El Palacio de los Condes de Sástago está situado en el Coso, una de las principales arterias históricas de Zaragoza, en pleno centro urbano y junto al solar donde hoy se levanta la Diputación Provincial de Zaragoza.
Se trata de uno de los edificios renacentistas más importantes de la ciudad y un excelente testimonio del esplendor que vivió Zaragoza durante el siglo XVI.
En aquel momento, la nobleza aragonesa comenzó a abandonar sus señoríos rurales para instalarse en la ciudad, lo que transformó profundamente el urbanismo zaragozano y dio lugar a la construcción de numerosos palacios urbanos.
Junto a la nobleza, también la burguesía emergente —formada por comerciantes, notarios y banqueros— impulsó la edificación de casas señoriales como símbolo de riqueza y prestigio.

Una de las zonas preferidas para estas construcciones fue el Coso, antigua vía del Cursum romano.
Fue en este entorno donde, hacia 1570, Don Artal de Alagón, Conde de Sástago y Virrey de Aragón, decidió levantar su residencia urbana.
El cronista Jerónimo Blancas describió estas casas como “majestuosas”.
El proyecto fue ejecutado por el maestro de obras morisco Lope del Chacho y los canteros Juan Ramudio.
La arquitectura del palacio responde al estilo renacentista aragonés, con una fachada de ladrillo organizada en tres niveles y un elegante alero de madera muy volado.
El interior se articula en torno a un patio cuadrado de dos alturas, uno de los elementos más característicos del edificio.

A lo largo de su historia, el palacio ha sufrido múltiples transformaciones que reflejan la evolución de Zaragoza.
Fue residencia ocasional de monarcas como Felipe II, Carlos IV y Fernando VII.
Durante los Sitios de Zaragoza, sufrió graves daños por incendios y combates.
En el siglo XIX fue cuartel militar, sede del Consejo de Guerra, residencia de José Palafox y Jefatura de Policía.
Posteriormente, parte del edificio albergó el Casino de Zaragoza, reflejando su evolución hacia usos sociales.
Más adelante, entre 1920 y 1960, fue ocupado por el Banco Español de Crédito.

Tras décadas de uso intensivo, el edificio entró en un proceso de deterioro hasta que en 1981 fue adquirido por la Diputación Provincial de Zaragoza.
En este contexto, se llevó a cabo una profunda restauración que respetó su esencia original, pero lo adaptó a nuevos usos culturales y ciudadanos, sentando las bases del palacio que conocemos hoy. Esta intervención fue reconocida en 1987 con la medalla de honor de Europa Nostra, un prestigioso galardón que premia la calidad en la conservación del patrimonio europeo.
Gracias a esta recuperación, el edificio volvió a ocupar un papel protagonista en la vida cultural de la ciudad. Desde entonces, sus salones, galerías y su patio interior funcionan como un espacio dinámico donde conviven exposiciones, conciertos, charlas y presentaciones.

Uno de sus espacios más singulares es la biblioteca modernista, diseñada por el arquitecto Ricardo Magdalena, que conserva su estructura original junto a un valioso fondo bibliográfico.
Este edificio histórico no solo es un referente arquitectónico, sino también un espacio vivo donde pasado y presente conviven de forma natural en pleno centro de Zaragoza.
Por sus salas han pasado exposiciones de artistas de referencia del panorama aragonés, nacional e internacional, con nombres como Goya, Picasso o Yoko Ono, entre muchos otros.
Actualmente, el palacio mantiene una programación expositiva activa durante todo el año, lo que lo consolida como uno de los espacios culturales más dinámicos de Zaragoza.
Por ello, cuando pases junto a su imponente fachada de ladrillo con sus dos grandes portones, merece la pena detenerse y consultar qué exposición se está celebrando en su interior. En muchas ocasiones, además, el acceso es gratuito, lo que lo convierte en una de las mejores opciones culturales del centro de la ciudad.
Dirección: Coso, 44
Teléfono: 976 288 880
E-mail: palaciodesastago@dpz.es
Horario: Abierto de martes a sábados de 11 a 14 y de 18 a 21 h. Domingo y festivos de 11 a 14 h. Lunes cerrado.

