En pleno corazón de Zaragoza, una calle nos invita a adentrarnos en la parte antigua de la ciudad y a conocer muchos de sus secretos, mientras propone un sugerente diálogo con el presente. Se trata de San Miguel.

San Miguel es una de las calles más concurridas de Zaragoza, solo superada por Don Jaime y Alfonso. Adoquinada y casi sin tráfico, San Miguel discurre en paralelo al Coso, uniendo el Paseo Independencia con la calle Espartero.

San Miguel destaca por su antigüedad, por su contenido histórico, y por ser uno de los sitios arquitectónicamente más eclécticos de Zaragoza, donde el Mudéjar confluye en armonía y complementariedad con el Modernismo y el Art Deco.

personas caminando por la calle san miguel de zaragoza

Personas caminando por la calle San Miguel

Testigo de infinidad de acontecimientos, rica en secretos y anécdotas, San Miguel ha latido al ritmo del corazón de los zaragozanos a través de los siglos.

Casi todas las edificaciones poseen más de dos plantas y predominan las viviendas. Distinguen por sus altos puntales y los balcones que sobresalen sobre la acera. Por lo general, carecen de portales y llenan casi todo el espacio alrededor de la vía, en marcado reflejo de la arquitectura ecléctica y la gran densidad poblacional de la zona. A ratos, algún pequeño árbol acompaña nuestro trayecto.

Los balcones se asoman a la calle, como queriendo ser parte de todo cuanto ocurre y, dividiéndolos, están los guardavecinos, esas rejas con los más caprichosos diseños que tipifican los barrios y marcan los pequeños límites perimetrales entre viviendas contiguas. El ir y venir de la gente forma parte del entorno visual y acústico.

Cronistas nacionales y extranjeros de todas las épocas han descrito a la calle San Miguel desde su surgimiento como “una de las calles más animadas de Zaragoza”. El constante ir y venir bullicioso de la gente ha estado justificado por su cercanía al centro y la presencia de farmacias, casas de modas, sastrerías, dulcerías, cafés, bares, bazares, billares, librerías, joyerías, centros de belleza y tiendas de toda índole. Su posicionamiento como corredor comercial le llevó a ser pionera en el alumbrado público de la ciudad y albergó el primer estudio fotográfico de Zaragoza.

En la calle San Miguel aun hoy se mantiene esa tradición y funciona atestada de establecimientos minoristas que se recorren con la tranquilidad y naturalidad de un paseo, incluyendo importantes restaurantes, pues únicamente se permite el tráfico peatonal sobre sus perseverantes y resistentes adoquines.

Cuenta en la actualidad con hasta 21 edificios catalogados por su interés histórico y arquitectónico, entre ellos, la Iglesia de San Miguel de los Navarros que se remonta, al menos, a 1260, y que aloja la mítica campana de los perdidos.

En 1527, el Huerva era una marisma donde en ocasiones se acumulaba una densa niebla. Varias personas se perdieron en la zona, por lo que se decidió colocar en lo alto de la torre una linterna, para que se pudieran orientar. En 1556 hubo un temporal que apagó la luz y acabó con varios muertos a las puertas de la ciudad, y por eso se instaló una campana que sirviera de guía para los perdidos. Todavía hoy, dicha campana sigue tocando, aunque solo una vez al día, a las 22:10h.

La campana de los perdidos se ubicaba en la iglesia de San Miguel de los Navarros y su sonido guiaba a los labradores perdidos

La glesia de San Miguel de los Navarros acoge la mítica campana de los perdidos, cuyo sonido guiaba a los labradores perdidos

San Miguel fue diseñada a principios del siglo XIX y su distribución ha variado poco desde entonces. Las edificaciones no tienen más de tres o cuatro alturas, las suficientes para resguardar del sol a casi cualquier hora del día.

Como tantas otras calles de la ciudad, su nombre ha ido cambiando según el momento histórico, hasta que en los años treinta del siglo pasado, recuperó su nombre original.

San Miguel fue durante las tres primeras décadas del siglo XX la calle más cosmopolita y comercial de Zaragoza y la esquina de San Miguel e Independencia era identificada por los zaragozanos como el corazón de la ciudad.

