La concurrida Calle Delicias se extiende desde la Avenida Madrid hasta Duquesa Villahermosa, atravesando las calles Daroca, Borja y Jordana.

Su corto recorrido, de norte a sur, tiene aproximadamente 600 metros.

Casi todas las edificaciones poseen más de dos plantas y predominan las viviendas. Por lo general, carecen de portales y llenan casi todo el espacio alrededor de la vía, en marcado reflejo de la arquitectura popular aragonesa, la ecléctica y la gran densidad poblacional de la zona. A ratos, algún pequeño árbol acompaña nuestro trayecto.

Los balcones se asoman a la calle, como queriendo ser parte de todo cuanto ocurre y, dividiéndolos, están los guardavecinos, esas rejas con los más caprichosos diseños que tipifican los barrios y marcan los pequeños límites perimetrales entre viviendas contiguas. El ir y venir de la gente forma parte del entorno visual y acústico.

Mercado Delicias, inaugurado en 1949

Algunos que la recorren a diario, e incluso muchos que viven en sus densas márgenes, desconocen cuánto tiene para contarnos sobre la ciudad y sus pobladores.

El nacimiento de esta vía está estrechamente ligado a la configuración del barrio de Las Delicias, de origen agrícola y marcado desde el siglo XIX por la instalación de las estaciones de ferrocarril de Cariñena, Campo Sepulcro y, ya en el siglo siguiente, la de Caminreal.

Desde comienzos del siglo XX, esta zona poblada de vaquerías, huertos y acequias adquirió un carácter urbano a partir del asentamiento de las primeras parcelas.

En 1930, alrededor de la actuales avenida de Madrid y calle de Delicias ya se contaban 10.000 habitantes, un vecindario llegado principalmente desde el medio rural a la ciudad.

personas paseando por la calle delicias de zaragoza

A lo largo de los años 50 y 60, con la llegada de emigrantes procedentes de otras provincias españolas, especialmente Soria, al ser designada Zaragoza polo de desarrollo, la calle Delicias fue urbanizándose de modo caótico, con calles estrechas y escasos servicios, aumentando la población de modo casi exponencial.

Delicias fue durante la segunda mitad Siglo XX la calle más cosmopolita y comercial de Zaragoza y la esquina de la calle Delicias y la Avenidad Madrid era identificada por los zaragozanos como una de las zonas comerciales de referencia de la ciudad.

La reforma que a partir de la década de los 90 peatonalizó buena parte de su trazado contribuyó a que se convirtiera en una de las calles con mayor afluencia de la ciudad.

gente paseando por la calle delicias de zaragoza

La práctica totalidad de sus locales tienen vida tras un goteo de aperturas a lo largo de los últimos años: tiendas de telefonía y de fotografía, un local de restauración, otro de moda, una moderna barbería y un estudio de tatuajes han sido los últimos en subir la persiana.

Junto a todos ellos, el Mercado Delicias, inaugurado en 1949, con todos sus puestos ocupados, y varios negocios que forman parte del paisanaje arrabalero desde hace décadas y que sobrevivieron a la crisis.

A la altura del número 55 está situada una fuente ornamental con un diseño futurista de la Fundición Averly. La obra fue colocada tras la nueva remodelación de la calle y su conversión en peatonal.

Fuente ornamental con un diseño futurista de la Fundición Averly

Fuente futurista de la Fundición Averly en la calle Delicias

Delicias es una de las zonas más comerciales de la ciudad y siempre está llena de gente de todas las edades, por lo que es un gran lugar para experimentar la atmósfera incomparable de este barrio.

En Delicias esquina a Caspe se encuentra  la plaza del jardín vertical, como popularmente se conoce este espacio creado hace una década, fue proyectada por el arquitecto Joaquín Sicilia sobre un solar que durante años estuvo ocupado por un carrusel. Se inauguró en 2008 como “el primer jardín vertical de la ciudad”, y en él se invirtieron 1,3 millones de euros.

jardin vertical de la calle delicias de zaragoza

Jardín vertical en la esquina de las calles Delicias y Caspe

Además de los 530 metros cuadrados habilitados como plaza en la planta calle, contaba con 800 metros cuadrados de elementos de jardinería (con 84 especies vegetales diferentes) distribuidos por sus rampas. Hoy su aspecto es algo distinto, aunque desde la asociación de vecinos Manuel Viola explican que “recientemente se ha conseguido que vengan a limpiarlo, podarlo y ponerlo en orden”.

Aquí se puede comprar refrigerios por doquier, particularmente “fast-food” en bares y cafeterías.

En la esquina de Delicias y Duquesa Villahermosa se encuentra la pizzería 22.2 Gradi. No es una pizzería más. Es el colmo de la pizzería.

Pizzas al corte de patata de huevo de codorniz y lomo; pesto, piñones y parmesano; batido de jamón ahumado con cebolla marinada y naranja, acompañadas acompañadas de Gazzossa, con limón de Amalfi, centro de Italia.

Pizzería 22.2 Gradi

Cristian Georgita es el propietario de este local de pizza al corte donde las recetas van de lo más normal a lo más vanguardista. La masa fermenta 48 horas y es la plataforma, crujiente y ligera, de buen producto fresco del mercado de la esquina. Alta digestibilidad.

La calle se llena de vida (y ruido) por las tardes, cuando los niños de la escuela de primaria situada justo al lado de la iglesia terminan sus clases y se reúnen para jugar a fútbol.

Delicias se mantiene como un cobijo para los vecinos y visitantes que buscan tomarse una cerveza o picar algo tranquilamente.

Eso (y muchísimo más) es la calle Delicias: un lugar donde es fácil perderse y sentirte dentro de una aventura, una locura y un remanso de paz, todo depende de donde estés y del momento del día.

gente sentada en la calle delicias