San Ignacio de Loyola es una de las calles mas céntricas y concurridas de Zaragoza, y se extiende desde el Paseo de la Constitución hasta el Paseo de las Damas, atravesando Francisco de Vitoria, Madre Vedruna, Lacarra de Miguel y  Pedro María Ric.

Esta situación privilegia la convierte en una de las calles más caras de la ciudad tanto para vivir como para comprar.

La Calle San Ignacio de Loyola a la altura de la Plaza de San Sebastián

Restaurantes, hostales, parques, galerías de arte, proyectos culturales, tiendas, bancos y farmacias se suceden y forman parte de la vida habitual de la calle.

personas caminando por la calle san ignacio de loyola

Esquina de las calles San Ignacio de Loyola y Lacarra de Miguel

Esquina de las calles San Ignacio de Loyola y Lacarra de Miguel

Instalaciones recientemente restauradas y modernas se dan la mano con el pasado. Las viviendas historicistas nos salen al paso, con sus balcones de forja que sobresalen a la construcción misma, los techos de tejas o los bellos vitrales, típicos del decorado de las viviendas burguesas de principios del siglo XX.

En el número 16, en el interior de la sede central del grupo bancario Ibercaja, se encuentra una de las obras maestras del renacimiento aragonés, el Patio de la Infanta. En 1550 el comerciante, banquero del rey Carlos V y judío converso Gabriel Zaporta, con motivo de la celebración de su boda, inauguró un espléndido patio en el palacio que tenía entre las calles San Jorge y San Andrés.

Vista desde el piso superior del Patio de la Infanta

Piso superior del Patio de la Infanta

El Patio de la Infanta presenta una estructura palaciega típicamente aragonesa, con dos pisos, y una galería superior soportada por columnas. Se distingue de otras estructuras similares por la profusa decoración de sus elementos arquitectónicos.

El nombre proviene de la Infanta María Teresa de Vallabriga, esposa de Luis de Borbón y Farnesio —hermano del rey Carlos III—, que ya viuda regresó a Zaragoza para vivir a partir de 1785 en el Palacio de Zaporta.

Tras haber sufrido varios incendios, el inmueble fue abandonado y derribado en 1903. Se salvaron la portada —de un estilo gótico final con un mirador de arcos conopiales y alero con canes de lóbulos como el Palacio de los Torrero— y el patio, que fueron adquiridos por un anticuario francés con el fin de decorar su comercio en París.

En 1957 Ibercaja compró el patio y en 1980 lo reconstruyó piedra por piedra dentro de su sede central.

En la actualidad, el Patio de la Infanta es un espacio dedicado a la organización de congresos, conferencias, seminarios y otros actos de networking de empresas e instituciones.

Vista de un Edificio de oficinas desde Calle San Ignacio de Loyola

Vista de un edificio de oficinas desde Calle San Ignacio de Loyola

Vista de la sede central de Ibercaja de la calle San Ignacio de Loyola

Vista de la sede central de Ibercaja de la calle San Ignacio de Loyola

Eso (y muchísimo más) es San Ignacio de Loyola: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

Siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable del centro de Zaragoza.

Todo el conjunto arquitectónico y humano es impresionante, y el paseo por una de las principales arterias comerciales y turísticas de Zaragoza se hace totalmente ineludible, tanto para los viajeros que llegan por primera vez a la capital maña como para aquellos que la conocen como la palma de su mano.