Con motivo de la celebración de su cincuenta aniversario, la Fundación San Valero organizó una serie de actos conmemorativos y decidió dejar constancia duradera de dicho cincuentenario ofreciendo al Ayuntamiento de Zaragoza la donación de una escultura monumental para ser instalada en un espacio público y al aire libre.

El director general de la fundación y el jefe del Servicio de Cultura del Ayuntamiento seleccionaron, entre otras varias, la propuesta de Alberto Gómez Ascaso, que se instaló en el muy concurrido andador central de la Gran Vía, quedando inaugurada un lluvioso 7 de mayo de 2003.

Completamente fiel a los planteamientos conceptuales, los intereses formales y los valores expresivos de la escultura de Alberto Gómez Ascaso, este juvenil trío de doncellas quizá núbiles, que no deja de recordarnos una suerte de visión actual de las tres gracias clásicas, nos sugiere sobre todo un canto a las emociones compartidas y una exultante celebración de la alegría de vivir, aquí representada con tres existencias en pleno desarrollo, rebosantes de belleza y vivacidad pero sometidas a la contingente fugacidad de la condición humana, condensada en las formas, los gestos, las miradas, los sentimientos y las premoniciones que identifican y distinguen la escultura de Gómez Ascaso y, lo que es más importante, su personal sentido del arte y de la vida.

Dirección: Andador central de la Gran Vía