La escultura representa a un pastor semidesnudo que protege a su rebaño del ataque de un águila alzando su brazo izquierdo como barrera, mientras que con su mano derecha calma a un cordero que reposa sus patas delanteras en las piernas del pastor.

Junto con el ‘Pastor de la flauta’ y ‘La Vendimiadora‘, ambas de 1928, es una de las tres esculturas que realizó Gargallo para el proyecto de ornamentación de la plaza de Cataluña, de Barcelona, en una de cuyas ornacinas sigue instalada, como lo está el otro pastor, mientras la vendimiadora fue pronto trasladada a los jardines de Miramar, donde permanece.

En esta escultura, como en sus dos compañeras originariamente creadas para la plaza de Cataluña, las implicaciones noucentistas de las últimas obras monumentales de carácter clasicista de Gargallo son especialmente evidentes, sin duda respondiendo al espíritu de una tendencia estética, orientada a recuperar los valores plásticos del clasicismo helenístico y mediterráneo, cuyos planteamientos estaban cercanos a lo que en otros ámbitos se denominó la vuelta al orden.

Las proporciones, la composición de la figura, los rasgos idealizados y en cierto modo arquetípicos del rostro del personaje, la escueta indumentaria incluso, nos aproximan a modelos o referentes clásicos y evocan conceptos escultóricos de naturaleza genéricamente tradicional, si bien la depuración formal, la clara voluntad sintetizadora, la muy moderna resolución de los volúmenes dotan a esta obra, como sucede con el resto de las piezas similares del autor, de unos rasgos muy definidos y personales, completamente fieles al innovador y singular lenguaje plástico del nuevo clasicismo practicado por Gargallo.

El Museo Pablo Gargallo conserva un ejemplar en bronce de las maquetas de las otras dos esculturas y, merced a la desinteresada colaboración del Ayuntamiento de Olot y su Museu Comarcal de la Garrotxa, en 2002-2003 se fundió un nuevo ejemplar en bronce de esta excelente pieza utilizando el modelo original que conserva el citado museo olotino, ejemplar que, si bien instalado en mayo de 2003 en la zaragozana calle Alfonso I, esquina con calle Candalija, pertenece también a las colecciones del muy cercano museo, al que sirve de anuncio e inmejorable reclamo.

La escultura sufrió un intento de robo en el año 2007.

Dirección: En la intersección de las calles Alfonso y Antonio Candalija, la vía que accede directamente al Museo Pablo Gargallo