De origen mudéjar, siglo XIV, tuvo en la orilla izquierda del río Ebro su primitivo emplazamiento hasta 1813, año en el que se derrumbó como consecuencia de voladura de la última arcada del puente de Piedra por el ejército francés. Un peirón junto al puente de Piedra recuerda dónde se encontraba la antigua iglesia de Altabás.

A finales del siglo XIX se levantó una nueva iglesia junto al convento de terciarias franciscanas de Altabás, según proyecto del arquitecto José de Yarza en 1858.

El  interior presenta planta basilical de tres naves, de las cuales la central es más elevada y se cubre con bóveda de cañón con lunetos, las laterales se cubren con bóveda de arista. La cabecera es de planta rectangular y presenta coro elevado a los pies.

La fachada resulta muy sobria con las torres que flanquean el cuerpo central, rematado por un frontón triangular. La portada es adintelada y sobre ella, a eje, hay un hueco de medio punto. Dos cornisas marcan los cuerpos de la fachada. Sobre la segunda se elevan las torres, de planta cuadrada y con las aristas biseladas.

A primera primera hora de la mañana (cuando el templo está desierto), la luz entra a través de los coloridos vitrales y de las angostas ventanas, iluminando las gigantescas naves en penumbra y creando impresionantes juegos de luces y sombras, un efecto que le da al lugar una cualidad etérea y sobrenatural.

Dirección: Calle de Sobrarbe, 12