El paseo de la Constitución es una de las calles más conocidas de Zaragoza, y aquella en la que se concentra la atractiva dualidad que define perfectamente a la ciudad: orden y caos, bullicio y calma, modernidad y tradición.

Comienza en la plaza de Basilio Paraíso y culmina en el Paseo de la Mina y la Avenida Ceráreo Alierta.

El Paseo de la Constitución se encuentra situado sobre el cauce del río Huerva. Ya en el proyecto de Ensanche de 1906 se planteaba el trazado de una gran avenida  que fuera eje principal de vertebración del ensanche, superando el obstáculo del río Huerva mediante su cubrición parcial.

El principal impedimento era el río Huerva. Finalmente, dos décadas después el arquitecto municipal Miguel Ángel Navarro ejecuta su cubrimiento y comienza a tomar forma una de las arterias de la ciudad.

Fue en 1925 cuando comenzaron las obras de urbanización que, en unos años, concluyeron La Gran Vía, un bulevar de cuarenta metros de anchura y casi un kilómetro y medio de longitud.

A inicios de los años 70 se concluyó el cubrimiento del río Huerva y se procedió a alargar y urbanizar el Paseo Constitución (entonces denominado Paseo de Marina Moreno), con una amplia avenida central para el paseo peatonal ornada con arbolado y fuentes.

Los árboles del paseo de la Constitución forman una capilla sixtina, crecen en dos filas paralelas convirtiendo el paseo en una lengua de sombra –que tanto se agradece en agosto- un rastro custodiado por ese verde que crece a uno y otro lado extendiendo sus ramas cual brazos largos que, al encontrarse, se tocan con la punta de un dedo.

Posee una rambla central por donde caminan a diario miles de transeúntes; niñas, niños y adolescentes montan patines, corren y saltan la cuerda; los enamorados se dan cita; ancianos se sientan a conversar, leer el periódico o distraerse con juegos de mesa a la sombra de los laureles; grupos de turistas curiosos miran hacia todas partes; artistas y artesanos exponen y venden sus creaciones.

Mientras tanto, lado a lado la vida pasa. Y es que cuando andamos por Constitución, el tiempo parece detenerse, el aire es más fresco y desaparecen las preocupaciones.

Al comienzo de Constitución se encuentra el conjunto escultórico ‘Constitución Española de 1978’, obra del artista turolense Florencio de Pedro Herrera.

A unos pocos metros se encuentra la escultura ‘Pareja paseando bajo un paraguas’ de Manuel López.

Escultura "Pareja paseando bajo un paraguas" en el Paseo de la Constitución

Escultura ‘Pareja paseando bajo un paraguas’

Casi enfrente de la calle Bruil se erige ‘Mariposas‘, obra realizada en 1971 por el escultor aragonés Ángel Orensanz.

En la glorieta situada en la confluencia con las calles de don Hernando de Aragón, Isaac Peral y San Ignacio de Loyola, un cenotafio recuerda a los tres funcionarios municipales asesinados durante la huelga general de 1920.

Cenotafio dedicado a la memoria de tres funcionarios municipales asesinados el 23 de agosto de 1920

Cenotafio dedicado a la memoria de los tres funcionarios municipales asesinados durante la huelga general de 1920

Si seguimos caminando hallaremos el Monumento Conmemorativo a las víctimas del Yakolev-42, dedicado a los 62 fallecidos en el accidente aéreo que sufrió un avión Yakovlev-42 en 2003 en Turquía, cuando regresaba con militares que habían participado en la misión de Afganistán. Veintiuno de los 62 militares fallecidos provenían de Zaragoza.

Constitución es un bulevar, repleto de comercios que van desde mercados, restaurantes y bares hasta farmacias, tiendas de suvenires, librerías, bibliotecas y centros culturales.

Si necesitamos reponer fuerzas, una buena opción es Le Petit Croissant, una pequeña panadería y pastelería con una gran variedad de artículos de obrador propio: panes de diferentes semillas, con nueces, a la naranja, con formas de animales, galletas de diferentes colores y sabores, pastelitos que se comen sólo con mirarlos, bollos y magdalenas de chocolate, de frutos rojos, de naranja, etc.

Interior de Le Petit Coissant

Interior de Le Petit Coissant