La animada Avenida de Madrid se extiende por más de 2,1 kilómetros, desde el Paseo María Agustín hasta la Vía Hispanidad.

Subirla o bajarla, recorrerla en toda su extensión nos hace viajar entre estilos arquitectónicos, escultóricos y ambientales de alto valor cultural y patrimonial.

A la Avenida de Madrid se va a resolver cualquier cosa, a comprar en alguna tienda, o una librería -de nuevo o de viejo-, a tomar un café o poner crédito al teléfono, a sacar dinero, a hacerle un corte de cabello a la mascota.

El azote de la crisis económica hizo que numerosos locales bajaran la persiana en esta vía comercial. A pesar de todo sigue siendo una de las zonas más comerciales de Zaragoza y siempre está llena de gente de todas las edades. Siempre concurrida, siempre agitada, con gente que pasa sin apreciarla.

edificios modernos y tradicionales en la Avenida Madrid

Construcciones tradicionales y modernas en la Avenida Madrid

La Avenida de Madrid es una vía amplia, bien señalizada, de varias sendas, con separador, luminarias y pocos semáforos, lo que la convierte en un trayecto cómodo y rápido.

Nota el bullicio, el claxon de los autos en estrepitosa sinfonía… Después dedica un momento a contemplar el entorno. No a la gente, no a los autos que pasan constantemente, no a los productos en la venta. Mira hacia los costados y mira hacia arriba. Descubre en medio del polvo de la vida constante, la diversidad de estilos arquitectónicos, la coexistencia de construcciones erguidas.

personas paseando por la avenida madrid de zaragoza

dos de las pocas edificaciones dedinales del siglo XIX que se conservan en la Avenida Madrid

Evidentemente, en diferentes instantes, cada una de las construcciones ha sido testigo de fragmentos diversos de la historia de la ciudad, con disímiles funciones.

En sus orígenes era una carretera nacional que partía desde Zaragoza hacia la Madrid, con un tramo principal que estuvo atravesado durante décadas por la vía férrea de la línea Madrid-Zaragoza-Alicante, y un entorno plagado de actividad industrial, con la presencia de fábricas como Averly, Carde y Escoriaza, Chocolates Orús, o la de Tudor, entre otras.

La avenida de Madrid surgió a principios del siglo XIX en una zona semirural que fue cobrando carácter urbano a partir del asentamiento de las primeras parcelas.

En 1930, alrededor de este eje ya se contaban 10.000 habitantes que poblaban un barrio eminentemente obrero, fruto de la emigración desde el medio rural a este distrito, que aumentaría en los 50 y 60.

La avenida de Madrid fue adquiriendo un marcado carácter de centralidad y se convirtió en el destacado escaparate comercial con numerosos comercios.

No fue casualidad, por ello, que sus dos cines de barrio (el Delicias, en 1923, y el Madrid, en 1955) se instalaran precisamente en esta avenida.

El Cine Madrid (Avenida Madrid 115), como otros cines de barrio, vio declinar su clientela en cuanto esta pudo acceder con mayor facilidad al centro de la ciudad. En 1984 fue clausurado como local de proyección, comenzando a funcionar como bingo poco tiempo después.

En 1955 se inauguró en el número 115 el Cine Madrid. En 1984 fue clausurado como local de proyección, comenzando a funcionar como bingo poco tiempo después.

En 1955 se inauguró en el número 115 el Cine Madrid. En 1984 fue clausurado como local de proyección, comenzando a funcionar como bingo poco tiempo después

El Cine Delicias (Avenida Madrid 147) tampoco corrió mejor suerte y cerró en 1973.

Entre los edificios más antiguos de la avenida de Madrid destaca el conjunto de casas proyectado en 1888 por Pablo Lacasa y Hermenegildo Gorría. Sus bajos albergaron el desaparecido Café Madrid.

La iglesia del Portillo (izquierda) y el conjunto de casas proyectado en 1888 por Pablo Lacasa y Hermenegildo Gorría (derecha)

La iglesia del Portillo (izquierda) y el conjunto de casas proyectado en 1888 por Pablo Lacasa y Hermenegildo Gorría (derecha)

Al lado, en el número 5, continúa Casa Emilio, un restaurante que abrió sus puertas en 1939. Al estar situado cerca de las oficinas de portes muchos de los clientes eran transportistas. Por las noches solían acudir luchadores antifranquistas, políticos y artistas. El restaurante estuvo vinculado al nacimiento de la revista Andalán, la presentación del recién legalizado Partido Socialista de Aragón y de otras formaciones políticas. Cantautores como José Antonio Labordeta, Joaquín Carbonell o La Bullonera presentaron varios de sus discos en el restaurante

Justo enfrente se encuentra el palacio de la Aljafería, la residencia de verano que Al-Muqtádir, el rey musulmán de la taifa de Saraqusta, levantó en el siglo XI.

Su importancia radica en que es el único testimonio conservado de un gran edificio de la arquitectura islámica hispana de la época de las taifas.

El Palacio de la Aljafería de Zaragoza parece sacado de un cuento de Las mil y una noches

El Palacio de la Aljafería parece sacado de un cuento de Las mil y una noches

Al comienzo de la avenida se construyó en 1911 un paso a nivel que, pese a las sucesivas ampliaciones y modificaciones, no llegó a solucionar de manera definitiva el problema que planteaba la cicatriz de la vía férrea hasta que en 2002 fue soterrada.

En la década de los 90 se construyó en este tramo el conocido como ‘puente azul’, una estructura de acceso peatonal que sería eliminada doce años después, dando paso a la actual plaza de la Ciudadanía.

En el número 220 se encuentra La Panadería. De entrada os parecerá una de las abundantes panaderías-cafetería que hay por todas partes. Cuando veáis el obrador al fondo pensaréis “¡Ei! Quizá aquí detrás hay algo más”.

Y así es, porque detrás de su estética y planteamiento de cadena de panaderías industriales, en La Panadería hacen panes deliciosos, de esos de aroma ácido y miga consistente.

Mostrador repleto de pasteles y dulces en La Panaderia de Avenida Madrid

Mostrador repleto de pasteles y dulces en La Panadería

Al final de la avenida, en una rotonda muy transitada, se encuentra la escultura ‘Puesta de Sol’. La obra del andorrano Fernando Navarro Catalán consta de doce cilindros rectos, oblicuos, truncados que, unidos, representan la silueta de una cordillera (el monte Moncayo, al atardecer, según algunas fuentes).

Eso (y muchísimo más) es la Avenida Madrid: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

La Avenida Madrid es esa otra parte de Zaragoza de la cual no hablan generalmente las guías turísticas, pero igual llena de vida y gente.