Convento del Santo Sepulcro de Zaragoza
Convento del Santo Sepulcro

Monasterio del Santo Sepulcro

El Real Monasterio de Comendadoras Canonesas de la Orden Militar y Pontificia del Santo Sepulcro es uno de los conjuntos históricos y religiosos más singulares de Zaragoza. Situado en pleno centro histórico, en el barrio de la Magdalena, está formado por la iglesia de San Nicolás de Bari y el Monasterio del Santo Sepulcro propiamente dicho, al que se incorporó la citada iglesia en el siglo XIV.

A pesar de encontrarse a pocos minutos de algunos de los monumentos más visitados de Zaragoza, continúa siendo un lugar relativamente desconocido. Tras sus muros se conserva un extraordinario conjunto arquitectónico en el que se superponen siglos de historia y donde la vida monástica femenina se ha mantenido durante más de 700 años.

La fundación de la comunidad se hizo oficial el 13 de mayo de 1306 y desde entonces el monasterio ha estado estrechamente ligado a las Canonesas del Santo Sepulcro. Sus antecedentes, sin embargo, se remontan al siglo XIII y a una iniciativa vinculada a algunas de las principales familias de los reinos de Aragón y Navarra.

La fundación estuvo relacionada con Doña Marquesa Gil de Rada, hija del rey Teobaldo II de Navarra y esposa de Don Pedro Fernández de Híjar, hijo natural del rey Jaime I el Conquistador. Fechada en 1276 y concebida para el retiro de las damas principales, implicó el patronazgo de la Casa de Híjar y una estrecha vinculación con las monarquías aragonesa y navarra.

La iglesia de San Nicolás de Bari
La iglesia de San Nicolás de Bari

Durante siglos fue un monasterio femenino de clausura. Aunque hace ya tiempo que dejó de mantener estrictamente este régimen, el conjunto ha continuado vinculado a una comunidad religiosa, circunstancia que permite comprender el monasterio no únicamente como un monumento histórico, sino como un espacio que ha permanecido vivo durante siglos.

Precisamente esta continuidad constituye una de sus mayores singularidades. El Monasterio del Santo Sepulcro es considerado el único conjunto conventual mudéjar que ha llegado completo hasta nuestros días, conservando buena parte de sus dependencias históricas.

Además, es el único monasterio de la Orden del Santo Sepulcro que permanece en España, lo que aumenta todavía más la importancia histórica del conjunto zaragozano.

Más allá de su origen medieval, el monasterio sorprende por la superposición de estilos artísticos que han ido dejando huella a lo largo de los siglos. En sus diferentes espacios pueden encontrarse elementos mudéjares, góticos, renacentistas, barrocos y neoclásicos, convirtiendo su visita en un pequeño recorrido por buena parte de la historia del arte aragonés.

Por su especial importancia patrimonial fue declarado Monumento Nacional en 1893 y posteriormente reconocido como Bien de Interés Cultural. El conjunto está además relacionado con el extraordinario patrimonio mudéjar aragonés, reconocido internacionalmente por la UNESCO.

Este monasterio, cuya historia se remonta al siglo XIII, constituye así una de las muestras más interesantes de la arquitectura conventual mudéjar de Zaragoza.

Es un conjunto complejo, formado por dependencias con un marcado carácter independiente y cuya apariencia exterior apenas permite imaginar la riqueza arquitectónica que se esconde tras sus muros.

El Monasterio del Santo Sepulcro presenta una fachada exterior de aspecto sólido y robusto, mientras que en su interior predominan una decoración sencilla, las líneas horizontales y espacios que transmiten una sorprendente sensación de tranquilidad, muy alejada del tráfico y el ruido de las calles próximas.

Pila bautismal en el claustro del monasterio
Pila bautismal en el claustro del monasterio

El monasterio mudéjar del siglo XIV

La mayor parte del Monasterio del Santo Sepulcro data del siglo XIV, cuando se construyeron algunas de sus dependencias más importantes: el claustro, la sala capitular, la iglesia conventual, el refectorio y el dormitorio, configurando el corazón del conjunto que podemos contemplar actualmente.

