Miles de personas pasan por delante todos los días, pero pocos se fijan en el monumento que se encuentra en el cruce de las calles Azoque, Marcelino Isabal y Cádiz.

En el centro de esta pequeña plaza, a la sombra de palmeras y ceibas, se sitúa el elegante busto de bronce de Francisco de Goya, obra del artista zaragozano Honorio García Condoy.

La escultura se realizó el último cuarto del siglo XX en bronce, a partir de la original del autor en yeso que realizó en 1926. Concretamente en 1987, se llevó a cabo la erección del monumento público.

En diciembre de 1926 Ignacio Zuloaga, con motivo del centenario de Goya, ofrecía un cuadro para adquirirse por suscripción popular y a su ofrecimiento se sumaron los artistas Ángel Díaz Domínguez, Ramón Martín Durbán y Honorio García Condoy, que participó con un busto de Goya para que presidiera el baile de época a celebrar en La Lonja.

Dicho busto en yeso, adquirido por el Ayuntamiento por 500 pesetas (unos 2.500 euros actuales) estaba en paradero desconocido hasta que lo encontraron en un pasillo del antiguo Ayuntamiento de Zaragoza.

Con posteridad, es pasado a bronce y en 1987 colocado en la plaza del Carmen sobre pedestal de piedra de Calatorao, obra de la Asociación Pablo Gargallo, liderada por Alberto Pagnussatt.

En el busto encontramos la palabra “HONORIO” y en el pedestal: “H.G. CONDOY HIZO ESTE BUSTO DE FRANCISCO DE GOYA EN EL AÑO 1926/G87″.

Honorio García Condoy nació en Zaragoza en 1900. Trabajó en Barcelona un tiempo, después regresó a Zaragoza para asistir a la Escuela de Bellas Artes donde su padre era profesor. Precisamente en 1919, se celebró en La Lonja de la capital aragonesa una exposición de esculturas de Julio Antonio, cuyas figuras le marcaron en sus primeros años.

Viajó a Madrid, Praga, Roma, Bélgica o París, donde contactó con Picasso y su círculo; ciudades que le influenciaron en su obra. Artísticamente, García Condoy vivió una época convulsa entre la modernidad y la tradición, de guerras y exilios, de figuración y abstracción.

El tema central de su producción escultórica fue la figura humana, con preferencia por el desnudo femenino o la maternidad. Igualmente, destacan los bustos-retrato de su primera época zaragozana. Su obra, en sus comienzos destacaba por un realismo de corte expresionista, sin embargo, después evolucionó escalonadamente hacia la abstracción.

Realizó exposiciones en Zaragoza, Madrid -donde obtuvo una segunda medalla en la Nacional de 1932-, en la Bienal de Venecia de 1936, en París, Praga o Rotterdam. Además, se le rindieron retrospectivas póstumas como la del Palacio de Cristal en Madrid, 1964 (organizada por el Ministerio de Educación Nacional), la VI Bienal de Escultura Contemporánea de París, la Exposición homenaje en Zaragoza (celebrada en la Lonja de Zaragoza en 1983) o la del Museo Pablo Gargallo de Zaragoza de 1990.

Podemos encontrar piezas suyas en el Museo Rodin o en la galería de Raymond Creuze, que lo dio a conocer en Francia. Así como en los Museos de Arte Contemporáneo de París y Madrid, el Provincial de Zaragoza, con un legado de obras donadas por su viuda y representativas de la época final parisina, o el Museo Camón Aznar (ahora el Museo Goya).

Dirección: Plaza del Carmen, junto a las calles Azoque, Marcelino Isabal y Cádiz