El Parque Bruil es, con 4 hectáreas de superficie, uno de los parques de mayor extensión de Zaragoza. Está situado en el casco histórico de la ciudad, en torno a la ribera del río Huerva.

Es un espacio verde que ofrece una de las alternativas más completas de ocio y deporte en el centro de Zaragoza para todos los públicos y edades.

Entre bloques de viviendas se encuentra este espacio amplio, impoluto y etéreo, con una buena plaza con pistas, escaleras, bancos y barandillas por los alrededores.

Debe su nombre a Juan Bruil y Olliarburu, destacado banquero y político zaragozano que llegó a ser ministro de hacienda durante el bienio progresista (1854-1856). Fue propietario de la finca en la que se asienta el parque actual durante parte del siglo XIX.

Juan Bruil plantó diversas especies vegetales desconocidas en la Zaragoza de esa época, como las cañas de bambú de la India.  En los días festivos, los jardines podían ser visitados por los vecinos de Zaragoza. Según crónicas de la época, la definían como “uno de los pocos y más deliciosos lugares de esparcimiento de la ciudad” y que “constituía uno de los rincones más atractivos”.  En las fotografías antiguas que se conservan se pueden adivinar puertas de forja, espesas alamedas, estanques y laberintos vegetales.

Esparcidos por el Parque Bruil se encuentran los restos del antiguo molino aceitero de Juan Martin de Goicoechea. Esta almazara fue construida en el año 1785 y contaba con seis prensas de las de viga y libra.

En la actualidad quedan los restos de un husillo de metal, dos estructuras de piedra paralelas con la lavija de madera que tenían como función servir de apoyo a la viga desaparecida y otras dos estructuras de piedra, llamadas vírgenes, donde se colocaban los capachos y la regafa para proceder al prensado.

Los restos del antiguo molino Goicoechea en el Parque Bruil

Los restos del antiguo molino Goicoechea en el Parque Bruil

El parque está lleno de caminos, de laberintos de arbustos. También esconde algún que otro lugar secreto como un banco en la parte oeste desde el que se ven las mejores puestas de sol.

Es bastante tranquilo y familiar. Es frecuente ver a mayores paseando, niños jugando o jóvenes haciendo deporte.

Muy cerca se halla el Centro de Historias, un espacio para la creación, la investigación, la divulgación y el debate de la cultura contemporánea, donde las artes visuales, la literatura, la filosofía, el cine, la música, las artes escénicas y las actividades transmedia se interconectan en un programa interdisciplinario.

Dirección: Calle Asalto s/n

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