La animada Calle Prudencio se extiende por más de 150 metros, desde la Calle la Virgen hasta la Calle Alfonso. Es uno de esos sitios donde parece que el tiempo se haya detenido años atrás, cuando todo era más sencillo y la gente no tenía tanta prisa.

Es uno de esos lugares del pasado en medio de la ciudad que parece mentira que hayan sobrevivido a los envites del progreso. Las edificaciones no tienen más de tres o cuatro alturas, las suficientes para resguardar de la luz del sol a casi cualquier hora del día.

Distinguen por sus altos puntales y los balcones que sobresalen sobre la acera. Por lo general, carecen de portales y llenan casi todo el espacio alrededor de la vía, en marcado reflejo de la arquitectura ecléctica y la gran densidad poblacional de la zona. A ratos, algún pequeño árbol acompaña nuestro trayecto.

Los balcones se asoman a la calle, como queriendo ser parte de todo cuanto ocurre y, dividiéndolos, están los guardavecinos, esas rejas con los más caprichosos diseños que tipifican los barrios y marcan los pequeños límites perimetrales entre viviendas contiguas. El ir y venir de la gente y los autos, forma parte del entorno visual y acústico.

Nuestra primera parada es El Tupé Asesino (en la esquina de la Calle la Virgen con Prudencio), una encantadora tienda ambientada en los años 50 en la que encontramos la moda tan vintage y rompedora de esa época, tanto para mujer como para hombre.

El Tupé Asesino

El Tupé Asesino

En el número 22 se encuentra el Marianela, uno de los cafés más concurrido (e ‘instagramizados’) de la ciudad de Zaragoza. Ocupa el local de una antiguo comercio de telas, posee unos amplios ventanales que inundan de luz el espacio y el total de sus piezas de mobiliario son restauradas.

Aquí se puede venir a desayunar, a comer algo, probar sus tartas o incluso tomar un cóctel. Zumos, batidos, granizados, tés, cafés… sea lo que sea lo que te apetezca tomar, en el Marianela lo encontrarás seguro. Su terraza, tranquila y sombreada, es uno de los lugares más frescos y deliciosos de la ciudad.

Tarta Red Velvet en la cafetería Marianela

Tarta Red Velvet en la cafetería Marianela

En el 25 se sitúa uno de los principales edificios modernistas de la ciudad. Fue proyectado en 1902 por José de Yarza Echenique a instancias de Pedro Mendichaga Casas.

Edificio de la calle Prudencio nº 25 fachada modernista

Feachada modernista del edificio de viviendas de la calle Prudencio, 25

En los bajos de este edificio se encuentra la popular Churrería La Fama. Es un clásico capaz de provocar largas colas en la Calle Prudencio. Las familias Trasobares y Bazán llevan décadas endulzando el paladar de una clientela muy fiel.

Este espacio especializado en el mundo del chocolate sirve uno a la taza absolutamente irresistible, 100% natural, que debemos combinar con unos cuantos churros que se elaboran diariamente en el obrador del establecimiento.

Con una larga barra que ocupa casi todo el local y algunas mesas bajas, es el lugar de encuentro tanto de personas mayores de la zona como turistas que buscan un desayuno o merienda tradicional, un buen chocolate caliente acompañado de unos churros, buñuelos o porras, además de todo tipo de pastelería artesanal.

En el número 30 descubrimos el Formidable Café Bar. El problema de quedarse en el Formidable es que los golosos tendrán problemas a la hora de resistirse a todos los pasteles caseros que les llaman desde la barra. Vuestra fuerza de voluntad no resistirá, creednos, maravillas como la tarta Formidable (elaborada con croissant con chocolate), la Cheesecake, la Red Velvet o la tarta japonesa (con queso muy ligera y esponjosa).

Formidable Café Bar

Formidable Café Bar

La atmósfera es relajada, y el público, moderno, joven y calmado.

En el número 34 está la Heladería A tu Rollo. Si has estado en Tailandia -o te has visto algún programa de ‘Españoles por el mundo’ o similar- seguro que te suena que en el país asiático los helados se toman recién salidos de una plancha helada, enrollados sobre sí mismos.

Son los ice roll, y ya los podemos tomar aquí en Zaragoza. Los prepara A tu rollo, esta heladería abierta en la calle Prudencio. La técnica es idéntica a la tailandesa: se vierte el la crema de helado líquida (sin congelar) sobre una superficie de piedra muy fría (por debajo de 30 grados bajo cero); se machaca junto con los toppings deseados, para integrar bien todos los ingredientes (chocolate, Oreo, Kit Kat, Kinder Bueno, Ferrero Rocher para los más dulces y todo tipo de frutas para los más saludables), y se enrollan con una espátula para hacer una especie de ‘rollito’.

A tu rollo Taiyaki gofre japones

Helados de A tu Rollo

En el 36 se ubica Escuela de Sabor. En menos de dos años de vida casi todo el mundo conoce este nuevo negocio gastronómico y los asistentes a los talleres salen encantados.

Los cursos de arroces o los de cocina mediterránea, peruana o japonesa son los platos estrella de su menú, que también comprende otros en torno a las tapas o las elaboraciones para celíacos. Precios diversos en función del curso.

Escuela de Sabor tienda gourmet y cursos de cocina

Escuela de Sabor

Esto es lo que ha conseguido el cocinero Daniel Yranzo, muy popular por su participación en el programa La Pera Limonera de Aragón TV, en este nuevo espacio de decoración elegante y austera con su estilo ‘easy going’, su experiencia entre fogones y, lo más importante, su capacidad de idear actividades estimulantes.

La apertura de nuevos negocios (restaurantes, tiendas de arte, pequeños estudios de artistas, cuidadas terrazas) ha aportado a la zona un toque cool que antes no existía.

La Calle Prudencio siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del Casco Histórico.

La Calle Prudencio con la Calle la Virgen al fondo de la imagen