El Real Monasterio de Comendadoras Canonesas de la Orden Militar y Pontificia del Santo Sepulcro es un conjunto formado por la Iglesia de San Nicolás de Bari y el Monasterio propiamente dicho, al que se incorporó la citada iglesia en el siglo XIV.

Este monasterio, cuya fundación se remonta al siglo XIII, es el único edificio conventual de estilo mudéjar que ha llegado completo hasta nuestros días, y permite viajar en el tiempo adentrándose en su sala capitular y el claustro.

Construido sobre los restos de las antiguas murallas romanas, lleva 700 años habitado y sigue siendo un edificio vivo, de hecho es el único de esta orden que hay en España y está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC).

La mayor parte del Monasterio data del siglo XIV, momento en el que se construyeron el claustro, la sala capitular, la iglesia conventual, el refectorio o el dormitorio. Este núcleo mudéjar constituye lo más interesante del conjunto. En el siglo XVI se hicieron importantes reformas, incluyendo la edificación de un nuevo refectorio y del llamado edificio del Mirador, adosado en el lado del evangelio de la iglesia.

La fachada que da a la calle Don Teobaldo fue restaurada entre 1883 y 1884 por el arquitecto Ricardo Magdalena en estilo historicista; en ella reutilizó azulejos del siglo XVI que se encontraban en el interior del monasterio

Monasterio del Santo Sepulcro

Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro

En el exterior del convento del Santo Sepulcro se conserva un tramo de la muralla romana de Caesaraugusta, que en esta zona ha conservado un amplio tramo de lienzo de sillería entre dos torreones (uno de ellos conocido desde 1975) levantados con el mismo aparejo y argamasa tras la muralla de sillares, y cuenta con restos de un posible dique romano de contención del río.

El lienzo se pierde tras los edificios en dirección al Coso. Presenta recrecimientos de diversas cronologías, regularizadas a través de los remates de ladrillo de época bajomedieval.

Esta construcción responde a la iniciativa particular de una de las principales familias del reino de Aragón, ya que se trata de una fundación de Doña Marquesa Gil de Rada, hija del rey Teobaldo II de Navarra y esposa de Don Pedro Fernández de Hijar, hijo natural del rey Jaime I el Conquistador. Esta fundación, fechada en 1276, fue concebida para el retiro de las damas principales, implica el patronazgo de la Casa de Hijar y la vinculación a las monarquías aragonesa y navarra, mantenido hasta el siglo XIV.

Fue un monasterio de clausura femenino desde tiempos del monarca Jaime I hasta casi hoy en día, decimos casi porque dejó de ser de clausura hace ya un tiempo pero sigue mantenido una comunidad de religiosas entre sus muros.

Monasterio del Santo Sepulcro de Zaragoza

El Monasterio del Santo Sepulcro presenta una fachada exterior de aspecto sólido y robusto, mientras que en su interior nos encontramos con una decoración sencilla y unas hermosas líneas horizontales. Dentro podrás disfrutar de su frescura y tranquilidad, muy alejada de la ruidosa calle.

A primera primera hora de la mañana (cuando la iglesia está desierta), la luz entra a través de los coloridos vitrales y de las angostas ventanas, iluminando las gigantescas naves en penumbra y creando impresionantes juegos de luces y sombras, un efecto que le da al lugar una cualidad etérea y sobrenatural.

La cúpula, muy bella desde fuera, presenta unas dimensiones imponentes si la admiramos desde el interior. Las paredes lisas y la simplicidad de las columnas octogonales contribuyen a dar un toque místico a la iglesia.

A pesar del gran interés artístico de sus dependencias y de las obras de arte que atesora, el Monasterio del Santo Sepulcro es un gran desconocido para la mayoría de los zaragozanos.

Dirección: Calle de Don Teobaldo, 3