A la calle San Miguel se va a resolver cualquier cosa, a comprar en alguna tienda, cualquiera sea la moneda que uno tenga, o una librería -de nuevo o de viejo-, a tomar un café o poner crédito al teléfono, a cambiar dineros o mirar artesanías.

A veces uno no se dirige precisamente a la calle San Miguel, a veces uno va para otro lado, a otra plaza, a otra gestión, a veces por ahí se hace más lejos pero igual uno toma la calle San Miguel, como si fuera un recorrido obligatorio o una suerte de apremio por llenarse de la vida que recorre esa calle de un extremo a otro.

Con una situación privilegiada en la esquina de San Miguel con Isaac Peral, el Palacio de la Luz (antigua sede de la compañía Eléctricas Reunidas de Zaragoza) es un colosal mausoleo de hormigón armado.

Vista del Palacio de la Luz

Vista del Palacio de la Luz desde la calle San Miguel

Proyectado como un edificio de oficinas, el Palacio de la Luz significó un gran avance tecnológico para la ingeniería civil de la época y durante décadas estuvo considerado un edificio pionero en la estética constructiva zaragozana. En ese solar había estado el antiguo teatro Goya, frente al posterior cine del mismo nombre.

Frente al Palacio de la Luz se encuentra el antiguo Cine Goya, uno de los mejores exponentes de la arquitectura Art Decó en Zaragoza. Considerado por la crítica especializada como una de las obras de mayor interés arquitectónico de Zaragoza, su impresionante belleza y el estilo Art Decó de su fachada e interiores llaman la atención de nacionales y foráneos. El complejo original incluía, además del cine-teatro, un restaurante-cafetería y una torre con apartamentos de lujo.

Los Cines Goya fueron durante 73 años uno de los emblemas de la calle de San Miguel. Se inauguró en 1932 y durante décadas fue un punto de atracción para los amantes del séptimo arte. El complejo cerró sus puertas el 30 de septiembre de 2005 y tres años después comenzó el derribo del interior del inmueble para construir las actuales oficinas y locales comerciales. El Ayuntamiento obligó a respetar la fachada original.

Los antiguos Cines Goya de Zaragoza

Fachada de los antiguos Cines Goya

Fachada de los antiguos Cines Goya de la Calle San Miguel

En la actualidad acoge oficinas y el Plaza Goya, un espacio gastronómico donde se dan cita seis propuestas gastronómicas diferentes, cada una con identidad y temática culinaria propia.

Desde 1887 hasta 1962, en la parcela que hoy ocupa el edificio de viviendas del número 12 de la calle de San Miguel se ubicaba el Teatro Circo. El Teatro Circo fue un proyecto del arquitecto Ricardo Magdalena, reformado en 1923 por Francisco Albiñana, que seguía una estructura similar al Circo Price de Madrid.

el solar del derribado teatro circo

Edificio de viviendas del número 12 de la calle de San Miguel, parcela donde se ubicaba el Teatro Circo

Tenía una peculiar forma circular y nació como recinto para espectáculos de fieras. Tras ser reformado, se convirtió en una sala muy popular de variedades, cine y teatro.

El Teatro Circo fue promotor de momentos históricos como las cuatro óperas cantadas por el Tenor Fleta en las Fiestas del Pilar del año 1925, o los recitales multitudinarios de estrellas como Raquel Meller, Imperio Argentina o la Piquer.

Cuando el teatro fue demolido, el bar que estaba situado en sus bajos se mudó a la cercana Calle Jerónimo Blancas, a pocos minutos de la Plaza de España, conservando el nombre del mítico escenario. El Circo es un bar de toda la vida que ofrece la mejor tortilla de patatas de Zaragoza.

El Circo es un bar de toda la vida que ofrece la mejor tortilla de patatas de Zaragoza.

El Circo es un bar de toda la vida que ofrece la mejor tortilla de patatas de Zaragoza

La atmósfera de la calle San Miguel entra en ebullición al llegar el atardecer, cuando las luces de las farolas comienzan a despuntar entre los claroscuros de la ciudad.

Es una de las zonas más comerciales de la ciudad y siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable de Zaragoza.

atardecer en la calle san miguel

Atardecer en la calle San Miguel