Ya desde los años 60 del siglo XIX existió al final del paseo de Ruiseñores una fábrica de harinas que aprovechaba la fuerza hidráulica del Canal, en funcionamiento hasta la década de los años 80 del siglo XX, tras haber pasado su propiedad por varias sociedades y modernizado su maquinaria.

De la antigua Fábrica de Harinas “La Imperial” solo se conserva la fachada larga que linda con el Canal Imperial y las dos menores. El resto del solar fue ocupado por una urbanización de viviendas unifamiliares adosadas, dueña de los restos industriales.

La parte conservada parece ser obra del arquitecto zaragozano Miguel Angel Navarro Pérez, autor de edificios como la Casa Solans, la Casa Palao o la antigua Fábrica Giesa Schindler.

La fachada, revocada y con despiece simulado se articula mediante pilastras que se presentan pareadas para flanquear el cuerpo central y los extremos, sosteniendo entre entablamentos, molduras, etc.

Y rematadas por una suerte de capiteles de carnosa decoración vegetales coronados por bolas. En el centro de ambas fachadas y sobre sendas guirnaldas se dispone el emblema heráldico alusivo a la denominación de la fábrica.

Membrete comercial de "La Imperial de Aragón", en 1935

Membrete comercial de “La Imperial de Aragón”, en 1935

Dirección: Paseo Ruiseñores 40