Tumba del Tenor Miguel Fleta en el Cementerio de Torrero (Foto: Turol Jones, un artista de... bajo lic. CC BY 2.0)
Tumba del Tenor Miguel Fleta en el Cementerio de Torrero (Foto: Turol Jones, un artista de... bajo lic. CC BY 2.0)

Cementerio de Torrero

Inaugurado y bendecido el 2 de julio de 1834, el Cementerio de Torrero es un monumento de casi dos siglos de historia. Desde sus modestos 41.924 metros cuadrados originales, ha crecido hasta abarcar 519.015 metros cuadrados en la actualidad. En sus extensos terrenos descansan las almas de tantas personas como habitantes tiene hoy la capital aragonesa, alrededor de 700.000.

Más allá de su extensión y función, el Cementerio de Torrero constituye un patrimonio vivo de Zaragoza. Sus rincones, monumentos y tumbas cuentan la historia de la ciudad y de sus habitantes, convirtiéndolo en un lugar de memoria colectiva que conecta generaciones.

Este camposanto, el equipamiento más grande del que dispone el Ayuntamiento de Zaragoza, cuenta con una impresionante infraestructura: 147 panteones, 110.845 nichos, 7.781 columbarios, 1.084 capillas y 19.408 sepulturas. Cada año acoge miles de entierros. Solo en 2023 se hicieron 3.781 cremaciones y 2.166 inhumaciones.

El origen del Cementerio de Torrero se remonta a principios del siglo XIX, en un contexto de creciente preocupación por la higiene y la salud pública. En 1813, las Cortes Generales dispusieron que todas las ciudades debían contar con una necrópolis separada de la ciudad para evitar los enterramientos dentro de las urbes. En Zaragoza se construyó primero el cementerio de La Cartuja (1791) y dos décadas más tarde, el de Torrero.

El Cementerio de Torrero está repleto de rincones bucólicos, algunos de ellos olvidados, donde el silencio y la paz dibujan otra mirada de la vida. Recorrerlo permite dar un interesante y emotivo paseo, rodeado de arte funerario y lleno de anécdotas históricas de la mano de los antepasados de la ciudad.

Tumba de la Familia Aladrén en el Cementerio de Torrero
Tumba de la Familia Aladrén en el Cementerio de Torrero (Foto: Turol Jones, lic. CC BY 2.0)

Merece la pena caminar por las solitarias calles flanqueadas por filas de nichos dispuestos en pisos, donde yacen familias como mudos y silenciosos vecinos. Desde que se inauguró en 1834, el Cementerio de Torrero ha sido el lugar escogido por gran parte de los zaragozanos para descansar en la vida eterna. La diversidad de gente enterrada y de tipologías de entierro es sorprendente, y un reflejo de la ciudad.

Hay filas de nichos y tumbas sencillas, entierros en la tierra y espacio para las cenizas. También arcos-cuevas, panteones y torres funerarias monumentales de estilo neogótico, neoclásico y modernista, donde descansan familias burguesas con nombres conocidos. Además del interés histórico, el arte funerario del cementerio merece atención: desde esculturas y relieves hasta panteones decorados, cada elemento refleja la riqueza cultural y el gusto artístico de distintas épocas.

Entre los ilustres enterrados se encuentran Joaquín Costa, el mayor representante del movimiento intelectual regeneracionista; los catedráticos Bruno Solano y Cosme Blasco y Val; el empresario Basilio Paraiso; el periodista Mariano de Cavia; el diplomático Ángel Sanz Briz; el tenor Miguel Fleta y la pianista Pilar Bayona.

Espacio para el recuerdo dedicado al diplomático zaragozano Ángel Sanz Briz en el Cementerio de Torrero
Espacio para el recuerdo dedicado al diplomático zaragozano Ángel Sanz Briz

El cementerio alberga desde protagonistas de los Sitios de Zaragoza hasta empresarios, académicos, artistas y políticos, ofreciendo una verdadera Ruta de Personajes Ilustres para conocer la historia y la cultura aragonesa.

Al igual que el célebre Père Lachaise en París, el Cementerio de Torrero atrae visitantes interesados en la historia y la memoria de la ciudad, convirtiéndose en un espacio donde la cultura, el arte y la historia se entrelazan.

Cerca de la entrada principal se encuentra el Cementerio Alemán, con alrededor de 60 lápidas de familias con ascendencia alemana. Se inauguró oficialmente el 6 de noviembre de 1941 y esconde secretos, como una tumba fechada en 1863 o que estuvo dividido en zonas católica y protestante.

La entrada al 'Deutscher Friedhof' de Torrero
La entrada al Cementerio Alemán de Torrero

La historia de la emigración alemana en Zaragoza está presente: los alemanes del Camerún llegaron a principios del siglo XX, integrándose en la ciudad y dejando huellas como el famoso Tinte de los Alemanes, la fábrica de cervezas La Zaragozana o el Colegio Alemán. En este cementerio también hay enterrados militares de la Legión Cóndor caídos en la Guerra Civil.

El Cementerio Musulmán, situado en un extremo de Torrero, ocupa 12.000 metros cuadrados. Originalmente sirvió para enterrar a combatientes musulmanes marroquíes fallecidos durante la Guerra Civil y actualmente acoge a ciudadanos que profesan la fe islámica.

El Cementerio de Torrero destaca por su valor sociocultural. Cada año se realizan numerosas actividades de dinamización: en 2023 pasaron por las instalaciones 187 centros educativos, y este año ya se han llevado a cabo 259 sesiones didácticas con alumnos desde 2º de primaria hasta 2º de bachillerato.

 

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