Tras la expulsión de los judíos en 1492, la sinagoga mayor medieval de la judería zaragozana quedó abandonada. Décadas después, en los años 40 del siglo XVI, fue comprada por la Compañía de Jesús.

Durante unos años la utilizaron como capilla, hasta que decidieron derruirla para construir en su solar un modesto colegio para niños desfavorecidos entre los que se promovía la carrera sacerdotal y una iglesia bajo la advocación de la Inmaculada y del Padre Eterno.

De la antigua sinagoga solo se ha conservado una sala de planta ligeramente rectangular, organizada a modo de claustro, con cuatro tramos en las galerías cortas y cinco en las largas, abovedados con crucería sencilla, con diez columnas para separarlos del espacio central también rectangular y cubierto por bóveda esquifada.

El jesuita aragonés Baltasar Gracián, figura de especial significación en el panorama de las letras barrocas, dio clases en sus aulas, desde su cátedra de Sagradas Escrituras, y escribió aquí algunas de sus principales obras.

Fachada del Antiguo Seminario de San Carlos Borromeo, en este lugar estuvo la sinagoga mayor de Zaragoza

Fachada del Antiguo Seminario de San Carlos Borromeo

El seminario se articula entorno a un claustro cubierto. De su galería inferior parte la gran escalera barroca del edificio, una de sus partes más notables, que conserva casi íntegramente su primitiva decoración (balaustrada de madera y zócalo esgrafiado de tradición mudéjar). La escalera va rematada por una gran cúpula de yeso sobre pechinas con relieves churriguerescos. Del resto del edificio sobresalen el refectorio, con un gran zócalo de cerámica, dos oratorios privados y la biblioteca.

En la iglesia conviven diferentes estilos artísticos como el gótico, el plateresco y el barroco-rococó, destacando éste último que abarca la nave central, las capillas, el púlpito y las esculturas exentas, todo ello en madera dorada y policromada. Sobresalen el retablo mayor dedicado a la titular de la iglesia y la Capilla de San José, salita que servía de capilla privada a los Duques de Villahermosa.

La iglesia posee una portada barroca y una decoración interior también barroca, creada en el siglo XVIII, convirtiéndose, así, en el conjunto más suntuoso del barroco zaragozano y en modelo para numerosas obras posteriores.

antiguo seminario de san carlos fachada sin restaurar

Fachada sin restaurar del Antiguo Seminario de San Carlos Borromeo

Cuando en 1767 los jesuitas fueron expulsados y sus bienes confiscados, el arzobispo Luis García Mañero visitó el centro, agregó San Carlos a su nombre en honor al rey Carlos III de España lo elevó al rango de Real Seminario Conciliar.

El Seminario de San Carlos de Borromeo está considerado uno de los edificios más importantes e innovadores del siglo XVIII y cuenta con uno de los patios más bellos y tranquilos de Zaragoza. Si tienes suerte, es posible que te dejen pasar.

En caso de que no seas tan afortunado y no puedas pasar, no dejes de darte una vuelta por sus alrededores; uno de sus laterales da hacia El Coso, y éste es uno de sus mayores encantos.

Coso Bajo a la altura del Antiguo Seminario de San Carlos Borromeo

El Coso Bajo a la altura del Antiguo Seminario de San Carlos Borromeo

Dirección: Plaza de San Carlos, 5