En el interior de la sede central del grupo bancario Ibercaja, un moderno edificio de cristal situado justo al lado la plaza Basilio Paraíso, se encuentra una de las obras maestras del renacimiento aragonés, el Patio de la Infanta.

En 1550 el comerciante, banquero del rey Carlos V y judío converso Gabriel Zaporta, con motivo de la celebración de su boda, inauguró un espléndido patio en el palacio que tenía entre las calles San Jorge y San Andrés.

El Patio de la Infanta presenta una estructura palaciega típicamente aragonesa, con dos pisos, y una galería superior soportada por columnas. Se distingue de otras estructuras similares por la profusa decoración de sus elementos arquitectónicos.

Patio de la Infanta

Patio de la Infanta Zaragoza

La planta baja está construida a dintel, mientras que la principal aloja una galería corrida de arcos de medio punto soportados por columnas abalaustradas. Todas las columnas, tanto inferiores como superiores, son anilladas a dos tercios, característica tradicional de la columna renacentista aragonesa.

Además, tanto los elementos sustentantes como todo el resto, están decorados con relieves. Así, las columnas se ornamentan con figuras humanas a modo de cariátides o estípites.

El complejo programa iconográfico es un reflejo de la cultura humanística del momento y ha sido objeto de diversas interpretaciones, relacionadas con la figura del emperador Carlos V y con el matrimonio de Zaporta y Sabina Santángel. Se podría tener como uno de los más tempranos ejemplos de Manierismo, muy poco después de haber comenzado el influjo del renacimiento italiano en Aragón.

Este patio se veía directamente desde la calle en el momento de su construcción, pues no existía la transición del habitual zaguán, en un alarde de ostentación que mostraba a todo paseante el estatus social alcanzado por su dueño.

Exposición en el Patio de la Infanta

Patio de la Infanta en Zaragoza

Columna del Patio de la Infanta decorada con figuras humanas a modo de cariátides o estípites

El nombre proviene de la Infanta María Teresa de Vallabriga, esposa de Luis de Borbón y Farnesio —hermano del rey Carlos III—, que ya viuda regresó a Zaragoza para vivir a partir de 1785 en el Palacio de Zaporta.

Esta casa palacio sirvió de residencia a importantes personajes aragoneses como el Cronista Mayor del Reino Lupercio Leonardo de Argensola, Ramón Pignatelli o la anteriormente mencionada Infanta Maria Teresa de Vallabriga.

A lo largo del siglo XIX tuvo diferentes usos, como albergue de un destacamento militar o como sede de la Escuela de Bellas Artes.

Así se veía el Patio de la Infanta una mañana de 1860. La imagen fue tomada por Charles Clifford, un fotógrafo galés que desarrolló su carrera profesional en España.

Estado del Patio de la Infanta en 1860. La imagen fue tomada por Charles Clifford, fotógrafo oficial de la reina Isabel II

Tras haber sufrido varios incendios, el inmueble fue abandonado y derribado en 1903. Se salvaron la portada —de un estilo gótico final con un mirador de arcos conopiales y alero con canes de lóbulos como el Palacio de los Torrero— y el patio, que fueron adquiridos por un anticuario francés con el fin de decorar su comercio en París.

En 1957 Ibercaja compró el patio y en 1980 lo reconstruyó piedra por piedra dentro de su sede central.

En la actualidad, el Patio de la Infanta es un espacio dedicado a la organización de congresos, conferencias, seminarios y otros actos de networking de empresas e instituciones. Las diversas salas disponibles pueden reservarse para la celebración de jornadas y actividades, con todo el equipamiento necesario.

 

Dirección: Calle San Ignacio de Loyola, 16 (Sede Central de Ibercaja)
Teléfono de contacto: 976 971 926
Sitio Web: https://www.fundacionibercaja.es/nuestros-espacios/ibercaja-patio-de-la-infanta-zaragoza
Horarios: De lunes a viernes, de 9 a 14 y de 17 a 21 h. Sábados, de 10 a 14 y de 17 a 21 h. Domingos y festivos, de 11 a 14 h.
Condiciones de acceso: Entrada libre

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