En el edificio del 86 del Coso estuvo proyectada la figura de un labrador de grandes dimensiones en posición de trabajo y junto a él, cuatro figuras de menor tamaño.

No se llegó a ejecutar ese remate superior, pero el proyecto de Francisco Almiñana atestigua tal idea. La Asociación de Labradores de Zaragoza contrató al arquitecto zaragozano para acometer la reforma de la fachada de su edificio, de ahí que en lo más alto del inmueble se pensara poner un trabajador del campo.

En la actualidad, esa fachada, catalogada de interés ambiental, es la imagen del Hotel Vincci Zentro y uno de los vestigios que se conservan de lo que fue el edificio en el pasado.

El 28 de abril de 1929 la Asociación de Labradores de Zaragoza celebró la primera junta en su nuevo domicilio, informaron los periódicos de la época.

En los primeros años del siglo XXI, en 2002, se ejecutaron la última reforma, con la que se eliminó el interior y se reedificó totalmente nuevo. Además, se levantó un torreón central en recuerdo al que hubo en tiempos pasados, en el lugar donde podía haber estado el labrador.

Hay que viajar al siglo I d. C. para datar una cloaca romana que se puede admirar a través de grandes cristales en la entrada del hotel o desde el garaje. Se trata de una cloaca construida con la técnica arquitéctónica ‘opus caementicium’.

En el siglo XVI, se construyó en este lugar una de las consideradas más importantes casas-palacio de la ciudad. Perteneció al protonotario Miguel Velázquez y se comenzó su construcción en 1515.

En este inmueble se apuntaron algunas de las tendencias constructivas de la arquitectura civil renacentista que más tarde se repitieron en la Casa de Miguel Donlope -de la segunda mitad del siglo XVI y actual sede de la Real Maestranza-, lo que constituyó un hito en la evolución artística.

Un par de siglos más tarde, en el XVIII, el edificio perteneció al Conde de Aranda. De esta época se conservan detalles del palacio, como un par de columnas que los usuarios del hotel pueden admirar en una parte del ‘hall’ y que se salvaron de una mina francesa.

Columnas el antiguo palacio del Conde de Aranda en el hall del Hotel Vincci Zentro Zaragoza

Columnas el antiguo palacio del Conde de Aranda

Presumiblemente fueron preservados a raíz de la reedificación parcial del edificio, impuesta por el Ayuntamiento de Zaragoza en 1861, para terminar con el estado ruinoso que había provocado en él la explosión. La mina voló parte del palacio, el patio y la zona noble durante el segundo Sitio de Zaragoza.

En 1911 en este mismo inmueble estaba consignado como propietario el Conde de la Viñaza.

Fue en junio de 1927 cuando Francisco Bernad, entonces presidente de la Asociación de Labradores, solicitó licencia para reformar la fachada y también aumentar un piso en base a los esbozos de Francisco Albiñana.

El inmueble está edificado entre medianerías y se levanta cinco plantas del suelo rematado con balaustrada, además de un sótano.

La fachada es de ladrillo revocado y de composición simétrica y homogénea, y está ordenada a partir de un cuerpo volado de miradores que sirve de eje de simetría compositiva, flanqueado por vanos abalconados en número de dos en las dos primeras plantas alzadas, y de tres ventanas a cada lado las dos últimas (diferenciación de los locales de la entidad y de las viviendas).

El juego de volúmenes y de elementos compositivos de la fachada confieren a ésta un sobrio valor estético, incrementado por los escasos elementos ornamentales reducidos a las balaustradas de la primera planta y del remate, y de las decoraciones de placas en las ventanas de las plantas superiores.

Muy original resulta el tratamiento superior del cuerpo de miradores, resuelto a base de cuatro columnitas de orden dórico.

La casa se inscribe dentro de la arquitectura de nuevas búsquedas tras el declive del modernismo, que se produce en la década de los años veinte, incorporándose la grandilocuencia de algunos elementos del lenguaje clasicista y barroco.

DirecciónCoso nº 86