La Plaza de San Miguel está situada en la intersección de las calles Espartero, Reconquista, Asalto, San Miguel y Miguel Servet, en el Casco Histórico de Zaragoza.
Está rodeada de edificaciones importantes donde se unen, en un excelente contraste, el arte y la historia.
Tres de estas construcciones destacan por su belleza arquitectónica y son patrimonio de la ciudad:
La primera es la majestuosa Iglesia de San Miguel de los Navarros. Según la tradición, el nombre se debe a que San Miguel se apareció a las tropas navarras que ayudaban a Alfonso I El Batallador en el asedio a Zaragoza.

La segunda es la única casa conservada de las muchas que habitó la familia de Francisco de Goya en Zaragoza entre 1747 y 1783, documentada por el investigador José Luis Ona González, entre otros.

La tercera es el mural en recuerdo de la Puerta del Duque de la Victoria, la más moderna (1856) y de más corta existencia de las que ha tenido Zaragoza.
Costeada por Juan Bruil, la magnífica puerta de hierro fundido se levantó en tan solo 15 días para celebrar la visita del general Espartero (Duque de la Victoria), con motivo de la inauguración del trazado ferroviario entre Madrid y Zaragoza.

Con el tiempo, el aumento del tráfico rodado hizo que comenzara a estorbar y se desmontó en 1919.
Eso (y mucho más) es la Plaza de San Miguel: un lugar donde es fácil perderse y sentirse dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de dónde estés y del momento del día.




