Desde comienzos del siglo XV se levantaba frente al Pilar el Palacio de Torrellas (también denominado Palacio del Comercio, por los establecimientos comerciales que alojaba en sus bajos). En sus mazmorras estuvo encarcelado el Justicia de Aragón Juan de Lanuza, antes de ser ejecutado en la plaza del Mercado, por orden de Felipe II, en 1591

Entre los años 1858 y 1868 se realizó la apertura de la calle de Alfonso I, así como la reforma de la Plaza del Pilar, esto traerá consigo la demolición de una serie de casas y palacios que se situaban en mencionada plaza, justo enfrente de la Basílica, entre ellas el Palacio de Torrellas.

El Marqués de Ayerbe, propietario del solar, encargó al arquitecto Fernando de Yarza el diseño de un enorme bloque de viviendas. Fue un edificio único en ese momento, ya que contaba con pisos amplios y luminosos, con agua corriente y ascensores.

Pero realmente la gran novedad de este edificio fue la construcción en su parte inferior de un gran pasaje comercial, el Pasaje del Comercio y de la Industria, más conocido como Pasaje del Ciclón. Siguiendo el estilo de otras galerías comerciales, como la Magna Galería de Victor Manuel en Milán o las Galerías San Hubert de Bruselas.

Terraza de invierno del Pasaje El Ciclón

En 1926, debido a un incendio, Antonio Merlo reconstruyó la última planta, configurando el aspecto actual del edificio.

Esta obra destaca por ser uno de los mejores ejemplos de arquitectura ecléctica de la Zaragoza finisecular. Su imagen como frente visual de la Basílica del Pilar lo convierte en un elemento básico de la plaza tras la apertura de la calle Alfonso I en 1868. Además, el Pasaje del Comercio y de la Industria fue la primera galería comercial de la ciudad a la manera de otros ejemplos de ciudades europeas.

Enmarcado por la Plaza del Pilar, la Delegación del Gobierno y las calles Alfonso y Santiago, el Pasaje se lo traga a uno por sus pasillos dispuestos en diagonal, colosales gargantas que serpentean sobre las vidrieras de las tiendas y restaurantes.

Desde el año 2008, el Pasaje del Ciclón ha iniciado una ambiciosa renovación, buscando entremezclar la calidad de sus nuevos establecimientos con el tradicional encanto de un lugar único en el corazón de Zaragoza.

Así que, en estos momentos, además de pasearos por uno de los lugares más bellos y emblemáticos de la ciudad, podréis disfrutar de un agradable café con tarta casera rodeados de plantas aromáticas en el Café Botánico, de magníficas exposiciones en la galería de arte Pilar Ginés, de helados de fruta natural con denominación de origen en Dino y de vanguardistas souvenirs y productos aragoneses en BasilicusCaelum.

Una de las últimas novedades del pasaje ha sido El Ciclón, un restaurante que ofrece tapas y raciones modernas en un espacio cosmopolita, que fusiona el estilo industrial con el vintage.

El pasaje en su conjunto, y en especial sus techos, cuentan con una elegante decoración de tipo geométrico y floral, con falsas columnas de inspiración neoclásica en las paredes del pasaje.

Por otro lado, el pasaje consta de dos galerías que se cruzan en el centro, y tiene cuatro entradas, en la Plaza del Pilar, la calle Santiago, la calle Alfonso I y la Delegación del Gobierno.

Dirección: Entre la Plaza del Pilar, la Delegación del Gobierno y las calles Alfonso y Santiago

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