Las esclusas de Valdegurriana se construyeron a finales del siglo XVIII con el objetivo de salvar un desnivel en el Canal Imperial de Aragón y hacerlo navegable.

Se trata de un soberbio complejo hidráulico formado por cuatro grandes esclusas en piedra de cantería ejecutadas a la máxima perfección que permitían salvar el salto de trece metros de la zona para dar así continuidad al original propósito de garantizar por este terreno la navegación de personas y mercancías a través del Canal.

A la entrada de estas se encuentra la Almenara de San Bernardo, desde donde se controlaba el buen funcionamiento de las compuertas.

Cuando una barca bajaba por el cauce en el sentido de la corriente, primero se abrían las portanas inferiores de la compuerta situada aguas arriba para que entrase el agua desde el canal a la balsa y se igualasen los desniveles. Una vez que estaban al mismo nivel, se abrían las compuertas, abatiéndolas contra la pared del canal, para que pasara la barca. Se encerraban entonces, las compuertas superiores de la esclusa y se abrían las portanas de las situadas aguas abajo, con lo que el agua pasaba y descendía el nivel de la balsa hasta igualar al del Canal; en ese momento se abrían las compuertas y la barca seguía su recorrido. Para remontar la esclusa, se hacía la misma operación en sentido inverso.

Esta descomunal obra fue estéril en su propósito principal, pues la porosidad del terreno calcáreo, y las simas, hicieron del todo imposible continuar la obra tal y como estaba diseñada. Las siguientes esclusas construidas, las de Torrecilla de Valmadrid, tres kilómetros aguas abajo, quedaron así varadas entre la estepa, sin ver pasar gota de agua.

El motivo fue la mala calidad del terreno, especialmente en los campos de El Burgo de Ebro con alto contenido en yeso. Cuando el agua mojaba el suelo se producían desprendimientos y agujeros por debajo. Se hicieron pruebas para impermeabilizar el terreno en el siglo XVIII, pero la falta de un estudio geológico apropiado hizo que se tuviera que abandonar la idea de hacer el canal navegable hasta su desembocadura en el Mediterráneo.

El Canal Imperial de Aragón fue una importante vía de comunicación transportando a personas y mercancías. En 1833 J. Palacios escribió:

“En las 16 leguas que tiene el Canal en el día navegables desde el Bocal a Zaragoza, no deja de tener el público un interés conocido, pues transporta por el agua todos sus géneros y frutos de cualquier clase que sean, para lo que hay prevenidos barcos de transporte muy bien acondicionados, y cuyo flete es sumamente barato y cómodo. Lo mismo sucede con el transporte de las personas, para las que hay otra clase de barcos, cubiertos y en figura de coches o tartanas, con asientos en ambos costados, los que ofrecen toda la comodidad posible. Tres barcos de estos suben y bajan todas las semanas desde Zaragoza al Bocal, siendo los dos de estos las diligencias que se han establecido desde el año próximo pasado, los cuales hacen el viaje en un día, tanto a la ida como a la vuelta, y en algunas temporadas del año van llenos de gente, no siendo en otras tanta la concurrencia de los viajeros, los que de todos modos se hallan muy complacidos en tener un viaje tan pronto y cómodo por agua, siéndo así que haciéndolo por tierra les es mucho más penoso, largo e incómodo2222.

Las compuertas no se conservan ya que fueron destruidas y quemadas durante la Guerra de la Independencia por el ejército francés.

La zona está llena de merenderos y también hay un parque de juegos infantiles con una fuente por si vais acompañados de niños. Es un sitio ideal para parar a comer algo ya que hay bastantes puntos de sombra.

El camino que recorre Valdegurriana forma parte actualmente del Anillo Verde de Zaragoza.