótano de un establecimiento comercial de titularidad particular en el número 147 del Coso se conserva la parte inferior de la torre sur que hacía de soporte del portal de la muralla.

Restos del torreón de la muralla romana de Zaragoza encontrados en el Coso, junto a la Plaza de la Magdalena

Restos del torreón de la muralla romana de Zaragoza encontrados en el Coso, junto a la Plaza de la Magdalena

El tramo fue descubierto en julio del 2017 por la ex arquitecta municipal Úrsula Heredia y consta de una extensión de 4,75 metros de largo y 2,3 de alto, en el que se encuentran seis alturas de sillares intactos de la época romana, sin añadidos y sin obras posteriores, conservados en perfecto estado.

También se conservan otros restos de la muralla en el lado nordeste de la ciudad, justo al lado del Puente de Hierro, que actualmente forman parte del Convento del Santo Sepulcro. Este monasterio, cuya fundación se remonta al siglo XIII, es el único ejemplo de arquitectura conventual mudéjar que ha sobrevivido en la ciudad hasta nuestros días.

Lienzos y torreones integrados en el Convento del Santo Sepulcro

Lienzos y torreones integrados en el Convento del Santo Sepulcro

También se han encontrado restos restos de la muralla en los bajos del Palacio de los Condes de Morata (actual Audiencia Provincial) y sus casas vecinas; también bajo la torre noroeste del Pilar se encontraron restos de la muralla y quedan pequeños lienzos de la muralla sur en los números 75-79 del Coso (segmentos de torreones distantes 13,12 metros), en el Coso 99-101, en la confluencia del Coso con la calle San Jorge y en el Teatro Principal (un torreón de 7 metros de arco máximo).

Palacio de los Luna en el Coso de Zaragoza

El piso bajo del Palacio de los Condes de Morata fue realizado en piedra sillar perfectamente escuadra obtenida de la muralla romana

A lo largo de la historia la muralla romana fue sometida a numerosas reparaciones y obras de mantenimiento. La muralla fue reaprovechada por visigodos y musulmanes, ejerciendo una importante función defensiva durante la Edad Media. En el siglo XIV, la muralla todavía cumplió su misión durante la Guerra de los dos Pedros que tuvo lugar durante los años 1356 y 1369.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, la muralla ya no cumplía ninguna utilidad militar. Además, el crecimiento demográfico y las nuevas actividades industriales requerían otros terrenos.

Las autoridades de la época se vieron obligadas a aprobar la urbanización de terrenos extramuros. Es así como en 1863 comienza la demolición de la muralla.

El arquitecto Francisco Íñiguez realizó una intervención entre 1946 y 1952 que permitió su estudio además de su recuperación. También intervino en la rehabilitación de La Zuda, otorgándole su aspecto actual. Hasta su fallecimiento en 1982 se ocupó de las labores de restauración del Palacio de la Aljafería.