Este núcleo medieval constituye uno de los espacios más interesantes del monasterio. Fray Martín de Alpartir fue el principal responsable de la transformación y expansión del nuevo convento.

Canónigo del Santo Sepulcro de Calatayud, tesorero y prelado de confianza del arzobispo Don Lope Fernández de Luna (1352-1382), se convirtió en uno de los grandes impulsores y mecenas de este importante conjunto religioso.

Claustro del Monasterio del Santo Sepulcro de Zaragoza
Claustro del monasterio del Santo Sepulcro

El claustro es uno de los elementos fundamentales del conjunto y articula buena parte de las dependencias monásticas. Su sobriedad permite apreciar la arquitectura medieval y comprender cómo se organizaba la vida cotidiana de la comunidad.

La iglesia conventual, actualmente utilizada como pequeña capilla, ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de los siglos. Se encuentra adosada al claustro junto a la sala capitular.

Esta última presenta planta rectangular, dividida en tres tramos mediante dos arcos diafragma rebajados y cubierta por un alfarje de madera policromado, con decoraciones de lazo mudéjar y apeado en modillones de rollo.

Exposición de objetos del Monasterio del Santo Sepulcro de Zaragoza

Otro de los espacios destacados es el refectorio, realizado hacia 1393. Bajo esta dependencia existe una bodega subterránea cubierta con una bóveda de medio cañón realizada en ladrillo.

Sobre ella se dispone el refectorio, cubierto mediante bóvedas de crucería simple. En sus claves pueden observarse las armas del Santo Sepulcro, de Don Lope Fernández de Luna y del rey de Aragón, testimonio de las estrechas relaciones que mantuvo el monasterio con importantes personajes e instituciones del reino.

El espacio fue remodelado en 1560, tal y como indica una inscripción, y se incorporó un arrimadero de cerámica de Muel. Sobre la puerta de acceso también puede contemplarse el escudo de Don Lope Fernández de Luna.

Acceso al Santo Sepulcro de Zaragoza

La historia del monasterio no terminó en la Edad Media. El conjunto fue adaptándose a las necesidades de cada época y acumulando elementos de diferentes estilos arquitectónicos.

En el siglo XVI se realizaron importantes reformas, entre ellas la construcción de un nuevo refectorio y del denominado edificio del Mirador, ampliando las instalaciones y adaptándolas a las nuevas necesidades de la comunidad.

Los siglos posteriores también dejaron su huella y explican que actualmente podamos encontrar en un mismo recinto elementos medievales junto a aportaciones renacentistas, barrocas y neoclásicas.

El monasterio vivió además uno de sus episodios más dramáticos durante la Guerra de la Independencia.

Estuvo a punto de ser volado por las tropas napoleónicas durante el segundo Sitio de Zaragoza de 1809. Según la tradición conservada sobre aquel episodio, las propias religiosas consiguieron evitar su destrucción al apagar las cargas explosivas.

Retablo en el Monasterio del Santo Sepulcro de Zaragoza

Ya en el siglo XIX se produjo otra importante intervención arquitectónica. La fachada de la calle Don Teobaldo fue construida entre 1883 y 1884 por el arquitecto zaragozano Ricardo Magdalena, uno de los grandes nombres de la arquitectura de Zaragoza de finales del siglo XIX.

En esta intervención se reutilizaron azulejos históricos procedentes del propio monasterio, integrando elementos antiguos dentro de la nueva fachada.

Uno de los aspectos más sorprendentes del Monasterio del Santo Sepulcro se encuentra precisamente en su relación con la Zaragoza romana.

El edificio se levantó junto al trazado de las antiguas fortificaciones de Caesaraugusta y conserva integrado en el conjunto un importante tramo de la muralla romana de Zaragoza.

Torreones romanos integrados en el Convento del Santo Sepulcro

Esta circunstancia convierte la visita en un recorrido especialmente interesante por diferentes etapas de la historia de Zaragoza. En apenas unos metros conviven restos de la Caesaraugusta romana, arquitectura conventual medieval y las sucesivas transformaciones experimentadas por el monasterio durante las edades Moderna y Contemporánea.

