San Ignacio de Loyola es una de las calles mas céntricas y concurridas de Zaragoza, y se extiende desde el Paseo de la Constitución hasta el Paseo de las Damas, atravesando Francisco de Vitoria, Madre Vedruna, Lacarra de Miguel y  Pedro María Ric.

Esta situación privilegia la convierte en una de las calles más caras de la ciudad tanto para vivir como para comprar.

Restaurantes, hostales, parques, galerías de arte, proyectos culturales, tiendas, bancos y farmacias se suceden y forman parte de la vida habitual de la calle.

personas caminando por la calle san ignacio de loyola

Esquina de las calles San Ignacio de Loyola y Lacarra de Miguel

Esquina de las calles San Ignacio de Loyola y Lacarra de Miguel

Instalaciones recientemente restauradas y modernas se dan la mano con el pasado. Las viviendas historicistas nos salen al paso, con sus balcones de forja que sobresalen a la construcción misma, los techos de tejas o los bellos vitrales, típicos del decorado de las viviendas burguesas de principios del siglo XX.

El número 5 encontramos Mi Marrano, un colmado boutique donde cuidan tanto la calidad de sus productos como su presentación. Aunque su especialidad es el cerdo ibérico, en su despensa encontrarás casi de todo: conservas gourmet, vinos, quesos, mermeladas, aceites, sales, etc.

Este espacio multidisciplinar nos ofrece el trato cercano y profesional del típico tendero de barrio dentro de un entorno que cuenta con los gustos, actividades y tendencias del momento.

Mi Marrano Colmado Gourmet

Mi Marrano Colmado Gourmet

En el número 16 distinguimos la geometría acristalada de la sede central del grupo bancario Ibercaja. En su interior, además de dinero y cajas fuertes, hay un auténtico tesoro: el Patio de la Infanta.

En 1550 el comerciante, banquero del rey Carlos V y judío converso Gabriel Zaporta, con motivo de la celebración de su boda, inauguró un espléndido patio en el palacio que tenía entre las calles San Jorge y San Andrés.

Vista desde el piso superior del Patio de la Infanta

Piso superior del Patio de la Infanta

Tras haber sufrido varios incendios, el inmueble fue abandonado y derribado en 1903. Se salvaron la portada —de un estilo gótico final con un mirador de arcos conopiales y alero con canes de lóbulos como el Palacio de los Torrero— y el patio, que fueron adquiridos por un anticuario francés con el fin de decorar su comercio en París.

En 1957 Ibercaja compró el patio y en 1980 lo reconstruyó piedra por piedra dentro de su sede central.

En la actualidad, el Patio de la Infanta es un espacio dedicado a la organización de congresos, conferencias, seminarios y otros actos de networking de empresas e instituciones.

Vista de un Edificio de oficinas desde Calle San Ignacio de Loyola

Vista de un edificio de oficinas desde Calle San Ignacio de Loyola

Vista de la sede central de Ibercaja de la calle San Ignacio de Loyola

Vista de la sede central de Ibercaja de la calle San Ignacio de Loyola

Eso (y muchísimo más) es San Ignacio de Loyola: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

Siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del centro de Zaragoza.

Todo el conjunto arquitectónico y humano es impresionante, y el paseo por una de las principales arterias comerciales y turísticas de Zaragoza se hace totalmente ineludible, tanto para los viajeros que llegan por primera vez a la capital maña como para aquellos que la conocen como la palma de su mano.