El entorno refuerza todavía más este carácter histórico. El monasterio se encuentra en pleno barrio de la Magdalena y forma junto a la iglesia de San Nicolás de Bari una de las manzanas históricas más interesantes de esta zona de Zaragoza.

El Ayuntamiento de Zaragoza firmó en 2022 un convenio con las Canonesas del Santo Sepulcro destinado a favorecer la conservación y difusión del conjunto y la realización de visitas.

Torreones romanos integrados en el Convento del Santo Sepulcro

Una de las mejores formas de descubrir el conjunto es mediante sus diferentes modalidades de visita, que permiten conocer tanto las dependencias mudéjares del monasterio como las antiguas murallas romanas integradas en el edificio.

La visita “Muralla interior. Los pasetes del monasterio y las murallas” se realiza los sábados a las 18:00 horas y los domingos a las 12:00 horas, con una duración aproximada de una hora.

En este caso, el acceso se realiza por la pasarela metálica situada en Coso 175.

Visita guiada al interior de la muralla romana del Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro

El itinerario permite viajar por distintos periodos históricos, desde la Caesaraugusta romana hasta la Guerra de la Independencia, y conocer rincones del edificio que permiten entender mejor la evolución de esta zona de Zaragoza.

Durante el recorrido pueden contemplarse espacios romanos, medievales y modernos, además de conocer cómo las antiguas murallas terminaron integrándose dentro del propio monasterio.

También se muestran más de treinta piezas arqueológicas descubiertas durante las excavaciones realizadas junto a la muralla, acompañadas por paneles explicativos que ayudan a interpretar la evolución histórica del conjunto.

Además de esta visita, el monasterio cuenta con recorridos centrados específicamente en sus dependencias medievales y mudéjares, permitiendo descubrir espacios como la iglesia conventual, la sala capitular, el claustro y el refectorio.

Los lunes existe también la posibilidad de acceder al conjunto mediante las modalidades de visita establecidas por el monasterio, una oportunidad especialmente interesante para conocer este monumento en un día en el que numerosos espacios culturales de la ciudad permanecen cerrados.

El Monasterio del Santo Sepulcro reúne en un mismo espacio más de siete siglos de vida religiosa, arquitectura mudéjar, restos de la muralla romana de Caesaraugusta y diferentes estilos artísticos incorporados a lo largo de su historia.

A todo ello se suma su extraordinaria continuidad histórica. No estamos únicamente ante un edificio monumental conservado como recuerdo del pasado, sino ante un espacio que ha mantenido durante siglos su función religiosa.

Su proximidad al Coso, la Magdalena y la iglesia de San Nicolás de Bari hace además que pueda incorporarse fácilmente a cualquier recorrido por el centro histórico de Zaragoza.

A pesar de su enorme valor artístico e histórico, el Monasterio del Santo Sepulcro sigue siendo uno de los grandes tesoros ocultos del patrimonio de Zaragoza, todavía poco conocido incluso entre muchos zaragozanos.

Visita guiada al interior de la muralla romana del Monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro

Dirección: Calle Don Teobaldo 3, muy cerca de la calle del Coso y de la calle San Vicente de Paúl.

La iglesia de San Nicolás está abierta los lunes de 8:30 a 13:30 h y de 16:30 a 21:00 h.

Visitas al monasterio:

  • Visita libre los lunes por la mañana.
  • Visitas centradas en el monasterio mudéjar los lunes.
  • Visita “Muralla interior. Los pasetes del monasterio y las murallas”: sábados a las 18:00 h y domingos a las 12:00 h.
  • Acceso a la visita de las murallas por la pasarela metálica de Coso 175.

Visitas guiadas:

  • Número de visitantes por grupo de 15 personas.
  • Precio: tarifa general, 7 € / persona.
  • Parados, niños y estudiantes de 4 a 26 años, 5 € / persona.
  • Niños menores de 4 años, entrada gratuita (un niño por adulto).

Reserva e información: teléfono 976 293 047 o correo electrónico infocanonesas@gmail.com

Los horarios, precios y modalidades de visita pueden cambiar, por lo que es recomendable comprobar la información actualizada antes de acudir.

 

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